El ganador se lo lleva todo - Semanario Brecha
Detrás de las empresas de plataformaS digitales

El ganador se lo lleva todo

Nuestra cotidianeidad está atravesada por las plataformas digitales cuando googleamos alguna búsqueda, compartimos información, opiniones o fotos en las redes sociales del tipo Facebook, Instagram o Whatsapp, miramos una película en Netflix, pedimos un Uber o una cena en alguna app de reparto.

Estas también se han convertido en una pieza fundamental en las empresas –en todos los sectores económicos– cuyos procesos se encuentran en plena transformación digital y deben hacer uso, por ello, de las llamadas plataformas en la nube, como Amazon Web Services, Microsoft Azure, Google Cloud Platform, Alibaba y Tencent. A su vez, las grandes firmas tecnológicas aparecen entre las empresas con mayor capital bursátil en el mundo. Se estima que la llamada economía digital asciende a 7 billones de dólares, dominada por siete superplataformas (Amazon, Apple, Alphabet, Google, Microsoft, Alibaba, Facebook y Tencent), con sede en Estados Unidos y China, que concentran el 70 por ciento del mercado mundial. De este modo, un aspecto que emerge de esta descripción es la centralidad que adquieren las empresas de plataforma digitales en el capitalismo contemporáneo.

Se trata de empresas de un nuevo tipo, caracterizadas por proporcionar una infraestructura digital para intermediar entre diversos grupos de usuarios, que despliegan tendencias monopólicas debido a los efectos de red y construyen una arquitectura basada en el control y la extracción de los datos.

Como señala un reconocido autor en este campo,1 existen diversos tipos de plataformas digitales. Las «plataformas publicitarias» (Google o Facebook), que basan su negocio en la extracción de información de los usuarios y luego venden espacios publicitarios; las «plataformas de la nube» (como Amazon Web Service), que son propietarias del hardware y el software y rentan a otras empresas sus servicios; las «plataformas industriales» (General Motors, Siemens), que producen el hardware y el software necesarios para transformar los procesos productivos tradicionales en procesos interconectados a Internet; las «plataformas de productos» (Spotify o Netflix), que alquilan sus servicios, y, finalmente, las «plataformas austeras o de trabajo georreferenciado» (como Uber, Pedidos Ya o Rappi). Estas últimas se han transformado en el foco de interés de investigadores, analistas y gobiernos por los problemas que atañen a la regularidad del trabajo y los ingresos, las condiciones de trabajo, la protección social, la libertad sindical y la negociación colectiva. Comprender, entonces, la morfología de las empresas de plataformas digitales de reparto implica un primer paso para adentrarse en un mapa que es global y cuya emergencia responde a tendencias tanto estructurales como coyunturales.

TENDENCIAS GLOBALES

La emergencia de las plataformas digitales basadas en la georreferenciación tuvo lugar alrededor de 2008. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 2021, a nivel mundial el sector de plataformas digitales de reparto es el que agrupa la mayor cantidad de empresas (383), seguido del transporte en vehículo con conductor (106). El surgimiento de este tipo de empresas se multiplicó por siete en la última década.

Tres grandes tendencias se encuentran detrás de este enorme impulso. En primer lugar, el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, y, con ellas, la digitalización que brinda la posibilidad técnica de convertir todo tipo de señales (sonidos, imágenes, información) en datos transmitidos por Internet, algo que habilita un control en tiempo real de todo el proceso de trabajo. En segundo lugar, un contexto que surge de la crisis capitalista internacional de 2007-2008, con una desocupación masiva y una mayor precarización en el trabajo, lo que da lugar a nuevas formas de flexibilidad laboral utilizadas por estas empresas, en particular el uso de la figura de trabajador autónomo, mediante la cual se evade la legislación laboral protectora del trabajo. Finalmente, se produce en un escenario histórico de caída de la tasa de beneficio del capital, que trae como consecuencia un enorme endeudamiento público y de empresas privadas, que amplían su capacidad operativa con base en una inyección permanente de capital de riesgo. Este último aspecto, quizás el menos conocido, es relevante, pues empresas como Uber, Pedidos Ya y Rappi han podido operar durante un período prolongado con márgenes de rentabilidad negativa gracias al sostén de un concentrado capital financiero. Varios analistas señalan una sobrevaloración bursátil, sin fundamentos, es decir, una burbuja tecnológica que podría romperse, como ocurrió con las empresas punto com a finales de los noventa. Es que este modelo de negocios de las plataformas austeras se encuentra sostenido por lo que podemos denominar renta de infraestructura digital, que surge de las tarifas pagadas por el acceso al uso de las plataformas, es decir, por la apropiación de riqueza generada por otros sectores de la economía a partir del control de la materia prima principal: los datos.

