Contra las cuerdas

Jihad Diyab presentó un petitorio al gobierno uruguayo solicitando que se le entregue la documentación vinculada a su salida de Guantánamo, su llegada a Uruguay y su detención y posterior deportación desde Venezuela. A cambio, dijo, levantará la huelga. “Es mi derecho estar informado sobre todos aquellos antecedentes y gestiones que determinan mi situación actual”, argumentó el sirio.

Jihad. Foto:MARIA INES HIRIART

Las negociaciones emprendidas desde la cancillería, y lideradas tardíamente por sus más altas autoridades –el canciller Rodolfo Nin y el subsecretario José Luis Cancela– para lograr la reu­nificación de la familia de Jihad Diyab en algún país musulmán, no dieron resultado. Así lo demuestra la decisión del ex preso de Guantánamo, que este lunes decidió volver a la huelga seca, luego del impasse acordado durante las gestiones.

En paralelo a esa decisión, Diyab presentó el miércoles 6 un petitorio al gobierno uruguayo, redactado por el abogado Pablo Chargoñia, solicitando que se le entregue la documentación vinculada a su salida de Guantánamo, su llegada a Uruguay y su detención y posterior deportación desde Venezuela. A cambio, dijo, levantará la medida de protesta. “Es mi derecho estar informado sobre todos aquellos antecedentes y gestiones que determinan mi situación actual”, argumentó el sirio.

En una carta dirigida a la Comisión de Refugiados (Core) Diyab recuerda que su motivación es “reunirme con mi familia y vivir en paz. Ese es mi interés legítimo y mi derecho”. Para ello, y con la intención de retomar él mismo gestiones que tiempo atrás, asegura, había emprendido en varios países musulmanes, solicitó sean redactadas “cuatro cartas firmadas por el señor ministro de Relaciones Exteriores, don Rodolfo Nin Novoa, dirigidas respectivamente a las embajadas de Turquía, Venezuela, Líbano y Qatar. En tales notas oficiales emitidas por autoridad estatal uruguaya deberá dejarse expresa constancia de que la República Oriental del Uruguay está de acuerdo con mi viaje para reunificación familiar en esos respectivos países, y de que no existe ningún impedimento legal para ello”.

Diyab también solicitó una copia del acuerdo firmado entre los gobiernos de Uruguay y Estados Unidos que habilitó su llegada a territorio nacional. Además, “Estados Unidos anunció públicamente que yo no soy una persona peligrosa y, como es obvio, no pesa sobre mí ninguna imputación judicial enmarcada en ningún proceso penal. Esa calidad habilitó mi traslado fuera de Guantánamo. Pues bien, asumo que esa declaración del gobierno de Estados Unidos fue trasmitida formalmente al gobierno de Uruguay. Por lo tanto, requiero que se me entregue copia de ese documento”.

VENEZUELA. La petición entregada a la Core también incluye aspectos sobre los cuales el gobierno uruguayo se ha negado sistemáticamente a responder. El sirio pidió que se le expliquen de “modo cabal y preciso” los motivos de su deportación desde Venezuela, que se le entregue la documentación que “constata mi ingreso legal a Uruguay”, que se le informe “sobre los documentos que me fueron retenidos en esta oportunidad y que están en poder de autoridades uruguayas”, y que se le diga cuál es el alcance real del permiso de viaje que en su momento le fuera entregado. “Es decir, solicito que se me informe por escrito si ese documento me permite viajar a cualquier país libremente.”

“No hay motivo de Estado que pueda argumentarse para negar una información que lo involucra directamente”, dijo a Brecha el abogado Pablo Chargoñia, para quien debe primar el derecho humano a la información que le asiste al sirio. La ley 18.076, de derecho al refugio y a los refugiados, lo ampara: su artículo 17 sostiene: “Los órganos creados por la presente ley y sus integrantes no podrán facilitar información alguna relativa a las personas solicitantes o refugiadas. Toda la información que reciban de o sobre los solicitantes y refugiados es confidencial. Sólo podrá ser revelada por autorización expresa y escrita de la persona interesada o por resolución fundada de la justicia competente”.

En definitiva, en varios de los puntos redactados, Jihad Diyab no hizo más que solicitar que Uruguay documente por escrito lo que sus autoridades, al igual que la diplomacia estadou­nidense, han remarcado públicamente a la ciudadanía desde los medios de comunicación: que aquí nadie lo retiene, que es un “hombre libre”, y que no hubo ningún acuerdo que obligara a los seis ex presos a permanecer dos años sin salir del país (plazo que finaliza en diciembre).

La cancillería uruguaya convocó por primera vez a una conferencia de prensa sobre el tema “Situación del ciudadano sirio Jihad Diyab”. Será hoy viernes a las 17 horas en la sede del ministerio.

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