Cultura 2020: balance y balanceo

Libros

Año para repensar la cultura, para luchar por políticas que reconozcan su importancia y le otorguen el espacio que merece. Año para visibilizar la precarización que ciertas manifestaciones culturales atraviesan y que el contexto del 2020 ha acentuado. Año de pérdidas enormes, en muchos sentidos. De despedidas. De rememoraciones. De tres grandes centenarios que han sido una excusa para homenajear a tres grandes figuras de la literatura uruguaya: Mario Benedetti, Julio C. da Rosa e Idea Vilariño. Año que también ha traído la publicación de una bellísima y cuidada edición de la Poesía completa, de Idea, a cargo de Ana Inés Larre Borges.

También fue un año en el que la literatura tomó caminos alternativos de divulgación. Un libro excepcional como La novia de Sandro, de la argentina Camila Sosa Villada, reeditado por Tusquets, ha sido difundido y leído por la Negra Vernaci en su programa de radio. Y así tantos otros textos: la cultura continúa reformulándose para estar presente en tiempos difíciles.

Florencia Rodríguez Fava


Del inusual acontecimiento cultural que significó homenajear a tres integrantes de la generación del 45 en el centenario de sus nacimientos, algunos hitos.

De Julio C. da Rosa, la reedición, 45 años después de su edición original, de la novela Mundo chico, su proyecto más ambicioso. De estructura arborescente y fragmentaria, la dimensión del espacio novelesco permite recrear la vida de una comunidad rural y acompañar el tránsito del personaje en el tiempo y la geografía.

De Idea Vilariño, la edición aniversario de su Poesía completa, una versión anotada en un hermoso diseño. Y la primera entrega de los Poemas recobrados, un proyecto que rescata los poemas inéditos y los que quedaron fuera de su Poesía completa,que pueden leerse con acceso libre en la página web de la Biblioteca Nacional.

De Mario Benedetti, múltiples reediciones y traducciones. Entre las novedades, la Antología poética con selección y prólogo de Joan Manuel Serrat, que atraviesa la obra del escritor. Y Mario Benedetti para todos, una breve selección de los poemas más cercanos a todas las edades y sensibilidades, un libro hermoso ilustrado por Lucía Franco.  

Alicia Torres

Por decir fútbol

En Anástrofe: sobre juegos, virus y locura (Hum, 2020), Sandino Núñez interviene el presente con algunas de sus preguntas de siempre. Si la catástrofe ya sucedió, entonces, hay que comprenderla y no ensayar soluciones. La crítica a la lógica funcional del mercado y a la retórica neutra se enlaza con el cansancio y la repetición. En la obra de Sandino, la escritura se vuelve posibilidad y herida.

El libro de cuentos Historias de mujeres feas (Tusquets, 2020), de Mercedes Rosende, inaugura la colección de autores nacionales del sello Tusquets. Las protagonistas son mujeres; las tramas, diversas y conclusivas. Un libro de ficciones potentes con ribetes que van de lo fantástico al humor en lo cotidiano. Historias que revelan que las posiciones sociales están íntimamente vinculadas con las impresiones –y presiones– del cuerpo.

Mugre rosa (Hum, 2020), de Fernanda Trías, plantea un escenario en crisis: hay niebla, una ciudad en conflicto con la naturaleza y un río tomado por algas tóxicas. Los personajes se vinculan como pueden. El drama humano, en esta novela, deja de ser interior y metafórico.

María José Olivera Mazzini


De este año quisiera destacar, principalmente, la reaparición de la obra de Juan José Saer en las librerías uruguayas, luego de que, por varios años, fuera muy difícil conseguir en nuestro país libros de este autor fundamental de la literatura argentina.

Eterna Cadencia reeditó el ensayo de Josefina Ludmer Aquí América Latina, publicado por primera vez en 2010 por la misma editorial y prologado por la escritora y crítica argentina Matilde Sánchez. En él, la ahora fallecida Ludmer deja una posible lectura sobre la literatura latinoamericana a partir de 2000, demostrando así su gran lucidez y lo fermental de su pensamiento, además de un muy bello estilo.

Finalmente, entre los títulos publicados en Uruguay, quisiera destacar la primera novela de Gonzalo Baz, Los pasajes comunes, de Criatura Editora, y el libro de poesía de Leonor Courtoisie, Todas esas cosas siguen vivas, editado por Pez en el Hielo. Ambos autores dejan entrever dos nuevas poéticas a tener en cuenta.  

