La magia de los números

En el número anterior de Brecha (31-III-17) salió publicada una respuesta a mi nota titulada “La vida útil” (del 24-III-17), sobre un libro de Helena Modzelewski y Claudia Pérez. Quiero hacer referencia a algunos de los puntos de esa respuesta.

La magia de los números.

El crecimiento del producto bruto interno (Pbi) en 2016 sorprendió al equipo económico y a las consultoras privadas. La explicación es sencilla: fue el resultado de una revisión a la baja de los datos de 2015, y como consecuencia los aumentos de 2016 parecen mayores. Si se consideran los dos años juntos para obviar este efecto, el Pbi creció 0,9 por ciento anual durante 2015 y 2016. La actividad económica está estancada.

¿QUÉ DICEN LOS DATOS? En 2016 la tasa de crecimiento aumentó a 1,5 por ciento, lo que se ha destacado como un logro muy importante. Sin embargo, el crecimiento mayor al esperado es sólo un resultado de una corrección de las cifras de 2015. El Bcu había informado que en 2015 el Pbi había crecido 1 por ciento y el consumo privado (CP) se había mantenido en el mismo nivel del año anterior. En su reciente informe corrigió estas cifras y nos enteramos de que en 2015 el Pbi creció sólo 0,4 por ciento y que el consumo privado se redujo 0,5 por ciento. De modo que los resultados de 2016, mejores a los esperados, son consecuencia de que los resultados de 2015 fueron peores de lo que nos había informado el Bcu.1

Al considerar el promedio anual de 2015 y 2016 con las nuevas cifras, el resultado es que el Pbi creció 0,9 por ciento y que con el aumento del consumo privado en 2016 recuperó el nivel de 2014, es decir, el consumo privado está congelado. La inversión privada (IP) cayó por tercer año consecutivo en 2016 y se ubicó un 12 por ciento por debajo del nivel de 2014. La inversión pública (IG) aumentó 7,9 por ciento en 2016, pero no llegó a los registros de 2014. La inversión extranjera directa (Ied) alcanzó un máximo de 3.032 millones de dólares en 2013 y se redujo aceleradamente los años siguientes hasta ubicarse en un 31,4 por ciento de ese nivel en 2016 (Cuadro 1).

La evolución de las exportaciones (X) y de las importaciones (M) se puede medir con dos procedimientos complementarios. En dólares corrientes, procedimiento que tiene en cuenta los cambios en los precios internacionales, las exportaciones (X) se estancaron en 2014 y cayeron en los dos años siguientes, ubicándose en 2016 un 17 por ciento por debajo del valor de 2014; las importaciones (M) se contrajeron durante los tres años, en 2016 estaban 13 por ciento por debajo del valor de 2014 (Cuadro 2). En pesos constantes, que miden las variaciones de las cantidades así como su impacto en el Pbi, las exportaciones aumentaron en 2014 y cayeron en los dos años siguientes; las importaciones tuvieron un descenso más pronunciado.

EL AJUSTE FALLIDO. Durante 2015 y 2016 se implementó una política que tuvo como objetivos prioritarios la reducción del déficit fiscal y la inflación; esas metas no se alcanzaron en 2016, la inflación y el déficit fiscal fueron mayores que en el año anterior.

El resultado fiscal del sector público consolidado, al que habitualmente se hace referencia como déficit fiscal (DF) y se mide como porcentaje del Pbi, era de 2,4 por ciento en 2013 y aumentó en los años siguientes hasta 4,0 del Pbi en 2016 (fuente: Ministerio de Economía y Finanzas. https://www.mef.gub.uy/540/1/mef/informacion-de-resultados-del-sector-publico.html).

