“La Utec no nació para competir ni para ser espejo de la Udelar”

Directivo de la nueva universidad defendió lo hecho hasta ahora tras renuncia de Grompone

La Universidad Tecnológica (Utec) comenzó a dar sus primeros pasos en el suroeste con el lanzamiento de su primer instituto en Fray Bentos, al que seguirá otro en la zona centro-sur (Durazno, Florida, Flores), adelantó a Brecha Pablo Chilibroste, integrante de su Consejo Directivo provisorio. Agregó que se buscará que estos centros regionales tengan “una autonomía extrema” en el funcionamiento, y que se hará todo lo posible para viabilizar la radicación de investigadores en el Interior.

—Ayer se lanzó el primer Instituto Técnico Regional (itr) de la Utec, que funcionará en las instalaciones del ex frigorífico Anglo en Fray Bentos y cuya zona de influencia son los departamentos de Río Negro, Soriano y Colonia. ¿Por qué se empezó por ahí?

—Hicimos un análisis del país, departamento por departamento, relevando ciertas capacidades: la oferta de formación terciaria (si hay carreras universitarias, técnico-terciarias, o si no hay nada); la cobertura educativa (porcentaje de población con secundaria completa, con estudios universitarios, con formación terciaria); la posibilidad de movilización y esfuerzos de traslado de los estudiantes; la disponibilidad de infraestructura y equipamiento científico-tecnológico; y el desarrollo y potencial productivo local. Fue un trabajo muy ambicioso, que apoyamos en estudios ya hechos y en investigación propia. De allí surge un primer cuadro que presentamos con los colores del semáforo (véase gráfico). Tenemos un primer grupo de departamentos en verde (Paysandú, Salto, Canelones, Maldonado), que es donde hay más oferta y cobertura educativa terciaria, más infraestructura. Luego los departamentos en amarillo (Río Negro, Soriano, Colonia, San José, y también Tacuarembó y Rocha), tienen una situación intermedia, y por último en rojo tenemos los departamentos en peor situación, con menos capacidades y cobertura.

Ese estudio nos permitió identificar algunas regiones, con señales claras de que si uno impulsa allí una oferta de enseñanza terciaria las posibilidades de impacto son altas.

Como primera región surge con mucha fuerza el litoral suroeste, donde agrupamos a Río Negro, Soriano y Colonia, en los que hay capacidades, infraestructura tecnológica, una oferta educativa técnica importante, pero no universitaria, y una proporción importante de estudiantes con secundaria completa pero que no acceden a la educación universitaria.

A partir de esa primera región realizamos un trabajo más en detalle sobre demanda de oferta educativa según áreas y niveles de formación: qué es lo que se está requiriendo, qué tipo de capacidades, y a qué niveles. También evaluamos las capacidades de articulación y de trabajo en red de los actores locales, la disponibilidad de infraestructura y de servicios más en profundidad (carreteras, frecuencias de ómnibus, presencia de cines, teatros, clubes deportivos), y el contexto socioeconómico y cultural, pensando en los estudiantes y también en los docentes que se van a radicar allí.

En total estudiamos nueve ciudades (Colonia, Carmelo, Juan Lacaze, Nueva Helvecia, Dolores, Mercedes, Cardona, Young, Fray Bentos y también San José), y surgió con claridad Fray Bentos como la que reúne las mejores condiciones para el primer itr. Es la localidad con mayor demanda de formación universitaria (en el resto de la región hay un reclamo más de tecnicaturas y tecnólogos), y con capacidad locativa para albergar estudiantes.

Además, estaba la posibilidad de instalarnos en el ex frigorífico Anglo, donde hay una movida fuerte ya que en ese lugar hay una unidad del latu, se va a instalar un campus educativo de utu, lo que nos permite una fuerte articulación y conjugación de proyectos. Esto es clave. Como se está trabajando para que el sitio sea declarado patrimonio cultural industrial de la humanidad, hay un fuerte interés de la Intendencia en el lugar, muy articulado ese interés con el sector productivo y los actores sociales. Por otro lado, otro factor que también pesó fue que estamos suficientemente cerca de los proyectos de descentralización de la Udelar en el litoral norte, sobre todo Paysandú.