Isabel Retamoso


Chris Ware es el dibujante de historietas más inteligente del mundo. Es, también, uno de los más extraños. Su obra ha sido comparada a menudo con la de James Joyce y, aunque sea una exageración, ya es suficiente con que esta comparación pueda ser defendida con éxito únicamente citando elementos de su obra y comparando la ruptura que significa para el medio de la historieta. Rusty Brown es su último y monumental trabajo, que le llevó 16 años finalizar. Es un libro tan conmovedor como deprimente, a menudo desconcertante, frecuentemente edificante y, de principio a fin, altamente obsesivo.

Se ha editado una nueva biografía de la escritora y ensayista estadounidense Susan Sontag. A Benjamin Moser –su autor– hasta lo galardonaron con el Pulitzer. Desde su aparición, la biografía ha estado rodeada de polémica, sobre todo por la postura en torno a la intimidad de Sontag. Resulta un poco paradójico que el volumen de los trabajos biográficos, así como tomos de recuerdos, diarios y memorias, amenace con sobrepasar la producción ensayística de la autora. De todas maneras, Susan siempre se escapa.

A 150 años de la muerte de Isidore Ducasse, la editorial Hum publicó la primera edición uruguaya de Los cantos de Maldoror, la obra más famosa pergeñada por un autor nacido en este suelo. La edición es un acontecimiento que viene a subsanar el profundo desinterés oficial por el poeta montevideano. El cuidado de la edición y la traducción estuvo a cargo de Alma Bolón y Beatriz Vegh, que han hecho mucho más que purgar de giros castizos la traducción original de Ángel Pariente, intentando devolver al lector uruguayo las rarezas de la prosa de Ducasse. Además de la edición ilustrada por Carlos Musso, se publicó un diario de 32 páginas de distribución gratuita titulado El montevideano, que celebra la vida y la obra de Ducasse, para lo cual fue fundamental el apoyo de la embajada de Francia, que nombró a 2020 «el año Lautréamont».  

María José Santacreu


También en diciembre, pero de 2005, falleció en Montevideo el periodista y crítico cinematográfico Homero Alsina Thevenet. Su firme dedicación a la cultura quedó plasmada –aunque no exclusivamente– en una obra que ronda los 20 títulos, en su mayoría sobre cine. Por su sentido estético y su criterio de calidad, merece un especial destaque su labor en El País Cultural, suplemento que fundó y dirigió durante algo más de 15 años.

En 2013, se publicó Autorretrato de Homero Alsina Thevenet (editorial Palabra Santa), de Ana Solari. El volumen desconcierta desde el título, que responde a una decisión formal: trasladar las palabras de H. A. T. –así firmaba– sobre su vida y su obra, pero omitiendo las preguntas que les dieron origen. A pesar de los excesivos comentarios de personas allegadas que aparecen en los márgenes y desvían a veces la atención, el trabajo cumple con el cometido de ser un retrato lo más fiel posible del autor. Nunca está de más volver a un libro como este, que recupera el talante intelectual de una figura clave del periodismo rioplatense. A veces incómodo por su falta de concesiones, es recordado como un ejemplo de entrega al oficio y, lo que para él era lo mismo, a su lector.  

Mathías Iguiniz

  • (El libro fue reseñado en su momento por Rosalba Oxandabarat en «Imágenes y palabras», Brecha, 02-I-14.)

Música

En Matador V Santiago Bogacz realiza otra más de sus extensas performances semimprovisadas en guitarra y voz. Sus maneras poco convencionales de tocar producen sonoridades que a veces ni reconocemos como una guitarra, efecto potenciado por la afinación no convencional. El costado experimental y virtuosístico nunca se sobrepone a una poderosa vitalidad, lo que produce una experiencia de alto voltaje para el oyente.

Verdades provisorias es el disco debut de Natalia Meyer, cantante y compositora que actúa en la frontera entre la actitud del cantautor y lo pop. Es una música muy fácil de asimilar y que contempla el gozo fácil, pero que, al mismo tiempo, amerita una escucha más concienzuda, porque hay mucha imaginación e interés estructural en juego.

Toda la música levanta vuelo es el demorado y aguardado segundo disco de Ximena Bedó. Implica una evolución formidable y sorpresiva: demuestra ser una intérprete de intensidad arrolladora. Se sirve, en las composiciones y el trabajo de ensamble con el grupo acompañante, de una dinámica muy trabajada, músicas quietas que desembocan en momentos muy fuertes y pueden luego retroceder a la suavidad con una considerable amplitud de recursos.  

Guilherme de Alencar Pinto

Caudal, de la contrabajista, improvisadora y cantautora chilena Amanda Irarrázabal, es un disco entre líneas: está compuesto, pero es improvisado; hay virtuosismo instrumental, pero suena humilde; hay letras claras, pero son difíciles de descifrar. Rústico, visceral, austero y auténtico: un disco latinoamericano.

