Cultura Suscriptores

Los sueños del bosque alado

Águeda Dicancro (1938‑2019).

Agueda Dicancro en su taller en 2014 / Foto: Alejandro Arigón

Una trayectoria inusual, de unánime reconocimiento
en Uruguay y el exterior, alcanzada a fuerza de trabajo: Águeda se fue haciendo
un camino en el mundo del arte con sus propias manos. Agradecida con sus
maestros y su país, que le proporcionó medios y oportunidades, estudiando
duramente, renunciando a los facilismos, poniéndole a diario ganas, pensamiento
y pasión, Dicancro construyó su propio universo, monumental y grácil, cargado
de metáforas.

 “Mi alma es un vampiro grueso, granate,
aterciopelado. Se alimenta de muchas especies y de sólo una. La busca en la
noche, la encuentra y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí.

Mi alma tiene miedo y tiene audacia.
Es una muñeca grande,

con rizos, vestido celeste.”

Marosa di Giorgio

Resulta sintomático y acaso risueño el debat...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo,
independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados