Explicación de mi amor – Brecha digital

Explicación de mi amor

La pregunta de qué hacer con el legado material de Alfredo Zitarrosa, lo que ahora es su archivo, preocupó a la familia desde la muerte del artista en 1989 hasta hoy. Las peculiares características del mismo –cintas de audio y video, cartas, fotos, hasta un tucán– han determinado la necesidad de un proyecto público colectivo para su mejor preservación y rescate.

Foto: ACAR

Tan colectivo es el proyecto que casi no alcanzaron las sillas en el Ciddae para acomodar a quienes se encuentran trabajando en él y que fueron convocados por Brecha para conversar sobre sus características y alcances. Daniela Bouret, directora del Teatro Solís; Alicia Casas de Barrán, directora del Archivo General de la Nación; Vania Markarián, responsable del Área de Investigación Histórica del Archivo General de la Universidad de la República (Agu), Mariel Balás y Lucía Secco, también integrantes de Agu y responsables del proyecto de digitalización del archivo audiovisual; Gustavo Robaina, coordinador de desarrollo de audiencias del Teatro Solís, Marcelo Sienra y María Girard –encargado y archivóloga del Ciddae, respectivamente– y Moriana Zitarrosa, en representación de la familia.

El archivo Zitarrosa no es desconocido para los uruguayos. A fines de los noventa, parte de su contenido llegó al público gracias a una serie de discos publicados por la revista Posdata, que incluían ensayos, versiones poco conocidas de sus canciones, entrevistas y recitales. A través de estas grabaciones, incluso el más distraído percibía una dimensión nueva del Zitarrosa que conocíamos. La del cantor de tangos, por ejemplo. O la del entrevistador1 un poco impertinente. El que, por ejemplo, le dice a Serrat: “Está de más decirte que esto que estamos hablando acá se va a publicar o no según nos salga bien y según entendamos, mis compañeros y yo, que vale la pena. Fuera de que, además, lo que tratamos es de conocerte y me doy cuenta que es muy difícil. De manera que no te sometas a las preguntas como un reportaje más. Te garantizo que esto no es un reportaje cualquiera. Entre otras cosas porque yo canto y tal vez tengo los mismos problemas que tenés tú, aunque no en tu medida, por cierto, porque vivo acá y nunca salí de mi tierra. Así que las preguntas, que te repito no sé cuales van a ser, pueden o no salir en un diario”.

La familia Zitarrosa cuidó del archivo hasta ahora, pero era evidente que se requería de una respuesta institucional para garantizar su preservación en el largo plazo, así como un acceso más amplio a su contenido. La idea de trasladar el archivo al Ciddae fue de Adriana Juncal, antigua archivóloga del centro.

Daniela Bouret: —Gracias a Adriana empezamos a hacer los contactos con la familia Zitarrosa y cuando yo asumí, en mayo del 2014, a los tres días teníamos el camión acá. Ahí nos encontramos con que un montón de material podía ser para el Ciddae pero que había otros que no eran exactamente para acá. Entonces decidimos separar los materiales que eran los muebles, el escritorio y consultamos al Museo de la Memoria y a ellos les interesó y parte de ese acervo fue para ahí. La Intendencia hizo un convenio que estipulaba que íbamos a ser custodios de este archivo. La familia tenía, además, que separar el material que ellos consideraban que era muy personal y trabajan con nosotros a medida que abrimos las cajas. Esa fue una primera etapa, luego nos dimos cuenta de que no podíamos manejar este archivo solos y es ahí que entra la Universidad de la República, con Vania.

Vania Markarián: —Fue una comunicación directa de la ministra de Educación con el rector. Creo que somos el único servicio que puede encargarse de un trabajo como este, de digitalización de diversos tipos de materiales audiovisuales. En el Agu tenemos un laboratorio de preservación audiovisual. Lucía Secco y Mariel Balás trabajan allí y vimos las características del material, los diversos soportes, que es el desafío más grande, es decir, conseguir los equipos que reproducen esos soportes. De modo que esto es en tres partes: el Ciddae que es el custodio, nosotros que haremos el trabajo técnico y Alicia Casas de Barrán que representa al Mec que es de donde provienen los fondos y que supervisará el proyecto.

