“Es necesaria una operación verdad con las empresas del transporte” – Brecha digital

“Es necesaria una operación verdad con las empresas del transporte”

El transporte, la recolección de residuos y la mejora en la organización de la Intendencia de Montevideo son los temas más urticantes en la agenda de Daniel Martínez, quien repite que “la demagogia es el cáncer de la patria”. “Transversal” y “matricial” son dos de las palabras del glosario del gestor moderno que más utiliza.

Daniel Martínez. Foto: Alejandro Arigón.

—¿Cómo encontró la Intendencia desde el punto de vista presupuestal y qué tiene previsto en los próximos meses?

—Financieramente está complicada y estamos buscando la vuelta.

—¿Y qué prevé presupuestalmente para su período?

—Este año estamos en economía de guerra, revisar todo lo revisable en cuanto a gastos, atemperar la situación, y para el año que viene planificar un presupuesto adecuado a los ingresos, ajustarse a la realidad y a un escenario en el que no se prevé un incremento de los impuestos. En cuanto a las inversiones, buscar encararlas por el lado del Fondo Capital, o sea apelar a recursos financieros a 20 años o en el plazo que sea, que nos permitan hacer las inversiones que estamos discutiendo. Avanzamos en visión estratégica y ahora tenemos un escenario de inversiones que es un disparate… Para hacer todas las obras viales que queremos tendríamos que tener parado a Montevideo. Tenemos que elegir cuáles vamos a hacer en este período, sí o sí por lo menos dos plantas de preclasificación de residuos vamos a hacer, y cuatro plazas de convivencia ciudadana.

—¿Tiene prevista alguna reestructura dentro de la Intendencia?

—Sí. Nosotros ya sobre fin de este año vamos a empezar un sistema de planificación estratégica, que va a terminar en una reestructura. O sea: adaptar la estructura a los objetivos que tenemos. Lo que me queda claro es que esta es una estructura jerarquizada, casi militar, en cuanto a su funcionamiento y al no involucramiento de nadie en los objetivos. Hay que generar una estructura mucho más participativa, transversal. Vamos a tener 12 comisiones trabajando en áreas transversales, con gente de distintas áreas. Entendemos que la transversalidad, el involucramiento, el compromiso, son más propios de una estructura moderna, mucho más matricial.

—¿Cómo ha sido el contacto con Adeom hasta el momento y cómo lo visualiza en el futuro?

—Bien. Estamos intentando plantearle la situación global que tenemos. También reconocemos que hay temas que debemos abordar, como es la seguridad laboral, las condiciones de trabajo, algunos aspectos de la carrera, aunque vamos a tener que cambiar algunos contenidos y no quiero avanzar demasiado en este tema, porque seguramente de la reestructura salga un nuevo organigrama. También hay que avanzar en temas de capacitación, de concursos. Lo que sí hemos planteado es que no tenemos espacio económico, que salvo que la Intendencia se saque una vez por mes el Cinco de Oro no podemos salirnos de las pautas del gobierno para los públicos, y sí estamos dispuestos a avanzar en los compromisos de gestión.

—En su gabinete no hay integrantes del Mpp ni de la 711…

—No porque no quisiéramos nosotros. En el caso de (la dirección de) Cultura esperamos casi un mes, después ellos insistieron en un nombre y nosotros siempre habíamos dicho que planteamos criterios, no era que cualquier nombre nos sirviera. Queríamos un gabinete integrado, que pudiera trabajar en equipo y que no respondiera a su grupo político. La directora de Salud la terminamos nombrando el día anterior a asumir y por las mismas razones, esperando, pero no pudo ser. Yo parto de la base de que no fue una decisión política del Mpp no participar, que se dieron así las circunstancias. Mala suerte.

—¿Pero la ausencia de ese grupo puede incidir, por ejemplo, en el relacionamiento con Adeom?

—Adeom, si vos mirás la propia integración, tiene una dispersión de listas y de fuerzas, así que nadie por sí solo puede… Yo parto de la base de que no, de que ni en la Junta ni con Adeom va a pasar eso, sería de una mezquindad política descomunal, y no creo que el Mpp entre en ese juego.

—En cuanto al tema transporte, ¿cuáles son los cambios más notorios que va a implementar?

