Lo que suele olvidarse

La salud mental y los cuidados frente al coronavirus.

Plaza 19 de Abril cerrada por medidas sanitarias. San Carlos, Maldonado / Foto: Martín Pagola

El impacto de la emergencia en el ámbito de la salud mental y la presión redoblada que esta supone en una sociedad que distribuye tan mal las cargas de los cuidados, también pueden ser escenarios que ambienten cambios beneficiosos. Difícilmente pueda esperarse lo mismo en materia de violencia intrafamiliar.

La preocupación del gobierno frente al covid-19 ha estado en difundir medidas preventivas para evitar el contagio tales como lavarse las manos o mantener una distancia prudencial con otras personas. Sin embargo, en lo que refiere a la salud mental, sólo se ha escuchado la palabra “calma”. “Pero a la calma hay que ayudarla, no viene sola”, dijo a Brecha la directora de la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Medicina, Sandra Romano.

En tanto, la directora de Salud Mental de Asse, Magdalena García, explicó al semanario que la llegada de este virus afecta de forma diferente a distintos sectores de la sociedad. Por un lado, genera estrés y ansiedad en toda la población y, por otro, favorece que se “disparen” los síntomas de quienes padecen trastornos de ansiedad o patologías severas. En Asse, señaló, corren con la ventaja de que hace unos meses trabajaron en lo que llaman “procesos asistenciales integrados de ansiedad y depresión” con médicos generales, de familia y trabajadores sociales para que estos pudiesen hacer la distinción mencionada más arriba. Este trabajo se desarrolló porque el sistema de salud mental ya venía sobrecargado y era importante que dichos profesionales pudiesen contener a aquellos que tienen síntomas “a consecuencia de los avatares de la vida, como un duelo o una separación”, de modo que al equipo especializado de salud mental llegasen quienes se encontraran en una situación que no se hubiese podido resolver en esa primera instancia. A su vez, García manifestó que también contaban con la experiencia acumulada en 2015 cuando tuvieron que actuar ante el huracán en Dolores. Ambas experiencias resultaron providenciales para los días que corren.

En este momento, Asse ejecuta tres líneas de trabajo. Una de ellas es la preparación de material audiovisual con recomendaciones que se proyectará, por ejemplo, en las puertas de entrada de las policlínicas. A su vez, está atendiendo telefónicamente a algunos pacientes y “sosteniendo” por esta vía a los familiares de quienes tienen patologías severas, dado que suelen salir todos los días a centros de rehabilitación que ahora se encuentran cerrados. Eso implica más horas de convivencia que pueden tornarse algo complicadas. Por último, tienen personal de salud mental en los triajes, entre otras cosas, porque habrá personas que padecen hipocondría que se presentarán asegurando que tienen todos los síntomas del covid- 19.

AYUDARSE Y AYUDAR. “Frente a la cantidad enorme de información que circula, mucha incorrecta, es clave tener información de calidad, de buenas fuentes”, insistió Romano. En sintonía con esta idea, afirmó que los centros de salud están preocupados por mostrar cuáles son los verdaderos riesgos, de modo que la ciudadanía pueda contrastar sus temores con la realidad. Con relación al pánico que pueda despertarse, Romano hizo hincapié en que la población “no está a la deriva, no es que esto ocurre y nosotros somos pasivos”. “Podemos hacer cosas para estar mejor, somos parte del colectivo con el que nos podemos cuidar”, subrayó.

La pregunta es entonces cuáles son esas herramientas que tiene la población para aplacar la ansiedad y el miedo. La catedrática considera vital la comunicación. “Aislamiento no quiere decir ausencia”, repite. Es importante mantenerse comunicado a través de las redes que existen hoy, “hacer reuniones por Skype, verse por Whatsapp” y, por ejemplo, en el caso de los residenciales, “aumentar las llamadas telefónicas, que no son iguales a la visita, pero son contacto y presencia”. García comparte que es fundamental “sentir la proximidad”. En tal sentido, expresó: “Los bichitos, cuando están bajo amenaza, tienen tres vías de salida clásicas: huir, atacar o quedarse congelados. Los seres humanos tienen una cuarta que es refugiarse en la manada”.

Romano también recomendó hacer ejercicios de relajación, meditar y practicar deporte, aunque no se pueda asistir a los lugares donde se va habitualmente. García afirmó que el movimiento permite descargar “la ansiedad acumulada”. Mantuvo, además, que cualquier médico debería “promover un descenso de la ansiedad, convenciendo al paciente de que eso mejora sus defensas” y mostrarle la importancia de dormir y alimentarse bien, así como de respirar hondo. “Va más allá de ventilar la casa, es ventilar también el cerebro”, aseguró. García está acostumbrada a indicarle acciones concretas a los padres de sus pacientes y explicó que los adultos también precisan algunas pautas precisas en determinados contextos. “Usted se sienta, respira, piensa en algo bueno y se ve ya saliendo de su casa”, dijo como si estuviera en una consulta.