Alicia Casas de Barrán: —El convenio todavía no está firmado, ya lo aprobó la Universidad pero falta que lo firme la ministra y el intendente. Yo no sólo estoy por el ministerio, que el ministerio solo se apaña. Estoy por el Archivo General de la Nación que va a hacer el seguimiento y que va a permitir que se vayan liberando los recursos. Yo le digo a María, la archivóloga del Ciddae, que para fortuna de ella no fue alumna mía, porque soy muy rezongona, que con esto sentamos procedimientos y eso lo tenemos que saber, porque en materia de archivos musicales hay escasísima bibliografía e internacionalmente no hay ejemplos. Por lo tanto aquí vamos a sentar procedimientos y de la fusión de la historia social y de la musicología va a salir la historia social de la música y de allí vamos a tener la posibilidad de tener una fuente para el estudio, de nosotros mismos, de la creatividad musical a nivel nacional. Yo creo que esto es muy importante porque es un puntapié inicial.

DB: —Es interesante señalar que esta es una oportunidad de trabajar juntos varios actores en un archivo que nos importa tanto. Por ejemplo, toda la parte de fotografía se está trabajando con Bellas Artes, con otro convenio.

Gustavo Robaina: —Sí, es que lo audiovisual es una parte del acervo. La otra parte tiene que ver con la digitalización de las fotografías y las diapositivas. En principio pensábamos que era un volumen razonable pero siguen apareciendo. Así que la digitalización se hará con el área de fotografía de Bellas Artes.

Moriana Zitarrosa: —Las cajas contienen de todo: correspondencia enviada y recibida, audio en cintas de carrete abierto y en casetes, objetos personales, recortes de prensa –papá era sumamente minucioso en eso, recuerdo que cuando estábamos en México tenía una secretaria que se encargaba de recopilar esa información–, hay garabatos, películas familiares en súper 8, hay intentos de canciones –él escribía en todos lados, se le ocurría una idea, agarraba una servilleta, la dejaba por ahí y después la retomaba para seguir armando una canción– textos, poesía, anotaciones que después se transformarían, o no, en canciones.

VM: —¿Puedo hacer una pregunta yo? ¿Me podés contar la historia del archivo, cuándo lo pusieron en las cajas, con qué criterio?

MZ: —Es que eso al ser parte de la vida de papá fue parte de la vida nuestra. Convivir con estas carpetas, con las cajas, con los libros. Papá leyó todo lo que había en esa biblioteca, cientos de libros de las más diversas temáticas: libros de plantas, de animales, de arqueología, hasta de robótica. Todo le interesaba y anotaba comentarios en los márgenes. De modo que papá ordenaba todo de manera obsesiva, las carpetas, todas iguales, del mismo tamaño, todas con el lomo pintado, de lo cual también participábamos nosotras, pintando los lomos de celeste. Cuando papá falleció las guardamos mucho tiempo. Armamos estanterías, pegamos una caja contra el techo para poder guardar los posters, todo eso en una habitación de mi casa, a la que le habíamos puesto dos deshumidificadores, pero no era suficiente, siempre había humedad. Dijimos: esto no puede mantenerse mucho tiempo. Hicimos respaldos, sobre todo de las cintas, que era lo que se deterioraba más rápidamente. Como podíamos solventábamos los costos de hacer los respaldos, con Jorge Iglesias, un técnico de sonido de nuestra absoluta confianza. Pero eso es muy caro. Durante ese trabajo de respaldo fue que se encontraron canciones que estaban inéditas, casi terminadas o terminadas y de ahí salieron los 12 discos que se editaron con Posdata, que incluían todo tipo de material. Estoy segura de que hay muchas más cosas en el archivo e incluso cosas que aparecieron allí pero que todavía no se publicaron.

María Girard: —Por suerte el estado del material original es bastante bueno. Por ahora estamos en la etapa de identificar toda la colección, organizarla y después se hace la descripción y, eventualmente, alguna tarea de restauración. A estas alturas hemos abierto aproximadamente cuarenta cajas.

Mariel Balás: —Respecto al material audiovisual, lo que hemos hecho hasta ahora tiene que ver con describir de qué formatos se trataba, identificar los tipos de cinta o de casete. Hay casetes de Dat, que tenemos que ver como se van a digitalizar. Estuvimos haciendo una pesquisa con otras instituciones dentro de la Udelar y tuvimos reuniones con la Escuela de Música, que tiene Dat para reproducir y de a poco fuimos salvando esas dificultades. El problema ahora es ver si esas cintas están en estado reproducible, porque si bien parecen estar en buen estado hay algunas, como las ¼ que presentan deterioro, con alguna formación de hongos o problemas en el binder. Pero bueno, parte de este proyecto tiene también que ver con capacitar personas que puedan trabajar con esas cintas sin dañarlas para poder reproducirlas y digitalizarlas de la mejor manera.