Lo otro importante es que vimos a Fray Bentos pero no aislada, sino vinculada a Mercedes. En conjunto tenemos una población de unas 60 mil personas, y 9 mil jóvenes de entre 17 y 25 años, de los cuales 5 mil tienen secundaria completa y no tienen previsto viajar para estudiar.
Si bien la sede del itr va a estar en el Anglo, estamos impulsando que los recursos humanos se radiquen en Mercedes. Sólo la fábrica de celulosa upm tiene hoy cuatro frecuencias diarias moviendo gente hacia un lado y el otro, y en total hay 14 frecuencias de ómnibus Fray Bentos-Mercedes a lo largo del día. Estamos hablando de un viaje de 32 quilómetros, unos 40 minutos.

—¿Esa demanda que mencionaba es de los estudiantes o del sector productivo?

—De ambos. La metodología que utilizamos fue la de “bola de nieve”: empezamos con 35 entrevistas a gente de empresas del sector privado y público, intendencias y entidades educativas. Les pedimos que nos derivaran a otras personas, y en total hicimos 120 entrevistas.
Como áreas priorizadas en ese itr van a estar el ambiente, las energías renovables, la mecatrónica, el transporte y la logística, y el área agroalimentaria. Eso es lo que surge fuertemente de la demanda. Si bien hay demanda de estas áreas en casi todo el país, en esta zona se piden carreras de nivel universitario.

En ese itr vamos a tener radicados grupos de investigación fuertes, pero la oferta educativa no se va a limitar a las instancias presenciales allí, ya que apostamos claramente a la educación a distancia.
Ahora, tenemos que ir más allá de la demanda y abrir oportunidades de formación nuevas, que visualizamos como importantes, aunque no estén expresadas en la demanda. Y ahí un área de interés es la artística y cultural, desde la música, el área audiovisual, hasta todo lo vinculado al diseño. La hipótesis es que en toda la sociedad uruguaya, no sólo en esta región, hay un potencial creativo que no tiene siempre posibilidades de expresarse. Entonces queremos abrir esa apuesta.

—En la sociedad uruguaya había un gran consenso respecto de la necesidad de crear una universidad en el Interior. El hecho de que la Utec empiece en Fray Bentos, tan próximo a Paysandú y Salto, que es donde se ubican los primeros y mayores esfuerzos descentralizadores de la Udelar, parece en principio un contrasentido. ¿Por qué no se instaló en las zonas de mayor escasez o necesidad, como Cerro Largo, Artigas o Durazno?

—Si uno estudia otras experiencias de nuevas universidades en el mundo, el dilema siempre es “agrego donde ya hay capacidades y masa crítica, me apoyo ahí y trato de mejorarlo, o me voy al desierto”. Nosotros evaluamos la posibilidad de instalarnos en Paysandú porque allí la Utec podía tener claramente un impacto interesante con una oferta complementaria a la que tiene la Udelar. Estimamos que ese no era el camino, que la Utec tenía que hacer un esfuerzo por complementar territorialmente. Tomada esa definición, empezamos a estudiar el territorio y ver dónde podíamos tener más posibilidades de impacto. Para esto teníamos que elegir un lugar donde hubiera estudiantes que quieran y puedan cursar estas carreras, donde hubiera demanda, cierta infraestructura, y que al mismo tiempo no hubiera oferta universitaria. Y en ese análisis esta zona es la más adecuada: hay mucha actividad, mucha demanda, hay un nivel razonable de cobertura de educación media.

Por otra parte, la cercanía con la Udelar la vemos mucho más desde la actividad de investigación que desde la cuestión educativa. Los 120 quilómetros entre Fray Bentos y Paysandú parece que no son tanto, pero los jóvenes de la zona no se trasladan a Paysandú o Salto a estudiar. Estudiamos ese punto, y vimos que los jóvenes se mueven muy poco dentro del Interior. Si uno ve los departamentos próximos a Salto, la movilidad de los estudiantes es muy baja, y cuando se trasladan terminan viniendo a Montevideo. En las entrevistas surge fuerte el tema del desarraigo, hay una limitación cultural en ese sentido, y luego rápidamente el tema económico.

