A cualquier desprevenido que vea esta publicación en una librería montevideana le parecerá una especie de broma y más aun cuando al abrirla advierta que se trata de una historieta. ¿Qué desorejado punk usurpador de identidades fue capaz de atreverse a tanto? Y sin embargo es verdad: en 1931 Bertolt Brecht y Walter Benjamin habían discutido en Le Lavandau, en la Costa Azul francesa, la intención de pasar de la teoría de la representación policial a la práctica literaria. Erdmut Wizisla, en su imprescindible libro Benjamin y Brecht. Historia de una amistad1 así lo documenta, incluido el hilarante relato de la llegada de Benjamin a la Villa Mar-belo–donde Brecht se encontraba reunido con su troupe de amigos y amantes–2 llevando unas flores que ha recogido en el camino y los chistes e ironías ...
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