VM: —Yo creo que hay que destacar el esfuerzo económico que está haciendo el Estado para hacer un trabajo serio de digitalización y respaldo del material, y de la familia de depositarlo en una institución pública, que eso no siempre sucede. Eso garantiza la conservación permanente, por supuesto dentro de las contingencias de la vida, digamos, pero creo que está buena la unión de las tres instituciones y el aporte económico del Ministerio, hecho de la mejor forma que podemos hoy en Uruguay en materia de formatos y soportes. Hoy es un desafío no sólo para nosotros sino para la humanidad, cómo guardar y preservar su memoria en formato digital. Todavía no se sabe bien. Sabemos lo que ha pasado con el papel, o con la piedra, tenemos una idea. Con estos formatos realmente se está experimentando.

MB: —Por ahora lo que está estipulado es la migración de los discos duros externos cada cinco años, tres respaldos y el guardado en dos o tres lugares diferentes.

Lucía Secco: —El formato de almacenamiento del audio es Wav, el magnético en DV 720×576 y el súper 8 en Apple ProRes HD.

GR: —Quería hacer una puntualización. El Ciddae y el Teatro Solís son custodios de este archivo, la propiedad del archivo físico pertenece a los herederos y el Estado asume una responsabilidad inmensa en cuanto a su conservación, custodia y puesta a disposición del público. También hay que señalar que el archivo no está todavía habilitado para consultas. Lo va a estar después que esté ordenado y digitalizado, y no se va a acceder a los originales, sino a su copia digital. Creo que hay que aclarar esto para administrar la ansiedad.

AC: —Que el Estado haga el aporte económico es muy importante porque detrás de eso hay una conciencia de lo que es la preservación de un patrimonio nacional. Que se proponga ayudar al mantenimiento de ese patrimonio es realmente un logro enorme. De aquí en más el Estado va a saber que detrás vendrán otros. Un Galemire, un Mateo. El Estado debería tomar conciencia de eso y ver de qué forma institucionalizar un sector de la administración para que eso se mantenga. Aquí estamos poniendo un mojón, eso tenemos que saberlo.

DB: —Tenemos el archivo de Taco Larreta, el de Cerminara. Hay un montón de cosas que seguir cuidando.

VM: —Los que venimos en esto de crear una cultura archivística en Uruguay venimos peleando, nos venimos quejando de la falta de fondos y nos seguiremos quejando, por eso esto es una muy buena señal y creo que el nombre de Alfredo Zitarrosa no es menor para que esto haya sucedido, porque no es cualquier archivo.

Siempre atrás de un archivo privado hay amor y sólo amor. Nosotros tenemos 15 archivos privados y todos son producto del amor de la familia y los amigos. Por eso es una señal para celebrar que, además del amor, haya un apoyo público.

MZ: —De mi parte quiero manifestar mi agradecimiento, porque es verdad que nosotros lo cuidamos mucho, hicimos esfuerzos de todo tipo para guardarlo y si bien es cierto que nos era imposible seguir manteniéndolo también entendimos que este patrimonio debíamos compartirlo.

Marcelo Sienra: —En ese sentido el Ciddae nace hace 12 años para rescatar un acervo documental que existía pero que no estaba catalogado con el fin de generar accesibilidad a un acervo que es patrimonio de todos, que era la historia de este teatro pero que con el tiempo se va complementando como con esta colección u otras de otros artistas, actores, directores y demás.

DB: —Con el arte efímero es lo que sucede, quedan las huellas de lo que pasó. Al espectador le queda en el corazón lo que vivió, pero después nos quedan bocetos, folletos, programas. Bueno, José Pedro Barrán hablaba de Tristán e Isolda, de las veces que venía a la ópera…

AC: —Hoy sería su cumpleaños.2  

  1. Realizada el 5 de agosto de 1970.
  2. La entrevista fue realizada el viernes 26 de febrero.

 

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Al coraje artístico

Con Fernando Cabrera

Recordás cuándo y cómo escuchaste por primera vez a Zitarrosa? ¿Era algo que ya estaba ahí en tu infancia?

