Con Sofía Alvez, a propósito de su nuevo disco: El mundo interior en una sala - Semanario Brecha
Con Sofía Alvez, a propósito de su nuevo disco

El mundo interior en una sala

A comienzos de este año la cantautora Sofía Alvez lanzó su nuevo álbum, Febrero, y lo presentará el miércoles 16 de agosto en la Sala Zitarrosa como parte del ciclo Marea. Brecha conversó con ella sobre su trayectoria y sobre la música como forma de vida.

GENTILEZA DE SOFÍA ALVEZ

«La música es un alimento, significa estar dispuesta a servir siempre el mejor plato», dice Sofía Alvez, cantautora uruguaya nacida en 1994, que últimamente ha captado los oídos de varias personas. Hace unos meses se la vio en el escenario grande del festival Acá Estamos que organizó la Intendencia de Montevideo, y al poco tiempo era la propulsora de la primera manifestación en defensa del agua. Lanzó su primer disco en 2017 y ahora ya tiene 11. Si se leen entrevistas a ella, no piensa ni dos segundos en decir lo que de verdad le nace del corazón, por más tajante que sea. Sofía Alvez tiene una intensidad y un coraje poco vistos hoy por hoy, y en general.

Si uno se propone recorrer toda su discografía, se pueden apreciar tres grandes influencias: la música brasileña –sobre todo bossa novay tropicalismo–, algo del neo soul de personas como Lauryn Hill y Erykah Badu, y, por sobre todas las cosas, la canción popular uruguaya. «Yo me siento identificada con la canción popular uruguaya y con la música de Brasil, sin duda. La música brasileña ha sido de muchísima inspiración para mí y lo sigue siendo. También he explorado con otras sonoridades que nacen de las comunidades afro del norte, pero me atrae profundamente la música latinoamericana, me atraviesa mucho más.» Aun así, vale destacar que, en esa búsqueda constante, también decidió aventurarse en sonoridades superactuales, como un par de discos y temas sueltos en algo más cercano al trap, que Sofía valora, pues «ese mundo sonoro significó para mí una forma de expresar determinados sentires que no lograba transmitir en el formato cantautora».

PROLÍFICA

Como mencioné antes, la discografía de Sofía cuenta ya con 11 discos; el más reciente es Febrero, que se presentará el miércoles 16 de agosto en la Sala Zitarrosa. Repitamos: el decimoprimer disco empezando en 2017, sin contar canciones que ha sacado de manera aislada. Dicho de otra forma, Sofía es superprolífica y parecería que parte de ser activa es compartir con los demás constantemente. «Siempre respondo lo mismo: el amor es lo que me impulsa. Pero creo que me impulsa mi necesidad de no hacer silencio. Algo que es en realidad una contra, porque está bien callarse la boca, está bien hacer “shhh” para adentro. Pero, como todavía no me sale, sigo eligiendo la canción.»

Cabe destacar que su actividad constante viene de la mano de la habilidad de tocar varios instrumentos. De hecho, es muy buena baterista. Sin embargo, la voz y la guitarra son sus principales instrumentos, y no por casualidad. Al menos para el caso uruguayo, ser cantautora significa, por lo general y en gran medida, tener un vínculo con la guitarra. No es que no haya ejemplos con otros instrumentos, pero sabemos bien que es lo más común. La guitarra está ahí, es accesible, tanto por su formato como por su accesibilidad comercial. Pero además carga con una historia, porque guitarra es la síntesis de gran parte de la historia musical de Uruguay y hace que sea inevitable que en las manos de cada guitarrista haya una porción de ello.

En el caso de Sofía, la guitarra junto con su voz atraviesan toda su discografía, y parece ser debido a la conciencia que tiene respecto a su relación con ella: «Lo que me despierta escuchar una guitarra es una sensación de familiaridad. Mi voz es mi instrumento principal, pero, como instrumento extracorporal, la guitarra me parece una gran aliada, y tiene la particularidad de que va pegada al torso –al menos la acústica– y eso genera una amistad increíble con el cuerpo. Siempre la prefiero, pasan los años y sigo sin entender su sonoridad. ¿Cómo es que puede comprender y traducir tanto mi mundo interior un objeto?».

DE LETRAS Y ESPACIOS

Además de su clara y profunda relación con varios instrumentos, su música siempre contiene letra. No nos vamos a encontrar con temas instrumentales, aunque sí con muchos pasajes sin voz y con varios arreglos. «Creo que lo que sucede cuando no hay letra es que se alcanzó el silencio para dejar que hable la música. Quienes hacen música sin letra han logrado descubrir otra parte de la música que es sumamente importante. La música es de dos sentidos para mí: tacto y buen olfato. Quien hace música sin letra pasa por encima de su ego y se vuelve un canal, una servidora o servidor, y eso es muy necesario para nuestros oídos. Logra una sinestesia perfecta: oler la buena música que de dónde nace, no sabemos, no importa, y simplemente hacer que la escuches. Solo música, no ego, solo sonidos.»

Hay una idea compartida de que la música instrumental se asocia o fomenta plasmar algo así como ambientes y paisajes, una especie de vehículo a la creación y evocación de imágenes, y en las palabras de Sofía hay un enorme respeto y apreciación por la música instrumental. Aun así, lo de ella no es una incapacidad o falta de deseo, sino algo de su necesidad: «A la hora de componer, hoy en día, solo me aparecen palabras y ya las imagino sonando. Es rarísimo, percibo algunas cosas del mundo que me conmueven, pero hoy, ya crecida, no logro asociar nada de lo onírico y lo mágico que tienen como para escribir».

Sofía ahora se encuentra a pocos días de una gran presentación y para muchos de nosotros parece un poco inaudito, porque hasta no hace mucho tiempo empezaba a comentarse boca a boca su nombre al verla en pequeños escenarios o encuentros de cantautores, como aquellos entrañables que sucedían en La Cuadra, allá por Capurro. «Tocar para menos gente es la mejor escuela y seguiré haciéndolo. Ahí se aprende todo, todito, y ahí todos somos personas netamente necesitadas, sentadas frente a un público también necesitado. Es lo mejor que se puede experimentar y espero poder seguir experimentando instancias así.»

Pero el tiempo pasa y si uno, además de esfuerzo, tiene suerte, podrá escribir su historia de vida como De La Cuadra a la Zitarrosa. Y, para Sofía, esta presentación no solo es grande por el hecho en sí, sino porque, en retrospectiva, es un punto que le permite visualizar la historia de su trayectoria, de la música como forma de vida: «El primer toque que fui a ver fue de La Dulce en la Sala Zitarrosa, también fue un miércoles, yo tenía 14 años. Fue para mí un momento increíble, nunca había experimentado un show de luces, ver gente tocando en un escenario y todo lo que conlleva un espectáculo de esa magnitud. Estaba muy nerviosa y es un recuerdo que nunca se me borrará. Para mí, es superimportante esta fecha, porque es la primera vez en 11 discos que presento uno. Es importante para mi carrera y es importante para mi corazón, poder decir “tengo esto y es para ustedes, ¿quieren que se los muestre yo?”».

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