La campaña en Maldonado entre Antía y Blás

En un mismo lodo

La campaña electoral de Maldonado, donde el Frente Amplio aparece en un lejano segundo lugar detrás del gobernante Partido Nacional, se caldeó esta semana cuando Enrique Antía, que va por la reelección, prometió investigar irregularidades que apuntan a los cuadros de gobierno de su opositor interno Rodrigo Blás.

Antía en el barrio Kennedy. Maldonado Twitter Enrique Antía

El realojo del asentamiento Kennedy será el buque insignia de esta administración», prometió el intendente Enrique Antía (Todos por Maldonado) a los vecinos que colmaron el humilde centro comunal del barrio para escuchar detalles del proyecto. Era diciembre de 2016, diez meses después de que la Junta Departamental lo autorizara a expropiar tierras privadas para construir el barrio donde insertarían a las familias desplazadas.1 En ese tiempo el edil Rodrigo Blás –líder de Unión y Cambio, actual diputado y desafiante interno de Antía para las elecciones departamentales– se transformó en el principal articulador del plan del intendente en el legislativo, aunque en su campaña de 2015 prometía regularizar el asentamiento y rechazaba el desarraigo. Quizás Blás cambió de postura cuando ubicó a su mano derecha, Alejandro Lussich, como director general de Vivienda y Desarrollo Barrial en el gabinete de Antía, tras aportar 16 mil votos para el triunfo del Partido Nacional (PN). O tal vez, como operador inmobiliario, le entusiasmó el interés de inversores por ese cotizado enclave, lindero con la zona residencial de San Rafael y el club de golf del Cantegril Country Club de Punta del Este.2 En todo caso, para febrero pasado, cuando Antía dejó el gobierno para entrar en campaña por su reelección, apenas se había concretado el realojo de 26 de las 500 familias que proyectaba mudar.

Ahora, el último tramo de la campaña encuentra al barrio con 40 realojos y al exintendente como favorito para el triunfo electoral, aunque inquieto ante la posibilidad de que Blás le arrebate el sillón que cree asegurado (véase nota vinculada). Con este panorama, era un hecho que Antía volvería al Kennedy, aún habitado por más de 1.000 personas, para calmar la ansiedad de los vecinos a quienes prometió traslado y explicar por qué el proyecto que promovió como «buque insignia» no pasó de ser chalana.

CHICANAS EN LA HORA

Antía y sus huestes se presentaron el lunes 7 en el Kennedy, tomado en su mayor parte por carteles y banderas del PN, como casi todo Maldonado. Unas 40 personas rodearon al caudillo blanco, según se aprecia en las fotos del encuentro que divulgó esa tardecita en su página de Facebook. «Gran expectativa por continuar con los realojos. En el próximo gobierno mudaremos a todos, tal como lo hicimos en El Placer», se lee sobre las imágenes. La publicación no mencionó, ni sugirió, los graves hechos que el comando de prensa del candidato divulgaría unas horas después. «Antía recibió denuncias de vecinos del Kennedy por malos manejos en la adjudicación de viviendas», tituló el comunicado que los medios locales replicaron al día siguiente. «El candidato se mostró sorprendido por denuncias de los vecinos del barrio que le transmitieron discrepancias con la Dirección General de Vivienda de la Intendencia de Maldonado (IDM), ya que les otorgaron el traslado a unos sí y a otros no, y denunciaron malos manejos al entregar viviendas a cambio de «lealtad política». El exjefe comunal dijo que es algo incorrecto si así sucedió y anotó los nombres de todas las personas que denunciaron para realizar una investigación a fondo en la IDM, ya que quiere saber cómo fue el manejo de esa situación», se leyó.

Hace años que Antía evita responder a Brecha, y esta semana no fue la excepción. Sin embargo, el semanario supo que al menos tres vecinos apuntan al director Lussich –primer suplente de Blás en la lista del Herrerismo– como autor de las presuntas extorsiones, mientras otros alegaron que el director alteró la lista de prelación y favoreció a personas con muchos menos años de residencia en el asentamiento. Una fuente del comando de campaña aseguró a Brecha que Antía no se arriesgará a ahondar en el asunto a dos semanas de las elecciones: «Es un tema muy sensible; lo investigará cuando vuelva a la Intendencia, porque no hay dudas de que volverá».