Junto con estas tendencias, la evidencia indica un proceso de concentración monopólica del mercado. En el caso de las plataformas de transporte de pasajeros Uber (Estados Unidos) y Didi (China) concentran el 75 por ciento del financiamiento y cinco plataformas de reparto, Doordash, Delivery Hero, Ele.me, Lalamove e Instacart, el 49 por ciento. Esta captación de capital de riesgo les permite dominar el mercado mundial gracias al efecto de red (un fenómeno denominado winner-take-all, ‘el ganador se lo lleva todo’) en una feroz competencia.

La distribución geográfica de inversiones y ganancias permite advertir la existencia de un colonialismo digital que reproduce, bajo nuevas formas, las relaciones entre centro y periferia. De acuerdo con la OIT, el 96 por ciento de las inversiones de las empresas de plataformas se concentra en Asia, América del Norte y Europa, mientras que el 70 por ciento de las ganancias se concentra únicamente en dos países: Estados Unidos y China.

LAS PLATAFORMAS EN LA REGIÓN Y URUGUAY

En América Latina el proceso de instalación de las plataformas digitales comenzó en 2013 con la llegada de Uber, momento a partir del cual crecieron de forma permanente. En 2015 surgió la empresa colombiana Rappi, que tiene como su mayor inversor al banco Softbank, de origen japonés, aunque también Delivery Hero (dueña de Pedidos Ya) adquirió el 20 por ciento de las acciones de la empresa.

Pedidos Ya es una de las empresas con gran presencia en la región y la más grande en nuestro país, donde además de delivery cuenta con supermercados sin atención al público (llamados dark store). Se trata de una empresa que nace en 2009 en Uruguay, como producto de un trabajo académico de estudiantes de Ingeniería, y en 2014 fue comprada por Delivery Hero, una multinacional alemana. Esta empresa tiene presencia en las tres grandes plataformas de la región: Pedidos Ya, Rappi y Glovo. En el mundo, Delivery Hero se extendió de forma muy rápida a Australia, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Austria y Polonia. En 2012 llegó a Corea del Sur y a China a través de la firma Yogiyo y Aimifan. Continuó su crecimiento adquiriendo sus principales competidoras, Pizza.de en Alemania y Baedaltong en Corea del Sur, donde también opera bajo la firma comercial de Foodpanda. Se conoce que Delivery Hero recibió inversiones millonarias de la empresa de tecnología Rocket Internet, que tiene actualmente un 21 por ciento de las acciones de la empresa, y Naspers, que cuenta con un 26 por ciento. Estos datos nos permiten identificar la presencia mundial de la empresa Delivery Hero a partir de múltiples firmas comerciales y de un crecimiento que contempla la adquisición de acciones de empresas en apariencia de competencia. Aun con este despliegue internacional, la empresa (como todas las de su rubro) sigue reportando rentabilidad negativa.2

En definitiva, las plataformas son empresas que están haciendo crecer sus imperios en toda la economía, en una combinación de capital financiero que permite expandir un aparato rentista, nuevas tecnologías y una fuerte corrosión de los derechos sociales del trabajo. Así, el capitalismo de plataforma es la expresión de las formas parasitarias de la existencia del capital, que subsiste precarizando, cada vez más, la vida de quienes viven de su trabajo.

*Sociólogo, docente e investigador de la Universidad de la República y del Consejo de Formación en Educación. Doctorando en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Cocoordinador del proyecto de la Comisión Sectorial de Investigación Científica «Industria 4.0: efectos sobre el contenido del trabajo, el empleo y la acción colectiva».

1. Nick Srnicek, Capitalismo de plataformas, Caja Negra, Buenos Aires, 2018.

2. De acuerdo con el último balance semestral, Delivery Hero tuvo pérdidas por 350,8 millones de euros.

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