Cultura Suscriptores

En el cine y en la vida

Francisco Márquez y Andrea Testa no habían nacido en el tiempo en que transcurre la película que ambos realizaron a partir de una novela que los atrapó de inmediato. “La larga noche de Francisco Sanctis”, ganadora del Bafici el año pasado, mostrando los dilemas de un hombre común durante los años del terror se constituye en una metáfora de la conciencia individual confrontada con el poder de una dictadura.

Escena de "La larga noche de Francisco Sanctis". Foto: Difusión.

Se trata de una película realmente particular, por su tema, por su clima, por su puesta en escena. Francisco Sanctis, encarnado por el actor Diego Velázquez, es un hombre casado y con dos niños que trabaja en una empresa distribuidora de alimentos, donde pese a su buen desempeño su ascenso es una y otra vez postergado. Vive con su familia en un pequeño departamento, lleva sus hijos a la escuela en colectivo, les cuenta cuentos a la hora de dormir. Francisco es contactado por una mujer que fuera compañera de estudios y de militancia en tiempos lejanos que prefiere no recordar, porque la historia se ubica en 1977, pleno reinado del terror desatado por la dictadura argentina. Casada ahora con un militar, la mujer le revela que a dos personas, desconocidas para ambos, las irán a buscar esa mis...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo,
independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Mundo Suscriptores
Venezuela: debacle petrolera y elecciones parlamentarias

Un cóctel imprevisible

Mundo Suscriptores
El arresto de Álvaro Uribe

La mala hora del parapresidente

Mundo Suscriptores
Deuda externa y crisis climática en la pospandemia

¿Quién paga el pato?

Mundo Suscriptores
El acuerdo de Argentina con los acreedores internacionales

Gol en la hora

Cultura Suscriptores
Los amores queer de Virginia y Emily

El mundo mira fijamente