When forests dream, de los pianistas españoles Jordina Millà y Agustí Fernández, presenta a dos grandes improvisadores de generaciones diferentes, que observan el piano, conscientes de una tradición, pero, a la vez, despojándose de ella, revisando constantemente la historia de la música.

Sora, de Tamio Shiraishi, es indefinible. Saxo alto en el registro agudo extremo, en el que el espacio también es un instrumento determinante. Por momentos es tan extremo que lo perdemos, pero sigue ahí, nos pide que vayamos con él. Un disco para caminatas nocturnas, cuando no hay nadie en la calle y queremos lograr, por un momento, que el virus parezca no existir.  

Santiago Bogacz


Artes Escénicas

Debido a las prohibiciones y al cierre de teatros, varios colectivos se organizaron para manifestarse en la calle, reclamar y dejar en evidencia la carencia creativa en las políticas de apoyo a uno de los sectores más afectados por la pandemia. La estética de la urgencia fue la impronta que permeó un año de conexión, a pesar de las distancias, y resistencia, a pesar de las diferencias. Hubo muchas piezas, obras, performances, pero quedó demostrado que sin una base sólida de libertad y organización habría sido imposible tolerar los infortunios.

Asambleas, festivales al aire libre, intervenciones y espacios de reflexión coparon la escena. Primer ensayo y Colectivo 7A mantuvieron las candilejas encendidas en distintos puntos del país. A la creación de esos colectivos se sumó la celebración de dos asambleas históricas del Sindicato Único de Actores. Los hechos teatrales de mayor importancia fueron, entonces, esa asamblea multitudinaria, en la que se llegó hasta las lágrimas, y la asamblea de mujeres y disidencias de las artes escénicas, que surgió de la página Varones Carnaval, que, como en un efecto dominó, intentó mover un esqueleto vencido.  

Leonor Courtoisie


En un contexto sanitario que expuso la fragilidad del sector y la falta de redes de contención laboral, esas redes surgieron de adentro. La rápida reacción de los actores, directores y dramaturgos nos acercaron propuestas como Amor de cuarentena, escrita por el argentino Santiago Loza y dirigida por Ximena Echevarría. La directora Marianella Morena dirigió Conductas en cuarentena, pequeñas piezas audiovisuales en las que cada actor proponía una forma diferente de comunicar el mismo texto. La Comedia Nacional incursionó en el ciclo Desde Casa, en el que se destacó Striptease, el diálogo telefónico de una pareja, interpretada por Fernando Vannet y Florencia Zabaleta.

El teatro, una vez que pudo, salió a visibilizar la crisis de su sector en la vía pública. Fue el caso del colectivo Primer Ensayo, que hizo varias intervenciones. Una de ellas, Vamos a tomar el té, se realizó en la explanada del Solís, y frente a la residencia de Suárez se desplegó Vacaciones sin trabajo, que aludía a los teatros cerrados en julio.

Dentro de las salas, con aforos limitados, un sinnúmero de puestas en escena destacables se hicieron presentes. Cabe mencionar algunas que tomaron la problemática de género como tema central: Era como que bailaba, dirigida por Raquel Diana e interpretada por Elisa Fernández; Doméstica realidad, escrita y dirigida por Florencia Dansilio, y Rescate a la dama con tutú, escrita y dirigida por Fernanda Muslera.  

Ana Laura Barrios


Cine

System Crasher, una de las más inesperadamente bellas películas del año, tuvo una proyección muy puntual en un ciclo del autocine inaugurado por Cinemateca y el Instituto Goethe. El término alemán Systemsprenger refiere a casos excepcionales de ingobernabilidad, a aquellos niños que rompen con todos los métodos de contención formalmente estipulados. La directora alemana Nora Fingscheidt logra una autenticidad y un grado de empatía que llevan a que el espectador ansíe constantemente un desenlace esperanzador.

Netflix sorprendió estrenando Ya no estoy aquí, de Fernando Frías de la Parra, una de las más importantes películas mexicanas de los últimos años. El protagonista es un adolescente de un barrio pobre de Monterrey, integrante de una pandilla de apasionados de la cumbia rebajada, una curiosísima expresión artística nacida de la inmigración de colombianos a México. La película alterna dos tiempos, con el protagonista viviendo la problemática barrial y, luego, como exiliado en Estados Unidos.

Por su parte, en The Assistant, una muchacha acaba de graduarse y comienza su carrera laboral para convertirse en productora de cine. Esta brillante película independiente, de bajo perfil y dirigida por la desconocida directora australiana Kitty Green, no es la explicación de los Harvey Weinstein del mundo, sino la explicación de su impunidad, de cómo se mantienen intocados en sus espacios de poder, sin cuestionamientos ni consecuencias. El hecho de que el depredador sexual no aparezca en el cuadro refuerza el aura de omnipotencia, invulnerabilidad y miedo generalizado.  

