Ensayo y error

Para destrancar la venta de marihuana legal, el Ejecutivo aplicará una estrategia “excepcional” y “provisoria” que promueve la instalación de emprendimientos privados que operen en efectivo.

Expo en Latu / Foto: Alejandro Arigón

El gobierno diseñó un parche, un intento por eludir el sistema financiero mientras Estados Unidos continúa catalogando al cannabis como una sustancia prohibida. En ese país se discute un proyecto de ley para habilitar que los bancos operen con dinero proveniente de la comercialización de marihuana legal, pero “como no tenemos control ni podemos prever cuál va a ser el ritmo de trabajo” del Congreso de Estados Unidos, se buscaron “alternativas dentro del ordenamiento jurídico, pero fuera del sistema financiero”, explicó Juan Andrés Roballo, prosecretario de Presidencia, el miércoles en conferencia de prensa.

Roballo y Mario Bergara, presidente del Banco Central, viajaron a Estados Unidos e intentaron, sin éxito, destrabar las restricciones que el sistema financiero internacional impuso a la banca nacional, y por ende a la ley que regula el cannabis en Uruguay. Luego de encontrar en el norte un panorama que “no es alentador”, el Ejecutivo uruguayo comenzó a redactar un decreto que contempla “una situación excepcional” que “amerita soluciones provisorias”, según Roballo, “porque la política del Estado es ir hacia la bancarización, hacia la inclusión financiera”, algo que de momento se obviará para el caso de la venta de marihuana.

La “solución provisoria” implica habilitar nuevos comercios que se dediquen específicamente al expendio de marihuana y operen únicamente en efectivo, para lo que se abrirá una licitación con exigencias y controles similares a los impuestos a las farmacias. Los pioneros de la venta de marihuana siguen siendo contemplados, pero tendrán que “salirse del sistema financiero”, reconoció Roballo a Brecha luego de la conferencia. El prosecretario se reunió con algunos representantes de las farmacias, a los que informó que podrían crear una estructura jurídica paralela a la de su negocio, amparados en el nuevo decreto, para vender marihuana en efectivo. Pero al menos algunas farmacias, que al cierre de esta edición todavía analizaban el planteo, tomaron la oferta con reticencia. Cuando comenzó la venta en julio, había 16 farmacias registradas, ahora son 11 y es esperable que la cifra siga bajando.

“El problema sigue presente”, reconoció el diputado del Mpp Sebastián Sabini, pero era “importante dar una respuesta práctica y tienen todo mi respaldo para que avance, porque no podemos quedarnos esperando simplemente a que Estados Unidos cambie sus leyes”. Sin embargo, el diputado también señaló que es probable que este mecanismo “no tenga la potencialidad que tenían las farmacias, que ya tienen una red montada en todo el país”, y “no va a ser lo mismo abrir un grow shop en Maldonado, Canelones o Montevideo que en Artigas: el volumen del mercado es diferente y puede que no se llegue a todos lados”. Además, para Sabini es importante que se contemplen los aspectos vinculados a la seguridad de los locales, o de lo contrario “va a ser un búmeran, porque van a manejar volúmenes de dinero importantes y tiene que haber condiciones para que el efectivo no sea un llamador para los robos”.

Aunque la marihuana pase a venderse sólo en efectivo, uno de los flancos del nuevo modelo, como lo sustuvo el propio Roballo a la salida de la conferencia, es que “acá, en Estados Unidos y en la China, todo termina igual en el sistema financiero”. Por lo tanto, dependerá de qué tan rígidos se planten los bancos corresponsales de Uruguay en Estados Unidos, como el Bank of America o el Citicorp, y qué tan rigurosos sean los controles de la banca nacional sobre el origen del dinero.

De hecho, por el momento no hay noticia de que las empresas que producen marihuana hayan tenido problemas, y varias farmacias aún no han recibido la notificación del cierre de sus cuentas bancarias, según informaron a Brecha sus dueños. Parecería, en todo caso, que el perfil bajo de algunas empresas ha tenido que ver con que pasaran desapercibidas. “Aparentemente algunas no han tenido problema. Puede que no las estén detectando por la razón social”, en el caso de las productoras “ligadas a productos agrícolas, y que el banco no sepa si se trata de cannabis o soja”, explicó Sabini.

Pero en el otro extremo están las farmacias que sí recibieron el ultimátum, como la de Libertad, San José. Su dueño, José Chichet, dijo a Brecha que se bajó de la venta porque el Banco República le dio plazo hasta el 4 de octubre, momento en que le cerraría la cuenta bancaria de la farmacia y sus tarjetas de crédito personales, “la de mi señora, la de mis hijas, y tendría que saldar el crédito que saqué para comprar mi casa. Si fuera sólo la cuenta de la farmacia… pero me piden que demuestre de dónde obtengo el dinero que entra a mis cuentas personales, y como lo obtengo de la farmacia, me las cierran también”.

En este marco, sigue habiendo más interrogantes que respuestas y no parece haber completa certeza de que el nuevo mecanismo correrá con mejor suerte que el de la venta en farmacias.

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