La libertad marginada

Para una mujer, tener un preservativo en la cartera o en el cajón de la mesa de luz pasó a ser algo relativamente natural. Sin embargo, en general ese preservativo es para él. Pocas, muy pocas mujeres, tienen a mano uno que sea para ellas. Existen, pero no se consiguen en cualquier lugar. Se sabe poco de ellos y no se los encuentra en las farmacias, supermercados o quioscos, pero están disponibles en todos los servicios de Asse y de la Intendencia de Montevideo, también hay dispensadores en el Inju y en el Mides.

Fabricados en látex, poliuretano y especialmente en nitrilo, son sumamente delgados y suaves, se pueden utilizar desde horas antes del acto sexual y proveen cierta libertad a las usuarias. Precisamente esa cierta libertad es lo que a la sociedad le cuesta aceptar. En Uruguay los que se consiguen son básicamente de la compañía Female Condom, hechos en nitrilo.

El dispositivo ha sido (y es) denostado por los medios e ignorado por la medicina; de hecho muchas mujeres desconocen su existencia. Ese condón previene, con similar eficacia que la versión masculina, embarazos e infecciones de trasmisión sexual. Se diferencia de los archiconocidos condones porque en el extremo opuesto al orificio tienen un aro flexible que permite fijarlo y mantenerlo en su lugar durante la relación sexual.

Son fabricados en diversos lugares del mundo, por ejemplo la marca Cupido proviene de India, y Origami de Estados Unidos. Cupidltd.in ofrece también condones para hombres, con imágenes de parejas besándose, y para mujeres, rosaditos con una silueta femenina. De hecho varias marcas tienen empaque rosado, porque, como se sabe, el rosado es el color de las nenas.

Hay suficientes versiones como para que cada mujer experimente y encuentre el que le va mejor. En marzo de 2014 la periodista científica Emily Anthes escribía en el diario británico The Independent que la lección más importante de las últimas dos décadas en cuanto al condón femenino es que las mujeres generalmente necesitan un poco más de entrenamiento para usarlo correctamente. “Eso significa que los médicos y consejeros deben hacer más que decirle simplemente a la mujer que el condón femenino existe, es necesario que le den la oportunidad de usar uno, sea en un modelo pélvico uterino o en sí mismas.” Anthes también hacía hincapié en que no debe desdeñarse el público masculino para promocionar el condón femenino, ya que en general los hombres que se acostumbran a que sus parejas mujeres lo usen, lo prefieren.

Si bien la forma puede resultar extraña en una primera instancia, no hay que dejarse impresionar. Algunas usuarias señalan que el anillo externo del condón femenino provee una nueva sensación placentera. También es bastante práctico para las parejas en que el hombre tiene problemas de erección o discapacidad motriz, lo cual puede generarle dificultades para colocarse el condón masculino; el femenino es inclusivo en este sentido.

Otra ventaja es que se puede ir al baño con él puesto, en definitiva algo sumamente práctico si la usuaria se lo colocó antes de salir de su casa camino a una cita a la que le conviene ir protegida.

Hay también una dimensión subjetiva de su uso; las mujeres pueden tomar una posición activa con respecto a su propio cuidado. Y, por cierto, no urge sacarlo apenas el varón eyacula, por lo que evita ciertas incomodidades después del sexo.

Con todo, la proporción de condones femeninos que se dispensa en Uruguay y en el mundo entero es de 1 por ciento en relación con los masculinos. Así que en este nuevo 2016 no olviden usar condón (femenino).

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