 

—Lo escuché por primera vez cuando explotó en las radios, en 1966, con “Mire amigo”, “Milonga para una niña”, “Recordándote”. Al poco tiempo mi profesora de guitarra me enseñó esta última canción, “Recordándote”, una zamba. Luego aprendí “Qué pena”.

 

Empezás a cantar y a ser parte del movimiento del Canto Popular cuando Zitarrosa estaba en el exilio, y él regresa, si no me equivoco, cuando empezás tu carrera solista. ¿Cómo viviste esa presencia-ausencia de él y de otros protagonistas de esa generación?

 

—Tu expresión “presencia-ausencia” es acertada. Él y los otros músicos exiliados estaban completamente presentes a pesar de las prohibiciones y del peligro que significaba tener alguna grabación de ellos. También digo que su ausencia produjo el vacío que los de la nueva generación íbamos a llenar. Había necesidad de músicos nuevos y eso nos facilitó el camino.

 

Fuiste muy cercano a otros grandes íconos de la música popular uruguaya como Mateo y Darnauchans. ¿En qué lugar está Zitarrosa en ese cielo protector, qué significa cada uno para nuestra cultura y para vos como creador?

 

—Zitarrosa está fuera de medida, su obra es muy importante. Y hablo en presente. Mateo también es muy importante, pero no es popular, no llegó tanto al público. Darnauchans fue un maestro directo para mí, igual que Galemire.

 

En Canciones propias, incluís “Si te vas”. Hay algo en común entre Zitarrosa y vos que es la cercanía con la poesía. ¿Cómo ves al compositor en él?

 

Hay algo que se habla poco de Zitarrosa, que es su excelencia musical. Todos sabemos que fue un gran letrista, muy cercano a la poesía. Pero también fue un gran músico, compositor y arreglador de sus acompañamientos. Quienes tocaron con él, además de las grabaciones de muchos ensayos, dan fe de esto.

 

¿Cómo fue la experiencia de armar este Zitarrosa sin Zitarrosa en el estadio? Parece que se va a hacer algo muy experimental en una ocasión de fervor masivo,¿ no?

 

—El concierto va a tener momentos donde se lo recordará casi literalmente, y otros donde los participantes harán versiones personales; habrá variedad en ese aspecto. Queremos honrar con esto una de las características de Zitarrosa que fue su coraje artístico, su forma de experimentar y proponer novedades a nuestros géneros folclóricos.

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Registrar el registro del exilio

Un documental1 acompaña la apertura del archivo

Melina Terribili es argentina y hace muchos años que venía dándole vuelta a la idea de hacer un documental sobre Zitarrosa. Su investigación comenzó en 2009 y Melina entró en contacto con la familia y conoció la existencia del archivo y de su esperanza de darle un destino y conseguir los recursos necesarios para preservarlo. Así, puso en contacto a la familia con la archivóloga del Ciddae, Adriana Juncal, y su proyecto, que planeaba abordar el exilio de Zitarrosa, incorporó el proceso de apertura de las cajas del archivo. “Al principio me llevó mucho tiempo salir de la historia biográfica, no quería hacer una biografía de Zitarrosa y con trabajo y escritura tomé la decisión de focalizarme en el exilio, que me ayudó a darle una estructura a la película. El exilio fue algo que lo marcó muchísimo y empecé a sentir que lo que me interesaba estaba ahí, en ese quiebre que produce el exilio vinculado al amor que le tenía a su país y a su compromiso político. En la historia de Zitarrosa se da de manera muy clara esa imposibilidad de reconstrucción que produce el exilio. El exilio destruye, pero él construía a partir de eso. Y me propuse trabajar a partir de la cantidad de material que él dejó, que fue registrando a lo largo de su vida. Lo que quise fue rescatar esas memorias guardadas en cajas. Construir un relato en primera persona en el pasado, de ese exilio y registrar en el presente el proceso de apertura de cajas que es también un acto de memoria. Hay un gran archivo de fotografías allí, cartas, objetos, los poemas que escribió a los 18 años y con los que ganó un concurso de la Intendencia, pero que él dudaba que fuera poesía, al punto que escribió en la tapa ‘¿poemas?’. O las fotos enmarcadas de sus seres queridos, que él iba trasladando de destino en destino y la cámara súper 8 con que filmaba sus videos caseros. En verdad las cajas son como una mudanza.”

 

1.      Hago falta

 

MJS

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