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Que le quiten lo bailado

A dos meses de su destitución, Dilma Rousseff llegó a la capital uruguaya con gran ímpetu, mostrándose codo a codo con la central obrera y también con el Frente Amplio, que capitalizó el encuentro atribuyéndole a la ex presidenta la capacidad de “devolverle la mística” al partido de gobierno. Los detalles de cómo se procesó su encuentro con Tabaré Vázquez, en momentos que en el apoyo de Brasil es clave en las negociaciones por el Tlc con China, también forman parte de la siguiente crónica.

Dilma Rousseff en la sede del Frente Amplio / Foto: Fernando Pena

Uruguay fue el país que Dilma Rousseff eligió para elevar su voz e inyectarla en la vena latinoamericana. ¿El momento? La “Jornada continental por la democracia y contra el neoliberalismo” resuelta hace un año atrás por organizaciones gremiales y sociales de la región, y cuya versión local estuvo encabezada por el Pit-Cnt. El viernes 4, la ex presidenta brasileña subió al estrado de la central obrera –que para esta ocasión fue levantado en la emblemática plaza Libertad– y defendió –en la lectura del mismo Pit-Cnt– “la agenda-país de los trabajadores”. Almorzó en la sede del Frente Amplio (FA) con los principales dirigentes partidarios, incluyendo al propio presidente Javier Miranda y a Raúl Sendic, quien en sus declaraciones se cuidó de hablar como “frenteamplista”, separándose de su inves...

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