Circe Maia ganó el XX Premio Internacional Federico García Lorca: Conversación con la poesía - Semanario Brecha
Circe Maia ganó el XX Premio Internacional Federico García Lorca

Conversación con la poesía

La poeta uruguaya fue la elegida entre las 35 candidaturas presentadas. El galardón, que le llega a los 91 años y trae aparejado un premio económico de 20 mil euros, es un reconocimiento más que merecido para una de las más grandes poetas de nuestro país.

Circe Maia en su casa, en Tacuarembó en 2013. MANUELA ALDABE

Caminando por las calles de Tacuarembó junto a mi amiga, la poeta Laura Silva, de pronto nos encontramos con Circe Maia. Me acerqué a saludarla, a contarle que era la poeta de mi vida. Entonces le pregunté si no quería adoptarme para que me fuera a vivir con ella, así me enseñaba poesía. «Ah, qué lástima», me respondió, «justo poesía, lo que yo no te puedo enseñar. Pero te adopto. Y puedo enseñarte griego y leemos a los poetas griegos».

Cuando Circe Maia tenía 26 años, publicó el libro En el tiempo, en el que encontramos el único prólogo que escribió. Pocas voces tienen la capacidad de plantear un ideal estético en su juventud, de trazar el camino de su poesía y mantenerlo a lo largo de toda su obra. En ese prólogo, Circe define a la poesía «como una conversación con mayor calidez, mayor intensidad». En una charla que tuvimos en Tacuarembó, me dijo: «Yo creo que la poesía es un acontecimiento que le sucede al lenguaje», y agregó: «Los científicos buscan la precisión cuantitativa, los poetas buscamos la precisión cualitativa».

Muchos coincidimos en que Circe Maia es una de las voces más importantes de la poesía universal.

El lector que se acerque a su obra encontrará la intimidad poética de una voz que invita a conversar sobre los grandes temas a través de imágenes cotidianas: un cuarto con juguetes tirados, una manito que juega con la tierra. El arte de transformar lo abstracto en concreto. Una voz que invita a pasar al fondo porque hay unos frutales y, de paso, se puede tender un puente de palabras. «Una conversación con mayor calidez», tan necesaria en estos tiempos.

Las pocas veces que nos encontramos y quise hablar sobre su poesía ella cambiaba de tema, como si no le gustara hablar de su obra. Y es que, para Circe, la escritura es –como lo es para muchos de nosotros– una actividad segunda, porque nuestra actividad primera es vivir.

Circe Maia tiene la sabiduría, la humildad y la generosidad de los grandes de nuestras letras. Siempre con ganas de conversar sobre cualquier tema, menos sobre ella misma. Como la vez que la llamé por teléfono porque quería hablar de uno de sus poemas y lo primero que me dijo fue: «Fabián, ¿cómo está el clima en Montevideo? Porque acá en Tacuarembó está por llover».

POSIBILIDAD

¿De qué manera ataco con palabras
cosas tan delicadas?
La mirada de un niño de tres meses
¿puede acaso tocarse
con las palabras «meses», «tres», «mirada»?

Hay que dar un rodeo
dar vueltas y volver sobre sonidos
sobre voces, oídas, leídas,
tal vez muy usadas…

Es posible que un día se abran
y en la hendidura brote
la mirada.

Circe Maia,
«El puente» (1970)

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