Las sacas del presidente – Brecha digital

Las sacas del presidente

Horacio Cartes fue investigado en Uruguay por lavado

La Secretaría Nacional Antilavado uruguaya investigó al grupo económico del presidente electo de Paraguay, Horacio Cartes, y verificó que era el responsable de un cuantioso trasiego de dinero en billetes de diversos países –sobre todo dólares y moneda paraguaya– que usaba el aeropuerto de Carrasco como trampolín para enviar la plata a Estados Unidos y a España.

La indagatoria institucional se realizó tras una denuncia periodística por ingreso de dinero ilegal al país proveniente de Paraguay y por el trasiego de billetes sin control en el principal aeropuerto uruguayo, revelada en 2005 por el programa Lanata.uy.* Se denunció que, sin pasar por los puestos aduaneros, los billetes compactados en sacas eran trasladados en carritos a ciertos sectores de la pista de aterrizaje y la mayor parte cargada en las bodegas de otros aviones. Entre los documentos difundidos aparecían remesas sospechosas del Banco Amambay.
Los datos fueron corroborados meses después por el organismo antilavado. Así la Secretaría Antilavado verificó que el grupo Cartes –dirigido por el actual mandatario electo paraguayo– a través de su banco Amambay bajaba el dinero en aviones particulares en el aeropuerto de Carrasco, lo cambiaba a aeronaves de línea de empresas comerciales y lo trasladaba a Nueva York y a España, entre otros destinos, según fuentes nacionales e internacionales vinculadas a la investigación que fueron consultadas por Brecha.
La investigación periodística había revelado que parte del dinero ingresaba a casas de cambio con oficinas en la Ciudad Vieja, y eso fue corroborado por la Secretaría Antilavado, aunque nunca logró establecer si se trataba de lavado de dinero en Uruguay.
Las casas de cambio expusieron sus documentos donde figuraran remesas desde la triple frontera, y aunque no podían establecer el origen legal del dinero, en aquel momento la indagatoria no pudo ir más allá de las sospechas: los comprobantes del trasiego eran por mucho menos dinero del que descendía en Carrasco. Y si bien se presumía la maniobra, en Uruguay no podía establecerse con certeza el lavado, y la falta de legislación en la materia en aquel momento frenó en parte las investigaciones contra los cambistas involucrados.
De haber existido el delito de “enriquecimiento ilícito” pudo haberse continuado investigando, ya que de acuerdo a esa figura penal –que aún no existe en Uruguay– el indagado debe probar que el dinero es legal. Ahora, de todas maneras, las leyes antilavado y contra la financiación del terrorismo exigen mayores controles y trámites administrativos que han vuelto mucho más complicadas las operativas presuntamente delictivas con casas de cambio. Esto ha desalentado ese tipo de operaciones de intermediación financiera con apariencia ilegal: el presunto mercado de lavado se corrió entonces hacia sectores no financieros, como la compraventa de inmuebles, la creación de sociedades que usan fachadas de cooperativas de ahorro y crédito, organizaciones “sin fines de lucro”, o el nunca investigado a fondo mercado de pases de futbolistas.
En un hecho puntual se indagó en su momento si un gran caudal de dinero proveniente del grupo Cartes había ingresado al país en camiones blindados. La Secretaría Antilavado actuó sobre la empresa Prosegur de Uruguay –según las fuentes del caso–, que en determinado momento guardó dinero en sus arcas por 24 horas, pero no redistribuyó en el país. Las autoridades llegaron a la conclusión de que el lavado no se hacía en Uruguay, pero el aeropuerto servía de puente para el traslado de dinero: “algún ‘cambio’ se quedaba en el país”, dijo a Brecha uno de los funcionarios que actuó en la investigación.
De inmediato la Secretaría Antilavado dio aviso a las autoridades de Estados Unidos y de España alertando hacia dónde se dirigía el dinero. La agencia estadounidense antidrogas (dea) puso al grupo Cartes bajo la mira, y por este y otros casos internacionales mantiene expedientes abiertos en los que figura el presidente electo de Paraguay como sospechoso de lavado de activos.
Ahora el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación reveló documentos que vuelven a comprometer al banco paraguayo: el padre del presidente electo, Ramón Telmo Cartes Lind, y otros cuatro ejecutivos del Amambay Bank sa, crearon –de acuerdo a la documentación publicada– el Amambay Trust Bank Ltd en 1995 en las Islas Cook, uno de los paraísos fiscales desde donde se maneja dinero proveniente de actividades ilícitas.

“BAJAME.” Por su parte, dos documentos diplomáticos estadounidenses revelados por Wikileaks detallan los pormenores de una operación policial a fin de “desarticular y desmantelar” una organización de tráfico de drogas y lavado de activos en la zona de la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay “y otras partes del mundo”, en la que uno de los objetivos era Horacio Cartes.
La oficina de la dea en Buenos Aires, el equipo de investigación financiera de la División de Confiscación de Lavado de Dinero del Departamento de Justicia, con el apoyo de la Reserva Federal, el fiscal general de Estados Unidos y la División de Control de Bienes Extranjeros del Tesoro de Estados Unidos, fueron algunas de las agencias de ese país que trabajaron en la operación.
De acuerdo a uno de los cables de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, fechado el 5 de enero de 2010, se investigó en forma preliminar al banco Amambay. A partir de entonces el grupo Cartes fue incluido en una lista publicada en forma anual por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que nombra a “las organizaciones más importantes de tráfico internacional de drogas que amenazan a Estados Unidos”.
La operación de “desmantelamiento” no produjo sus efectos finales –el gobierno estadounidense se niega a formular comentarios al respecto–, pero de acuerdo al documento revelado se “seguirá trabajando” en la investigación que señala a Cartes como “jefe de la organización de lavado de activos”.
Luego de las advertencias realizadas por la Secretaría Nacional Antilavado uruguaya ante Nueva York y España, el movimiento de dinero en sacas proveniente de la triple frontera cesó. De todas formas, pasado el tiempo, los expertos entienden que ya no hay por qué realizar este tipo de trasiegos tan sospechosos, puesto que se han desarrollado otras formas para cometer el delito.
Este tipo de triangulación se mantiene ahora como una forma aggiornada de lavado, mediante el sistema informático, en bancos que incluso operan en Nueva York y cuyas cuentas acrecentadas con dinero ilegal no siempre son detectadas por el aparato represivo antilavado de aquel país.
Cuando se necesita dinero palpable se emplean viejos métodos de tráfico, como el trasiego en avionetas, que pueden entrar al Uruguay sin ser detectadas (algo reconocido por el propio presidente Mujica). Los billetes en mano ya no son necesarios: ahora hasta las transacciones de inmuebles –zona de alerta roja en Uruguay para el lavado de dinero– pueden hacerse mediante depósitos informáticos, siempre que un escribano “garantice” la operación, dijeron los informantes.
En Uruguay ya ha comenzado a escucharse –de acuerdo a investigadores consultados– una palabra empleada desde hace tiempo en Buenos Aires cuando un “empresario” necesita el papel moneda: llama a una oficina, que bien puede ser una de las instaladas en una zona franca uruguaya, y pide que realicen la operación: “Bajame” tanto o cuanto, de Nueva York. n

*     Emitido en Canal 12 hasta que la dirección de la televisora decidió bajarlo del aire una vez que los periodistas habían comenzado un ciclo de investigaciones llamado “Los intocables”.

Artículos relacionados