—Estamos trabajando en un plan director, porque teníamos un montón de ideas y ahora estamos reuniendo los elementos para trabajar en ellas. Una cosa es tener equipos y otra la información que lográs cuando estás en el ejercicio de la función. El plan de la movilidad urbana en general, que involucra transporte público, movilidad y logística, implica desde inversiones infraestructurales, pasos a nivel, vías de transporte rápido, semaforización inteligente, hasta encarar en profundidad con las empresas una “operación verdad” sobre la situación del transporte público.

—¿Qué implica esa operación?

—Hoy por hoy el transporte público tiene tres empresas con un mayor o menor grado de dificultad, alguna con bastante dificultad, otra con mediana dificultad y otra también casi mediana; y dos empresas con relativa salud, que tienen diferentes características y modelos de gestión, pero también diferentes modelos de tributación entre las tres cooperativas y las dos sociedades anónimas. Entonces hay que discutir la incidencia de cada cosa. No es sólo gestión ni diferencia de porte lo que motiva la situación, están las dos cosas. Pero si a eso le sumás que tenemos un transporte público que hoy es valorado bastante negativamente por la ciudadanía en general, y que además es producto de un vaciamiento de la ciudad en la época de las políticas neoliberales, de ida de cientos de miles de personas a la periferia por no poder pagar los costos de vivir en zonas consolidadas de servicios… Si tenés los mismos usuarios o menos, ya que cada vez hay más autos y más motos… La cantidad de usuarios promedio para la distancia que se recorre en Montevideo debe ser de las más bajas del mundo.

—¿Entonces?

—Por lo tanto, obvio, es un transporte caro, y por eso, pese a las tergiversaciones de algunos vinculados a los partidos tradicionales, la única forma de bajar el boleto es estructural, mediante una reforma del transporte público que invite al ciudadano a usarlo, que sea más amigable, que sea más rápido, más ameno, que tenga más servicios, para que el ciudadano en vez de usar su vehículo use el transporte, como pasa en París, en Londres, pero como pasa también en Ciudad de México, Bogotá o Buenos Aires. El tema es ese sin ninguna duda, por eso sería demagogia, como lo dije veinte veces, prometer bajar el boleto. Y para que eso pase hay que hacer dos cosas, discutir una “operación verdad” con las empresas, poner las cuestiones sobre la mesa, buscarle salidas a los problemas objetivos que existen, y a su vez hacer las inversiones necesarias.

—Ahora, ¿hay alguna forma para dejar de trasladar el aumento salarial al boleto? Porque si se necesitan más pasajeros es difícil con un boleto más caro.

—Bueno, sacando el Cinco de Oro todos los meses (sonríe). Hay gente que ha dicho que hacemos caja con esto, cuando la Intendencia pone 200 millones de pesos al año para subsidiar el boleto. A eso hay que sumarle el subsidio al boleto de estudiantes y jubilados, por lo que hablamos de unos 18 millones de dólares al año. Además discrepo con que el problema de la gente con el ómnibus sea el precio, el 70 u 80 por ciento quiere tener un transporte más rápido y de calidad, y el del precio del boleto es un segundo o tercer tema.

—La basura y su recolección son de los asuntos que mayor insatisfacción generan entre los montevideanos.

—Uno puede aplicar algunas medidas para mejorar. Una es tener mejor disponibilidad de equipos, porque no hay dudas de que había carencias en la gestión del mantenimiento. Vamos a disponer de censores en los contenedores que nos permitan optimizar los recorridos a partir de saber cuán llenos estén, vamos a terminar con dos plantas de clasificación de residuos. Eso al menos en una mitad de la ciudad va a optimizar los recorridos, al no tener que ir los camiones hasta Felipe Cardozo a descargar, y tendrán más disponibilidad de recolección.

—¿Mantendrá los servicios que están privatizados, los aumentará o los disminuirá?

—Hay un contrato vigente y muy oneroso para la Intendencia.

—¿Se concretará en este período la rambla del Cerro y de Casabó?

—El tramo más grande de la rambla del Cerro se va a hacer en este quinquenio. Este sábado terminamos de definir los proyectos que entendemos podemos pagar con el Fondo Capital en este período, y eso va a estar.

—¿Cómo se producirá la reactivación del Centro? ¿Cuándo se hará el cambio de las veredas de ese barrio y en la Ciudad Vieja, y por qué eso estará a cargo de la IM, a diferencia de otros barrios?

