Me logueo, luego existo – Brecha digital
Edición 1580 Suscriptores

Me logueo, luego existo

Las aplicaciones de citas, de taxis, de alquiler ya están instalados en todo el globo. Entre medio de los choferes y los pasajeros, de los propietarios y los inquilinos, se consolidan megaempresas con las fichas puestas en el marketing y en el lobby. Los intermediarios del siglo XXI buscan su mordida.

Existen aplicaciones más allá de la App Store. No solo Uber y Airbnb lo son, también Facebook, Twitter, Youtube, Netflix. Tal vez el concepto de plataforma virtual dé más en la tecla y permita palpar que hay aplicaciones que brindan servicios y otros contenidos. La inmediatez, característica de estos tiempos en los que la oferta y la demanda se actualizan sin la necesidad de cliquear F5, se inmiscuye en cada ámbito de la vida.

Esta “nueva matriz tecnológica cambia la forma de estar en el mundo” y los aspectos vinculados a “lo espacial, lo temporal y lo vincular. Si buscás una información y la obtenés en 0,041 segundos, porque Google se encarga de decírtelo, vas a esperar ese ritmo en muchas otras cosas, tu cerebro se empieza a formatear de esa manera”, dice Roberto Balaguer, psicólogo e...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Cultura Suscriptores
Teatro y política

El tribunal de honor

Edición 1932 Suscriptores
La campaña para liberar a Julian Assange

La verdad como crimen

Edición 1932 Suscriptores
El sostenido avance de la marihuana legal en Estados Unidos

Otra guerra perdida

Edición 1932 Suscriptores
El perfil de los exmilitares que contactaron a Alejandro Astesiano

La botonera

Edición 1932 Suscriptores
El perfil del equipo de Garcé en la secretaría de inteligencia

Juegos de rol