Igual te puedo adelantar que como resultado de nuestro análisis nos surge una segunda región con posible impacto significativo y que va a requerir un trabajo de campo mucho más detallado a comienzos del año que viene, y es la región centro-sur: Durazno, Flores y Florida, e integramos también Paso de los Toros, que si bien está en Tacuarembó se vincula más con Durazno. Seguramente el segundo itr se va a ubicar en algún lugar en esa región, donde tampoco hay oferta universitaria. Lo interesante allí es que la Udelar también la está estudiando, y la utu tiene su idea del campus educativo en Durazno. Entonces podemos hacer un esfuerzo conjunto para tener una mejor cobertura.

—¿Cómo sigue el proceso de construcción de la nueva universidad?

—Los itr se van a diseñar con una lógica de campus universitario, y con un nivel de autonomía de funcionamiento extremo. Visualizamos a los itr muy vinculados a la dinámica de la región, y en esa perspectiva parece fundamental que tengan un nivel alto de autonomía en todos los campos de decisión, y que sus autoridades sean locales, con la supervisión del aparato de cogobierno.

Tal como la ley prevé, seguramente haya una sede, una autoridad central y un mecanismo de cogobierno que tome decisiones más de tipo estratégico y eventualmente sobre la asignación presupuestal, pero la vida cotidiana va a transcurrir en cada itr.
Lo importante es definir los itr, cuántos van a ser y dónde van a estar. Recién ahí vamos a evaluar si se justifica tener una sede, o si ésta se ubicará dentro de uno de los itr. Por ahora, en 2014 y posiblemente en 2015, la Utec va a mantener unas oficinas centrales de apoyo a la gestión en el latu, en Montevideo.

Hoy la meta es poder presentarle al Parlamento en 2015 el proyecto de la nueva universidad bien detallado, con la propuesta presupuestal, el estatuto docente y de funcionarios, la estructura académica… No descartamos que presentemos una revisión de algunos de los componentes principales de la ley, y sugerencias de ajustes o revisión. Por ejemplo respecto a cómo se va a dirigir la Utec, no volver al debate de cogobierno sí o no, eso está saldado. Pero sí discutir las potestades del gobierno central, el grado de autonomía de los itr, los niveles en los que se debe dar el cogobierno, si en todo o si la gestión debe tener otra forma, el vínculo entre la toma de decisiones políticas y las decisiones operativas.

—La renuncia, el 24 de octubre, de Antonia Grompone, que integraba junto a usted y Rodolfo Silveira el Consejo Directivo provisorio de la Utec, despertó viejos miedos en torno a esta nueva universidad: miedo a que no logre construir una estructura académica sólida (desde la Udelar se insistía en que para crear una universidad en el Interior no bastaba con una ley, ya que existen problemas vinculados a la escasez de capacidades y recursos que comprometerían la calidad de la institución) y miedo a que la Utec compita con la Udelar, tanto por recursos presupuestales y fondos para investigación, como por recursos docentes. En la carta de renuncia (véase recuadro) están estos componentes en medio de cuestionamientos a las contrataciones que hizo la Utec. ¿Qué respuesta puede dar respecto a estos miedos y denuncias?

—Sobre el tema del nivel académico de las contrataciones que hemos hecho puedo decir, primero, que hasta ahora hemos contratado a siete personas que nos están permitiendo empezar a organizar el trabajo. No son en ningún caso cargos que están definiendo estructuras académicas. Son contratos de un año, no podemos llamar a cargos permanentes, no tenemos la ley orgánica tampoco para asignarles un determinado escalafón.

Siempre las contrataciones son opinables. Nosotros contratamos a una especialista en educación que es uruguaya y que trabaja actualmente en Chile, en una universidad de prestigio, y que vuelve al país en breve. Nos mandó su currículum y de su análisis vimos que podía perfectamente cumplir el rol de directora de educación (le pusimos ese nombre en esta etapa de armado). La segunda persona, que fue la más discutida, claramente no es un académico, y para nosotros eso está bien porque viene para un área más operativa. Estábamos buscando alguien con formación técnica, capacidad de gestión, experiencia en proyectos.

—Esos casos fueron contrataciones directas. ¿Por qué no se hizo un llamado?