La inflación, medida por el promedio anual del índice de precios al consumo (del Ipc), en 2015 fue igual a la del año anterior y en 2016 fue mayor que en 2015. El promedio anual del índice medio de salarios reales (Imsr) aumentó desde 2004 hasta 2014 a una tasa media acumulativa anual del 4,2 por ciento, siendo de 4,6 por ciento para los asalariados privados y 3,7 por ciento para los públicos; durante 2015 y 2016 los aumentos fueron de 1,6 por ciento (Cuadro 3). Cabe observar que en diciembre de 2016 se consideraron resultados muy positivos los aumentos del Ipc y del Imsr, comparando los valores de los índices de ese mes con los de diciembre de 2015, pero la forma adecuada de medir es tomando los promedios anuales y no un solo mes.

Desde 2004 hasta 2014, con el incremento del Pbi, el número de personas ocupadas aumentó en forma permanente, el número de desocupados se redujo y la mejora en la calidad del empleo se aprecia en el significativo aumento del empleo sin restricciones. En 2015 estas tendencias se revirtieron, comenzó la reducción del número de personas trabajando y en 2017 lo hicieron 64 mil personas menos que en 2014, las desempleadas fueron 20 mil más, y de las que perdieron sus empleos 60 mil no tenían restricciones.2

COMENTARIOS FINALES. Desde 2015 aumentaron las presiones para implementar una política de ajuste, en las que convergieron las calificadoras de riesgo, el Fmi, las cámaras empresariales y las consultoras que asesoran al capital. Se utilizaron como instrumentos la contracción de la demanda interna con un consumo privado congelado y reducción de la inversión pública, incrementos de tarifas de las empresas públicas para aumentar los ingresos públicos, contención de los aumentos de salarios y pasividades reales. Para las negociaciones en los consejos de salarios el gobierno impuso la desindexación de los salarios respecto del Ipc, con los objetivos declarados de mantener las fuentes de trabajo y el salario real.

La central sindical manifestó sus discrepancias y aumentó las medidas de lucha, pero no logró revertir la situación. En 2016 el Fmi manifestó su acuerdo con la prudencia y el compromiso con la consolidación fiscal del gobierno uruguayo, la bancarización, los proyectos público-privados, los nuevos lineamientos salariales, y estimuló a adoptar nuevos pasos para eliminar la indexación.3

Cuando el equipo económico definió la política económica para 2015 y 2016 esperaba que la inversión privada, y en particular la Ied, fueran los motores del aumento de la tasa de crecimiento del Pbi. Para lograrlo se requería “mantener las reglas de juego” y por lo tanto no se podían aumentar los impuestos al capital ni a sus ingresos. No se tuvo en cuenta que los dueños del capital deciden invertir cuando tienen expectativas de vender la producción, y por el contrario se encuentran con una demanda externa en caída, a la que se agregó la contracción de la demanda interna por el efecto de la política económica adoptada.

El ajuste no logró sus objetivos de reducir el déficit fiscal y la inflación. Tampoco tuvo como respuesta un aumento de la inversión, la economía se estancó, se redujo el número de personas trabajando y el incremento anual del salario real, aumentó el desempleo y el empleo de mala calidad, el número de personas pobres se mantuvo constante en 2015. Los resultados no se modificaron con la magia de los números.

La política económica siempre admite opciones, y la elección no es técnica. Es una decisión política que resulta de la ideología y de correlaciones de fuerzas sociales y políticas. La caída de la demanda externa se puede compensar con un aumento de la demanda interna, aumentando los impuestos al capital y sus ingresos, para financiar aumentos de salarios, la inversión pública y el empleo.

 *    Economista. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

  1. Véase http://www.bcu.gub.uy/Estadisticas-e-Indicadores/Cuentas%20Nacionales/presentacion05.htm

Cuenta corriente. Miles de pesos constantes 2005.

  1. Instituto Nacional de Estadística (Ine) (2017), “Encuesta continua de hogares. Actividad, Empleo y Desempleo”, enero de 2017, Montevideo.
  2. Fondo Monetario Internacional (Fmi) (2016), “Country Report, número 16/62. Press Release, número 16/59”, Washington.

Artículos relacionados