El miércoles 9, el ladero de Blás salió al ruedo mediático en defensa de su gestión. «No puedo aceptar que se diga que se ha beneficiado algún realojo por lealtades políticas. Eso no ocurre: el trabajo de campo es realizado por funcionarios de carrera, lo evaluamos y luego elevamos la propuesta al intendente, que es quien aprueba los realojos… Antía y Bentancur», disparó Lussich en FM Gente.

En su intento de autodefensa, reconoció que la mitad de los realojos se concretaron mediante convenio con el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial bajo la gestión de Eneida de León, aunque más de una vez los blancos acusaron al gobierno central frenteamplista de retacearles los aportes para vivienda. «El resto [de los realojos] fueron seleccionados de acuerdo al orden de prioridad, según fecha de inscripción por voluntad de desalojo», alegó Lussich, quien prometió elevar informes al intendente interino Bentancur.

Entre tanto, la gente del Kennedy parece condenada a la manipulación de los mismos políticos que, a fuerza de negarles servicios y con promesas de una vida mejor, les convencieron de abandonar el barrio. Ese es el abecé de todo proceso de gentrificación: buque insignia de quienes pretenden desplazar a los pobres alojados en tierras que anhelan los ricos.  

1.  Véase «De aquí para allá», Brecha, 4-II-16.

2. Véase «Venderán el asentamiento Kennedy al mejor postor», El País, 29-V-16.

Blancos lideran, por lejos, las encuestas

La polarización entre los candidatos blancos Enrique Antía y Rodrigo Blás es lo único que se ha visto en esta campaña hacia las elecciones departamentales. Ambos Desgranan promesas a gusto en entrevistas mediáticas y exhiben impúdicamente una millonaria propaganda, midiendo fuerzas para un gobierno que esperan ganar con holgura.1

Esta semana, Opción Consultores presentó una encuesta de intención de voto que ubica primero al Partido Nacional con 56 por ciento y al Frente Amplio (FA) alejado, en segundo lugar, con 21 por ciento. Luego están los colorados (5 por ciento) y los cabildantes (3 por ciento); sobre Unidad Popular y el PERI no hay registros, mientras que el Partido Independiente resolvió acompañar la candidatura de Antía que, según la consultora, «es el favorito» para ganar.

Una encuesta solicitada por el FA a Equipos, y mantenida en reserva, otorga un 51 por ciento a los blancos y un 29 por ciento a la coalición de izquierda; el análisis de Agustín Canzani es poco alentador: ni captando votos de indecisos o colorados hay chance de ganar, dijo a Brecha una fuente del comando departamental. La gente de Blás, en tanto, se aferra a una encuesta que solicitó a MPC Consultores, de Nery Pinatto, que los da como ganadores sobre Antía. Alejandro Lussich, ladero de Blás, asegura que ambos candidatos blancos están «cabeza a cabeza» y que esa es la razón de las «chicanas» de Antía a dos semanas de las elecciones. «En la calle se nota una clara competencia entre los dos candidatos. El FA ya no ofrece resistencia, ya asume la derrota electoral», sentenció.

Aunque los candidatos frenteamplistas han logrado desarrollar una campaña armónica y unitaria, adolecen de una estrategia coordinada y acusan la falta de apoyo de la organización central. Con escasos recursos económicos para propaganda, la sensación de que ha sido «abandonado» por el FA nacional y la total ausencia del exdiputado Darío Pérez en la campaña (muchos lo veían como el único capaz de captar a los sectores conservadores del electorado), el FA departamental apuesta a mantener las alcaldías de San Carlos y Piriápolis, y puja en la interna por la obtención de ediles y concejales. Su militancia marca la falta de grandes obras públicas, la duplicación del déficit de la Intendencia durante este quinquenio y el retorno del nepotismo y el clientelismo. Aunque Antía y Blás intentan desmarcarse uno de otro, a nadie escapa que han sido socios en la gestión de gobierno. No representan dos modelos: son uno, más de lo mismo, advierte el FA.

  1. Véase «Hablame de recortes y pandemia», Brecha, 21-VIII-20.

 

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