Diego Faraone


El 2020 ha sido el año de la preocupación por la subsistencia de las salas de cine en nuestro país. Las que pasan mainstream y las orientadas a un público más cinéfilo: todas corren un angustioso peligro. Ojalá que tanto el gobierno como los técnicos y los realizadores –quienes, por suerte, han podido reactivar el sector en términos de producción– reflexionen y accionen para contemplar los procesos de exhibición. Es urgente defender y proteger las salas –esos espacios comunes de experiencia, encuentro, aprendizaje y goce compartidos– del individualismo, la indiferencia y la ignorancia.

Las películas de ficción uruguayas continúan proponiendo nuevas apuestas y experimentaciones. Carmen Vidal, mujer detective, de Eva Dans, sorprendió por su frescura y su simpatía en el hallazgo de un tono único. Su estreno y el de Al morir la matinée, de Maximiliano Contenti, demostraron que en nuestro país, así como en Argentina, Chile y Brasil, el cine de género está resultando ser un camino muy interesante para, al decir de Oswald de Andrade, ejercer la antropofagia latinoamericana en el siglo XXI. También La muerte de un perro, de Matías Ganz, y Chico Ventana también quisiera tener un submarino, de Alex Piperno (que se pasaron en el último festival de Cinemateca), logran desplegar universos consistentes con estéticas muy diversas. Dentro de los documentales, fue un alivio asistir, después de la cuarentena, al estreno de El gran viaje al país pequeño, la conmovedora película de Mariana Viñoles sobre una de las familias sirias llegadas a Uruguay bajo el gobierno de José Mujica. Y de mis experiencias dentro de casa –aunque se estrenó en sala B– la gran sorpresa fue El canto de los dioses, de Pablo di Leva, que me llevó de viaje por el continente africano para llenarme el espíritu de poderosa música.  

Soledad Castro Lazaroff


Artes plásticas

Año accidentado con cierres, reaperturas y otra vez cierres de espacios culturales y museos, en un vaivén crispante que a algunos los hizo soñar con las bondades de la virtualidad mediática y a otros, simplemente, los dejó molestos. Lo mejor: la buena y abundante presencia femenina de Petrona Viera, Amalia Nieto y Andrea Finkelstein (Museo Nacional de Artes Visuales), Margaret Whyte (Espacio de Arte Contemporáneo, Centro Cultural de España –CCE–), Virginia Patrone (museo Figari), Lily Salvo (museo Blanes), Marta Morandi (Museo Gurvich), Hilda López, Amalia Nieto y Amalia Polleri (Galería Sur), Colectiva COCO (CCE), Claudia Anselmi (Cabildo) y Diana Saravia como galerista destacada. Lo peor: la pérdida de los referentes Jorge Abbondanza, Gustavo Alamón, Enrique Benech, Alejandro Casares y Elsa Mesa. La sensación de que podría haber sido un buen año si hubiésemos tenido más oportunidades, a juzgar por los atisbos de Washington Barcala (Gurvich), Álvaro Amengual (Diana Saravia), Ruiz Santesteban (Museo Zorrilla) y Carmelo de Arzadun (Galería Latina). Lo más potente: la retrospectiva de Federico Arnaud (Subte). Lo más impotente: no poder celebrar los 300 años de Giovanni Battista Piranesi como el mundo merecía. Y tener que seguir en la incertidumbre, acá y en todos lados.  

Pablo Thiago Rocca


Tutti Frutti

Naturaleza trans, de Marianella Morena, fue un ejercicio de teatro documento en el que tres mujeres trans de la frontera con Brasil relatan escénicamente sus cambios de identidad, las reacciones de sus familias, la Iglesia, el centro de estudios y la comunidad riverense. El proyecto surgió en Campo Abierto, un espacio de práctica creativa a 10 quilómetros de Rivera, y la obra se presentó en febrero en la Sala Zavala Muniz.

Durante 2020, en Montevideo se inauguraron varios espacios culturales fuera de la centralidad. Uno se reinauguró: el antiquísimo Artesano, del barrio Peñarol, tras años de abandono y deterioro. El Espacio Cultural Artesano es ahora una sala de casi 400 lugares y está impulsada por el bagaje patrimonial de su territorio.

El 21 de marzo, en el Espacio de Arte Contemporáneo, iban a tocar en un festival todos los grupos que integran el sello Feel de Agua. Fue de los primeros hechos culturales en suspenderse. En algún momento se concretará. Mientras tanto, sus músicos siguen editando discos. El último, muy recomendable, se llama Todo lo que no se cuenta en las canciones de amor y es de la cantante y compositora Patricia Turnes.  

Mateo Magnone

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