Las hadas observan a seres como yo – Brecha digital
Libros. Poesía y pandemia

Las hadas observan a seres como yo

Adiós al País de las Hadas, de Andrea Blanqué. Editorial Encuentros, Montevideo, 2021. 48 págs.

Luego de la publicación de El año del lápiz, en 2019, Andrea Blanqué vuelve con un nuevo poemario: Adiós al País de las Hadas. Este libro, publicado en 2021, pero escrito un año antes, en plena pandemia, nos muestra un mundo en el que resulta cada vez más difícil el relacionamiento con el otro mientras el ser humano entabla un constante diálogo con la muerte.

Docente, narradora y poeta, Andrea Blanqué nació en Montevideo y pertenece a la generación del 80. Ha publicado, hasta el momento, cinco novelas, tres libros de cuentos y cinco poemarios. Adiós al país de las Hadas nos regala 19 composiciones que oscilan entre lo gótico, lo romántico del siglo XIX y el pesimismo de la sociedad actual. Publicado por Editorial Encuentros, la portada nos ilustra este contraste entre la ciudad y la naturaleza, que, poco a poco, va perdiendo terreno.

Dice Juan Eduardo Cirlot en su Diccionario de símbolos que «las hadas simbolizan probablemente los poderes supranormales del alma humana, cuando menos en la versión esotérica». En su adiós, Blanqué nos enfrenta a los rincones más oscuros de nuestra alma en cada uno de estos poemas. El pesimismo se hace latente y el yo lírico se lamenta en varias oportunidades del cansancio que le causa la vida, como vemos en los primeros versos de «Los derechos de la congoja»: «Violenta la ley social/ que exige vivir hasta la muerte/ sin paréntesis posible…». Por otro lado, el sentimiento amoroso también juega un papel importante: nos encontramos con composiciones que recorren los desencuentros o los desamores de los individuos en la actualidad. Quizá el poema titulado «El tsunami» sea el que mejor resume, a través de un planteo tan metafórico como contundente, aquello que llega a nuestras vidas para arrasar con nosotros sin dejar nada a su paso: «… abajo los techos de un pueblo entero/ y allí no estabas./ Ni rastro».

El siglo XIX también se encuentra referenciado en Adiós al País de las Hadas. Para quienes hayan leído otras obras de Blanqué o que la conozcan dentro del ámbito académico no será sorpresivo este viaje en el tiempo hacia el romanticismo. La autora maneja a la perfección ese pesar del individuo decimonónico, que no encuentra respuestas y deja aflorar sus preocupaciones más íntimas. «Supongamos que fueras un artista/ de 1820», dicen los primeros versos del primer poema de este libro. Queda explícita la intención de incorporar a esta obra, tan actual por momentos, los rasgos propios de otra época: «Han pasado doscientos años/ yo solo soy la criada/ del viejo caserón/ la sirvienta que espera en la cocina/ y escribe sobre la larga mesa cuando todos están ausentes».

El libro también nos enfrenta con un hecho que nos ha tocado de cerca y que detuvo al mundo entero. El 2020 fue un año en el que la emergencia sanitaria nos obligó a encerrarnos y, en cierta medida, a estar más cerca de nosotros mismos. Ese contexto se encuentra en el poema titulado «El desconocido», aquel que nos hace escapar, pero, cuando lo hacemos, nos persigue. «Hay un desconocido en mi puerta/ Lo espío: ha traído un taladro una piqueta/ supongo que esconde cartuchos de dinamita/ está dispuesto a demoler mi casa./ Entonces me mudo. […] Y de pronto el desconocido está/ otra vez allí […]/ –y me encierra–.»

El último poema, «Regreso del País de las Hadas», cierra el círculo con una composición que, como si fuera un relato, nos va contando cómo el yo lírico debe irse de este lugar, destinado al exilio. Ese adiós del título del libro se explica en estos versos. Aquel que no puede adaptarse a las nuevas reglas debe ser expulsado, como la mariposa de este poema, a la que «deportaron, como a todos los forasteros, que no pudiesen demostrar poseer un par de alas de libélula».

Este último libro de Blanqué requiere, sin dudas, más de una lectura y puede que no sea sencillo de entender. Sin embargo, basta con encontrar los aspectos que tienen en común todos los poemas de Adiós al País de las Hadas para que los tópicos que allí se trabajan se nos presenten con mayor fluidez. Blanqué nos regala un poemario con una fuerte carga subjetiva que nos interpela en cuestiones tan clásicas como relevantes: el yo, el amor, la naturaleza, la vida y la muerte.

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