En su primer discurso como presidente electo, Gustavo Petro aseguró que no perseguirá a nadie y que las puertas de la casa de gobierno permanecerán abiertas para el diálogo. Estas palabras contrastan radicalmente con las posturas de todos los gobiernos sucedidos desde el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en 1948. Para no ir tan lejos, en la posesión de Iván Duque, el entrante presidente del Senado Ernesto Macías dio un sonado discurso en el que echaba abajo el proceso de paz con la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), además de dejar clara la necesidad de volver a la «mano dura» contra todo aquello que se saliera de los parámetros gubernamentales.
Hoy sabemos que las autoridades cumplieron: según la ONG Instituto de Estudios para el Desarrollo y la ...
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