El niño que vendía papaya - Semanario Brecha
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El niño que vendía papaya

En los peores momentos de su cáncer leyó a Fritjof Capra (un físico de la Universidad de Viena que estudia la interrelación de la física con el misticismo oriental), pero a Hugo Chávez lo que le gustaba leer era historia. Dicen los que lo conocían que era una de esas personas que se llevan prestados libros de las casas de sus amigos y nunca los devuelven. Su curiosidad por la historia le venía de pequeño, de cuando se sentaba en la primera fila de la escuela de su pueblo presidida por dos retratos: el del general Zamora, alias “Cara de cuchillo” y el de Simón Bolívar.  

  La escuela de Sabaneta (estado de Barinas), el pueblo en el que nació, no era mucho mejor que el resto de las casas de la aldea, desperdigadas en tres calles polvorientas, con techos de palma y suelo de tie...

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