—Porque teníamos cierta urgencia. Eran personas que ya conocíamos, que habíamos entrevistado, y nos parecían necesarias. Tenían el perfil que estábamos buscando y estaban dispuestas a venir. No creo que compitan con los recursos internos. Si ponemos el caso contrario, de que llamáramos a un concurso y eligiéramos a  personas que estuvieran trabajando en la Udelar, ahora estaríamos discutiendo si le estamos quitando gente a la Universidad. Hablando a título personal, me interesaba tener aire fresco, contratar personas con una mirada diferente, con experiencia en otros países. No todo lo vamos a hacer así. También hemos hecho llamados y concursos para otros cargos. También vamos a hacer llamados en 2014, nacionales e internacionales, para cargos docentes y técnicos, y esos van a ser concursos. Vamos a necesitar un mínimo de 15 o 20 personas, porque tenemos que armar todo: la estructura académica, las mallas curriculares, de cara al próximo presupuesto quinquenal.
Por otra parte, la única forma en que podemos dar garantías de que las cosas se hacen bien es con transparencia, y sometiendo a la Utec a auditorías y a procesos de acreditación. Las carreras van a someterse a la acreditación del Mercosur y otros mecanismos, y los docentes, que no están nombrados, van a ser elegidos por concurso. La Utec va a someterse a la evaluación externa, que creo es la única seria.
Con respecto a la competencia con la Udelar, ese cuco está despejado por varias vías. Primero por el tipo de relacionamiento que hemos tenido hasta ahora. Tenemos evidencias de sobra de que las cosas avanzan hacia la articulación y colaboración. Por ejemplo, la Utec podría querer contratar recursos humanos que tienen régimen de dedicación total (rdt) en la Udelar. En ese caso podríamos ver un mecanismo para que sea compatible, y evitar cualquier tipo de competencia. Segundo, no es cierto que hayamos definido una escala salarial súper alta…

—Grompone se refería al sueldo de estas personas contratadas de forma directa.

—No son esos niveles salariales los que estamos pensando para los docentes. Al mismo tiempo te digo que no visualizamos la posibilidad de desarrollar una universidad de calidad en el Interior, con investigadores radicados, pagando malos salarios. Directamente no es posible. En algún momento, en algunas áreas, en algunos grados puede haber disparidad, pero el compromiso que asumimos con el ministro Ehrlich y con el sistema nacional de educación terciaria es que los salarios de base de la Utec van a estar alineados con el resto del sistema. Sí vamos a tener, como tienen todas las instituciones, mecanismos de compensación, como es el rdt, que puede ser de radicación exclusiva, o pagando el desarraigo. En lo que sí vamos a innovar es en pagar por resultados, en que los docentes tengan metas que cumplir, y que si las superan haya un mecanismo de compensación salarial.

La Utec no nació para competir con la Udelar, y tampoco nació para ser espejo de ella. Es una universidad pública nueva que tiene un cometido específico y que va a buscar cumplir con ese objetivo, recurriendo a los mecanismos que crea convenientes, dentro del marco de un sistema nacional de educación terciaria pública.

Antonia Grompone y la Utec
Motivos de su renuncia

“Creo en una Utec que establezca estatutos para sus funcionarios y escalafones de sueldos, dentro de lo esperable en un sistema nacional de educación pública, sin crear desequilibrios ni más inequidades. No acepto una visión de universidad pública bajo un modelo de empresa privada donde se tomen como referencia las remuneraciones de los cargos gerenciales de ella […]. No puedo apoyar un modelo de Utec que tenga en sus planes la posibilidad de utilizar compensaciones salariales de tal magnitud que provoquen un traspaso de docentes desde otras instituciones públicas […]. Creo que la Utec debe estar dirigida por profesionales con una fuerte formación y experiencia en temas de educación, ya que no alcanza con un simple título universitario para adquirir la capacidad de encarar y resolver la enorme complejidad y el compromiso social que este nuevo proyecto implica. Creo que hoy la Utec cuenta con varias personas que no tienen el perfil adecuado para los cargos que ocupan […]. Creo que no se estructura una universidad moderna y eficiente […] trayendo como director de operaciones e innovación a un uruguayo que vive en Suiza, quien […] sólo cursó aquí hasta la educación media superior, que nunca trabajó en Uruguay, que no es un experto en educación ni tampoco un investigador reconocido en ningún área. […] con ello se está desconociendo que el país cuenta con docentes de altísima valía […] capaces de efectuar aportes en gestión nuevos y diferentes.”

(Extractos de la carta de renuncia de la ex directora de la Utec.)

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