—Se va a empezar a hacer. Nuestra idea es una contribución adicional por proyecto, e ir haciéndolo por barrio. Queda claro que las veredas y las mejoras corresponde que las pague el propietario. Si lo hacemos en un barrio plantearemos que se financie con los recursos de ese barrio, y lo mismo si se traslada a otros. Estamos discutiendo la forma.

—¿Dónde se harán las cuatro plazas barriales similares a la Liber Seregni que anunció en la campaña?

—Hay un par clarísimas, una por la zona de Antillas e Instrucciones y otra por la zona de General Luna y Agraciada, y dos más a definir.

—En el período anterior la Junta Departamental analizó un proyecto de regulación del derecho de admisión a locales y espectáculos públicos, pero no llegó a aprobarlo. ¿Buscará que esto se concrete? ¿Deben aplicarse multas importantes a quienes lo incumplan?

—Sí. Creo que hay que fijar normas de convivencia y respeto, porque cualquier forma de discriminación es antidemocrática.

—¿Cuál es la política de la Intendencia respecto del etiquetado de productos transgénicos? Hubo señales contradictorias.

—Estamos de acuerdo en el derecho del ciudadano a saber lo que va a consumir. De repente hay que ver la forma, y no meter terrorismo en la etiqueta. Había un choque entre el decreto de la Junta y la Comisión de Seguridad Alimentaria del Poder Ejecutivo. Acordamos con esa comisión en estar todos de acuerdo con el criterio de ese derecho de los ciudadanos, falta ver cómo se expresa, y en ese debate estamos. Pero nuestra visión nunca fue dejar atrás el decreto, porque parte de un criterio que compartimos: el ciudadano debe saber qué consume.

—Durante los cinco años anteriores, cuando estuvo en el Senado, recuerdo que tuvo poca exposición mediática.

—Con cara de aburrido me habrás visto. Pero fui por lejos el senador que tuvo más presidencias de comisiones anuales, normalmente son dos o tres y yo tuve diez, y es cuando más laburás. Lo último que deseé en mi vida fue ser parlamentario, la vida me llevó a serlo y aprendí mucho, pero soy un hombre de acción y no de debate. Imaginate para alguien con mi cabeza escuchar a varias personas, hasta cinco o seis a veces, que hablan una hora para tratar de hacerte calentar y no de convencerte.

—Sin embargo en esos años sí recorrió muchos diferentes barrios de la capital.

—Sí, me recorrí el país de punta a punta. Estuve en 152 ciudades, pueblos y caseríos y en más de 300 puntos específicos de Montevideo, en muchos más de una vez. Buscando el contacto con la gente, diciendo “no vengo a prometer nada, la demagogia es el cáncer de la patria, no le crean a los que vienen a decir que todo es fácil y se soluciona de un día para el otro, el poder está en ustedes y yo puedo dar una mano, pero sobre todo organícense”.

—Al comienzo de este gobierno nacional del FA se está produciendo un nivel de confrontación más polarizado entre las dos diferentes líneas internas, por un lado el Mpp y otros grupos aliados, y por otro el Frente Liber Seregni. Ambas poseen cercanías con dirigentes del Partido Socialista. ¿Cómo se ubica en esa coyuntura?

—El FA está en un momento en que hay que ser cuidadoso. Me ubico con camiseta y fraternidad frenteamplista, nada más. Creo que el FA no tiene que marcar más diferencias, sí debatir en la interna, pero dejar de exponer públicamente la diferencia de manera sistemática. Hay que tender puentes, saber que somos la unidad de los diversos.

—¿Y cómo percibe a la interna del Partido Socialista? También está más agitada.

—Hace años que no participo de la interna del partido en ese sentido. He buscado estar a quilómetros de distancia, dejé de ser dirigente del partido y a nivel sindical en 1991, y pasé a ser base. Volví cuando Tabaré (Vázquez) me llamó, pero mis fuerzas están puestas en intentar solucionar los problemas del ciudadano de Montevideo. Creo en un proyecto político, desde los 16 años soy frenteamplista y me siento mucho más frenteamplista que socialista, lo cual creo que es la forma de ser un buen socialista. Sé que hay sectores políticos en los que su sentido de pertenencia al FA es diferente.

—¿Cuáles son sus referentes políticos?

—Darwin Desbocatti para mí es un politólogo y sociólogo descomunal. Después Guillermo Chifflet y Pepe D’Elía, con una relación de afecto mutuo con ambos. En 1991 dejé de ser dirigente de la central sindical para ir a la actividad privada, pero cada tres o cuatro meses iba a ver a D’Elía. El viejo para mí fue un segundo padre, y sé por su familia que yo era para él uno de esos hijos varones que no tuvo. Lo mismo con Chifflet. No quiere decir que coincida con todo lo que hayan dicho o hecho, pero son referentes éticos.

