Jihad Diyab en huelga de hambre

Brecha presenta a continuación una recopilación de las notas que ha publicado a lo largo de los 19 meses transcurridos desde la llegada a Montevideo de los “seis de Guantánamo”, en diciembre de 2014.

Jihad - Foto OSCAR BONILLA

El refugiado sirio Jihad Diyab está realizando una huelga de hambre desde hace varios días. La situación crítica en la que se encuentra ha conducido a que sea internado de urgencia en el Hospital Maciel. Diyab reclama dos cosas elementales: que el Estado uruguayo asuma lo que le prometió y que haga gestiones para trasladarlo a un país donde pueda vivir en condiciones más dignas, cerca de su familia y de su contexto cultural. En paralelo, continúa reclamando ante la justicia estadounidense que ese país, el primer y verdadero responsable de su situación y de la de las más de 700 personas que han sido enviadas clandestinamente hacia el “chupadero” de la cárcel de Guantánamo, pague por lo que hizo.


Relatar el dolor (21/05/2015)

“El abuso no terminó hasta el momento en que pusimos nuestros pies en Uruguay”, relató “Jihad” Dhiab (Abu Wa’el Dhiab) a Brecha. Cuatro meses después de terminar su detención ilegal en la cárcel de la Bahía de Guantánamo, ya en Montevideo, Jihad expresa la angustia que lo desvela: “Yo lo que necesito es ver a mi familia”.

Enlace: http://brecha.com.uy/relatar-el-dolor/

Texto: Florencia Rovira


Había una vida (08/10/2015)

Ser prácticamente abducido un día por una fuerza abrumadora y arbitraria, torturado y preso durante más de una década, desembarcado luego en una tierra exótica, devuelto a una libertad que un día sí y otro también se parece demasiado a la impotencia, es un capítulo de la vida que Jihad Dhiab quisiera de una vez poder cerrar.

Enlace: http://brecha.com.uy/habia-una-vida/

Texto: Florencia Rovira


“Necesito mostrar” (14/01/2016)

Jihad Dhiab, ex preso en Guantánamo, reclamó su cierre recreando la tortura.

Enlace: http://brecha.com.uy/necesito-mostrar/

Texto: Florencia Rovira


“¿Libre? ¿En qué manera?” (21/05/2016)

Jihad Dihab ya no está en Uruguay. Las polémicas sobre la salida del país del ex preso de Guantánamo confirman las pretensiones de restringir su libertad de movimientos, y confirman también que para algunos medios del país (y el continente) es el humor de los políticos republicanos estadounidenses y no la justicia lo que determina si es culpable o inocente.

Enlace: http://brecha.com.uy/libre-en-que-manera/

Texto: Florencia Rovira


Tomalo vos  (05/08/2016)

Desde que Jihad Diyab apareció en Caracas, el pasado 26 de julio, nada más se supo de él: ni los motivos de su arresto, ni el lugar adonde lo llevaron, ni si está vivo, ni sobre cuál sería su destino. Tampoco las autoridades uruguayas se mostraron demasiado interesadas en esclarecer las dudas ni en conocer su futuro. Venezuela plantea su deportación sin que quede claro qué país querrá aceptarlo.

Enlace: http://brecha.com.uy/tomalo-vos/

Texto: Daniel Gatti y Florencia Rovira


Un refugiado en el limbo (19/08/2016)

Hace más de tres semanas que nada se sabe de Jihad Diyab, uno de los seis refugiados llegados a Uruguay desde la cárcel de Guantánamo hace más de año y medio. Harto ya de estar harto de las omisiones del Estado uruguayo y de una serie de promesas incumplidas, en julio el sirio se fue del país rumbo a Venezuela. Desde entonces está detenido en Caracas.

Enlace: http://brecha.com.uy/un-refugiado-en-el-limbo/

Texto: Daniel Gatti y Florencia Rovira


Sujeto omitido  (26/08/2016)

Jihad Diyab en huelga de hambre. Cancillería sin respuestas

Enlace: http://brecha.com.uy/sujeto-omitido/

Texto: Mariana Contreras y Florencia Rovira


El emergente Jihad (02/09/2016)

Jihad Diyab pisó nuevamente suelo uruguayo. En los medios –alimentados por el discurso oficial– volvió a instalarse la monserga: Jihad es un malagradecido y “odia al Uruguay”. Periodistas que jamás se preocuparon por saber cómo transcurría en Uruguay la vida de un tipo que había pasado más de 12 años en el infierno yanqui montado en Cuba.

Enlace: http://brecha.com.uy/el-emergente-jihad/

Texto: Daniel Gatti y Florencia Rovira

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