Mientras predomine el capitalismo, el derecho internacional será inexistente o defectuoso - Semanario Brecha
Cuando todas las normas son violadas y las instituciones callan

Mientras predomine el capitalismo, el derecho internacional será inexistente o defectuoso

opinion

Hace unos 70 años, cuando aprobé en facultad Derecho Internacional Público –así se llamaba la asignatura–, ya se tenía conciencia de lo que afirma el título de esta columna.

Sin embargo, ahora, en la opinión pública, como resultado primordial de la acción de los medios de comunicación –que, con muy pocas excepciones, difunden los dichos y acciones criminales de Donald Trump como si fueran solo obra de un loco y no de un Estado imperialista–, se ha instalado la idea del fin del derecho internacional.

De esa manera, un sistema mediático que es sostenido total o predominantemente por la publicidad está cumpliendo a cabalidad una de sus principales tareas: la de despolitizar los fenómenos.

Primero tenemos que recordar que lo que llamamos derecho es un sistema de normas instituido para regular conductas. Lo hacían ya las monarquías absolutas respecto a sus súbditos. Más tarde, cuando surgió el concepto de persona jurídica, por ejemplo, una sociedad anónima, aparecieron los estatutos, normas acordadas por los integrantes y aprobadas por el gobierno. El derecho alude siempre a normas –acordadas o impuestas–, pero no a su calidad. Es la costumbre o la tradición la que les asigna una errónea calidad. Hay, pues, normas jurídicas buenas y malas.

Pretendo, con esta columna, recordar algunas de las múltiples violaciones del derecho internacional, que se originó en acuerdos muy solemnes y multitudinarios, como la Carta de las Naciones Unidas, la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio o la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

LA CARTA DE LA ONU

Se trata de un documento que comienza sosteniendo que los Estados miembros apoyan y respetan la soberanía de todos los Estados y que se abstendrán del uso y de la amenaza del uso de la fuerza.

No obstante, Estados Unidos empleó esa fuerza en Irak, Afganistán, Vietnam, etcétera, y hace poco bombardeó e invadió Venezuela, y, mientras negociaba,bombardeó Irán, sin que la ONU se pronunciara. Sí se pronunció el Consejo de Seguridad (con dosabstenciones) para condenar a Irán, el país agredido, por haber atacado bases militares de Estados Unidos instaladas en paísescercanos. Lo dicho: en el derecho internacional también hay normas buenas y malas. Además de silencios.

LA CONVENCIÓN CONTRA EL GENOCIDIO

Si buscamos algo que supere toda imaginación, recordemos que la Corte Internacional de Justicia estableció que la conducta del gobierno de Israel en la Franja de Gaza constituía un genocidio y responsabilizó de ello al primer ministro Benjamin Netanyahu.

Ahora Israel invadió Líbano, obligó a más de 1 millón de habitantes a abandonar sus domicilios y ya comenzó a destruir el 40 por ciento de sus viviendas (incluidos muebles y pertenencias) para «generar una zona de protección» de su territorio.

Sin consecuencia alguna.

LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

En esta materia, tanto Estados Unidos como Israel muestran –institucionalmente– evidencias que los descalifican.

En Estados Unidos rige la llamada Immigration and Customs Enforcement, cuya aplicación provocó recientemente dos muertes en la ciudad de Mineápolis. Israel, país que practica comúnmente un apartheid, acaba, a su vez, de introducir la pena de muerte solo para palestinos a partir, además, de una sentencia militar.

Ambos ejemplos indican con claridad que estos dos países están muy lejos de poder ser considerados respetuosos de los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En varios otros países con regímenes políticos surgidos de elecciones y con separación de poderes también se registran situaciones violatorias de esta declaración, lo que induce a muchos a concluir que es un problema de cultura política.

Esto es indiscutible, a condición de que se acepte que un sistema productivo competitivo (como lo es el capitalismo) ejerce una influencia decisoria respecto a la posibilidad de avances en la vigencia plena de esta declaración. Lo que conduce, en lugar de renunciar a un derecho internacional defectuoso, a comprender que el imperialismo, precisamente por sus actuales métodos bárbaros, comenzó a dar señales de decadencia.

EL RIESGO DE UN FINAL ATÓMICO DE LA HUMANIDAD

En el contexto actual se trata de un peligro real. Pero el vertiginoso ascenso de China puede frenarlo. Recordemos que hace casi 70 años China eliminó el capitalismo, que en 50 años alcanzó un PBIper cápitaequivalente al de Estados Unidos y que, en un régimen político de partido único que controla la información,informó que aún tenía 20 millones de sus 1.400 millones de habitantes por debajo de los objetivos proyectados, lo que subraya sus fines solidarios a pesar de haber reintroducido en determinados sectores un capitalismo sui generis(bajo el mismo control político). Hoy esa potencia superó largamente a Estados Unidos en muy diversos campos, con la peculiaridad de que su diplomacia continúa siendo especialmente pacífica y civilizada.

UNA HIPÓTESIS MÁS OPTIMISTA

Como la agresividad del imperialismo se apoya en la acumulación de potencial militar (el 50 por ciento del total del armamento del planeta está concentrado en Estados Unidos), su industria produce, en la actualidad, material bélico en exceso. Por eso Washington impuso a sus aliados en la OTAN que aumenten en sus presupuestos lo destinado a «defensa»con el objetivo de colocar en ellos parte de sus excedentes.

En los últimos meses han tenido lugar manifestaciones numerosas en muchos Estados de la Unión con críticas diversas al gobierno de Trump. Como no sabemos cuáles son los factores decisivos que conducen a los cambios, menciono ambos hechos, que permiten suponer un declive mayor del imperialismo, un descenso de la función de divisa privilegiada que tiene hoy el dólar y, por consiguiente, mejores oportunidades paracierta recuperación de un derecho internacional defectuoso, sin que se pueda aún imaginar una especie de Poder Ejecutivo supranacional.

Artículos relacionados

Es bueno empezar a pensar en la Justicia como reparación

La reducción del dolor

A propósito del caso de los rugbiers argentinos

La multiplicación del dolor