—¿Su intención es ir por la Presidencia en 2019?

—¿Vos estás loco? No. Me comprometo a lo que estoy haciendo, y no dejaría de hacer algo en lo que creo, midiendo qué puede pasar. Tengo un problema descomunal para solucionar: mejorar la gestión, meter procedimientos, generar una estructura mucho más matricial y transversal, enamorar a la gente, comprometer, lograr superar la desconfianza visceral que tiene el sindicato hacia las administraciones, que en algunas cosas tiene razón y en otras creo que no reconoce sus propias culpas. No soy candidato de nada, no tengo la intención ni un segundo para pensar en eso. Haga lo que haga voy a ser un tipo feliz. Uno tiene que disfrutar lo que hace y no pensar en un futuro lejano.

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Si lo citan, irá a la investigadora de ANCAP

“Las definiciones estratégicas fueron las correctas”

—Usted dijo en la campaña que había que trasladar el modelo de gestión de Ancap a la Intendencia.

—Cuando hablamos de sistema de planificación estratégica, de una estructura matricial, fue en definitiva lo que se hizo cuando estuve en Ancap, y se terminó creando una estructura totalmente diferente a la que existía.

—¿Y qué balance hace de la gestión de ese ente en los últimos años, la que ha sido cuestionada por la oposición y dirigentes del FA como el ministro de Economía, Danilo Astori?

—En cuanto a los objetivos, ¿había que buscar petróleo o no? Cuando el año que viene se haga el primer pozo y sepamos con muy buenas posibilidades si tenemos recursos de hidrocarburos, ¿qué van a decir los que dijeron que se equivocó la estrategia? Había una ley que obligaba a la producción de biocombustible, que por ahora sale más caro que el petróleo; ¿pero había que incumplir una ley votada por unanimidad? El tema de la planta desulfurizadora lo lideré porque se estaba produciendo un gasoil que no servía para los motores que estaban viniendo a Uruguay y contaminaba con azufre el ambiente. ¿No había que endeudarse y seguir produciendo un combustible que no servía? Eso es no entender nada. Desde el punto de vista de la definición estratégica, no tengo dudas de que es correcto. Ancap ganó un prestigio internacional muy grande en ese período. Después, del tema gestión puedo hablar hasta 2008, no me pidan más porque no estuve cerca. En todo caso eso puede ser el 2 por ciento de esa deuda que se podría haber ahorrado, pero no tengo dudas de que desde el punto de vista estratégico las definiciones fueron correctas, e invito a que en vez de hablar sin saber se pida el comentario y la referencia de quienes en el mundo conocen del tema. A modo de ejemplo, la primera persona a la que le di el plan estratégico cuando lo terminamos fue a Andrés Tierno Abreu, una persona a la que respeto mucho y de las que más sabe de hidrocarburos en Uruguay. Lo otro es materia del libre juego político, que yo respeto.

—¿Piensa concurrir a la comisión investigadora del Parlamento?

—Si me llaman, voy encantado; no me han llamado por ahora. Además duermo recontra tranquilo y debato esto con quien sea.

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La Comedia Nacional seguirá siendo municipal

“Ser parte de políticas nacionales”

—Desde hace años la IM trabaja en áreas que podrían corresponder al gobierno central, como saneamiento, salud y cultura. ¿Mantendrá esto o lo irá dejando en manos del Poder Ejecutivo?

—En algunos temas, como el programa Nuestros Niños, ya estaba decidido por el gobierno departamental anterior, y tiene el respaldo del actual, que pasará al Mides. Eso plantea una serie de problemas económicos que estamos muy cerca de solucionar. En salud creo que correspondería recibir cápitas del Sistema Nacional de Salud para ayudar a la Intendencia en lo que hace, que destina 400 millones de pesos por año a las policlínicas municipales. Lo importante es ser parte de las políticas nacionales, lo mismo en vivienda.

—¿La Comedia Nacional, la Escuela Municipal de Arte Dramático y la Filarmónica seguirán en la órbita municipal?

—No está pensado sacarlas. Lo que sí, estamos racionalizando ese tema y tratando de adaptarlo a la realidad que tenemos.

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