Hablan, Alucinaciones y Julen

Festival Febrero, hoy en Plaza Mateo.

Hablar de “escena independiente” o “rock indie” uruguayo funciona como un gran paraguas para cubrir proyectos musicales harto disímiles entre sí, pero es útil para comprender el modo en el que se organizan esas bandas y la relación que mantienen con los espacios en donde actúan, con los sellos en los que editan, con la gente que los escucha y con la prensa que los cubre, o no. Si bien las propuestas independientes han pasado a ser lo establecido para un gran sector del público montevideano que consume música rock y han ganado espacio en los medios masivos de comunicación, la guita sigue estando en otro lado (pero ¿dónde?, ¿cómo?), y los escenarios en los que pueden presentarse con comodidad son escasos; por lo general, suelen ser de dimensiones demasiado grandes o demasiado pequeñas, o con arreglos económicos poco beneficiosos para los músicos.

Por eso, festivales como el de esta noche en Plaza Mateo –en Sarmiento y la rambla, un lugar con historia que fue recuperado en 2016 tras tristes años de abandono– se vuelven imprescindibles. Allí se podrá ver y escuchar en vivo a tres bandas que, si bien son diferentes entre sí, resultan muy representativas de distintos períodos de la escena que señalaba: Hablan por la Espalda, Alucinaciones en Familia y Julen y la Gente Sola.

Por decir fútbol

Hablan por la Espalda, la más longeva de las tres, surgió a mediados de los noventa durante la explosión hardcore punk montevideana, y desde entonces no ha parado de mutar, expandirse y, a la vez, consolidarse: “Algunos los llamaron post hardcore, otros punk expansivo, a nosotros nos gusta decirle Hablan por la Espalda, música para los sanos y no tan sanos”.Entre álbumes de estudio, en vivo, simples, splits y demos, cuentan con más de diez registros publicados en poco más de veinte años de carrera.

Alucinaciones en Familia, el supergrupo del indie local, se formó a mediados de la década que acaba de terminar, pero sus enredadas raíces se arrastran hasta los inicios de siglo y los numerosos y muy buenos proyectos de cada uno de sus músicos: desde los entrañables Tres Pecados y Millones de Casas con Fantasmas de Pau O’Bianchi y Pablo Torres, pasando por el rock cabeza de Vintage y la singularidad de Comunismo Internacional (dos grupos que integró Sebastián Pina), hasta el Mux de Fabrizio Rossi y Matías Chouhy.

Julen y la Gente Sola es el más joven de los tres grupos. Surgieron a principios de la década pasada y se dieron a conocer dentro del colectivo Estampita Records, un núcleo de bandas amigas con integrantes tan jóvenes que parecían recién bachillerados, y que destacaron rápidamente con presentaciones muy francas y sensibles.

Como decía al inicio, tal vez estas bandas no tengan demasiados puntos en común en lo puramente musical, pero sin dudas transitaron caminos similares en lo extramusical. Las tres vienen de un 2019 muy movido, con recitales en el exterior y edición de disco nuevo, lo que le brinda homogeneidad y cierto sentido al festival de esta noche. Hasta los nombres de las bandas son representativos del mundo indie y dan cuenta de tres modos distintos de aproximarse a la música y a la vida misma: el maníaco-agresivo (Hablan por la Espalda), el integrador-entramado (Alucinaciones en Familia) y el dulce-introvertido (Julen y la Gente Sola; la cual, por cierto, si está con Julen ya no tendría razón para sentirse sola).

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