Ambas profesionales coincidieron en lo relevante que es tener “una actitud esperanzadora, una proyección a futuro”. También en la importancia de las actividades manuales, que “desvían la atención del pensamiento a la acción”. Todo esto, aclararon, corre igual para el equipo médico, que “se ve asustado y está en situación de riesgo”.

LAS MUJERES AL FRENTE. “Esta situación muestra, una vez más, la invisibilización que hay de la temática de cuidados y cómo no se piensa la relación entre lo productivo y lo reproductivo”, reflexionó la socióloga Karina Batthyány en diálogo con Brecha. Recordó, sin embargo, que algunos datos de las encuestas sobre el uso del tiempo muestran que “la mitad del trabajo total necesario para que el país exista es el trabajo de cuidados, el doméstico”. La académica ve con preocupación que, por la evidencia que hay en Uruguay y la región, el cuidado de los niños que están sin clases y de los adultos que dependan de otro, “caen estos días sobre hombros, espaldas y manos de las mujeres”. Las que pueden trabajar desde su casa, tendrán entonces la doble tarea de cuidar y trabajar. A su vez, las horas que muchos abuelos –“sobre todo, abuelas”– dedicaban al cuidado de sus nietos, al ser los adultos mayores la población de riesgo, también tendrán que cubrirlas las mujeres. Para Batthyány, esta es “una buena oportunidad para involucrar a los varones en los cuidados”. De todas maneras, no hay ninguna campaña oficial que aliente esa redistribución de las tareas de cuidado durante los días de aislamiento o cuarentena, como sí han aparecido, por ejemplo, en España.

Otro problema, remarcó, es el de las personas que no tienen que estar en cuarentena y están obligadas a ir a trabajar cuando sus niños no están asistiendo a los establecimientos educativos. Al respecto, la socióloga considera que se tendría que “contemplar cierto amparo a nivel de la política de prestaciones sociales” y que este no contemple sólo a las mujeres.

García, por su parte, con relación a la responsabilidad de quienes cuidan, aseguró que “los niños pueden resistir prácticamente cualquier cosa si están con un cuidador que les genera confianza”, y puso como ejemplo la película La vida es bella. Lo mismo pasa con el equipo de salud. “Tenemos que estar bien nosotros, porque si no, quién nos va a creer”, concluyó

Hay otra situación que alarma a todas las consultadas: el posible incremento de la violencia intrafamiliar. En los casos en que ya se ejerce violencia, “el aumento de las horas de convivencia y la falta de contacto con el resto son factores de riesgo”, manifestó Romano. En tanto, García reconoció su preocupación con el cierre de las escuelas y los Caif porque “son un factor de altísima protección dado que los niños están unas cuantas horas con cuidadores que son, en cierto modo, fiscalizadores de la situación familiar”.

Los residenciales ante el avance del coronavirus

Criterios y descriterios

Aunque el gobierno declaró la emergencia sanitaria el viernes 13, recién el miércoles por la tarde llegó a los directores técnicos y responsables de los residenciales el protocolo sobre cómo deben actuar en la emergencia.

Consultada por Brecha, la titular del Programa Nacional del Adulto Mayor del Ministerio de Salud Pública (Msp), María Giuduci, justificó la demora en la necesidad de evaluar el “impacto psicoemocional” de lo que significa el aislamiento en estas personas. Las diez medidas elaboradas con el Mides ponen énfasis en la limpieza y la desinfección de los lugares y los artículos de uso cotidiano, y en la gestión de residuos. Asimismo, exhortan a tener una identificación de los contactos de los residentes y a minimizar las salidas de los internados.

El director técnico del residencial Les Jardins, José Charquero, dijo que “los residenciales son una cajita de cristal”, por ende, “no puede entrar ni salir ninguna de las enfermedades”. Pese a haber recibido recién el miércoles las recomendaciones oficiales, afirmó que ya cuando se confirmaron los primeros casos mantuvieron a los residentes “totalmente protegidos”.

Por ahora, las visitas de los familiares en ese establecimiento se encuentran restringidas. “Yo diría que están suspendidas, con la comprensión de la familia y amigos, por 15 días hasta que tengamos las directivas del Msp para ver cómo continuamos”, indicó el médico a Brecha.

Sin embargo, un funcionario de un hogar de larga estadía de Parque Carrasco afirmó que esta semana “se multiplicaron las visitas de los familiares”. Al respecto, el trabajador, que prefirió no ser identificado, declaró que en las familias “ha habido muy poco sentido común, incluso de aquellos que vinieron de Europa”. En tal sentido, contó que un familiar quiso llevarse a una residente y tuvieron que ponerse “firmes”. “Tenemos que hacer entrar en razón a la gente, no toman conciencia de la situación que estamos viviendo”, agregó.

Giuduci espera que el impacto psicoemocional para los adultos mayores “sea el menor”. “Si bien exhortamos el aislamiento social, no lo hacemos con el afectivo, que quede claro. Lo que tenemos que llevar a cada una de las casas es la tranquilidad”, concluyó.

Juan Canto

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