Medio pan y un libro - Brecha digital

Medio pan y un libro

Bibliobarrio.

Ejemplares artesanales de la editorial Bibliobarrio. Marimbondo, narrativas barriales y agenda/foto: grupo bibliobarrio

Editorial artesanal, biblioteca popular y centro cultural con sede en las instalaciones del Centro Obrero de Alpargatas,2 Bibliobarrio3 surgió, en 2005, como biblioteca en el Reducto y se complementó, en 2009, con un proyecto de extensión universitaria para la creación de un emprendimiento laboral para usuarios de salud mental. Hoy, frente a las dificultades económicas y la imposibilidad de reunirse de manera habitual, el colectivo se reinventa.

Aun en plena pandemia, el colectivo Bibliobarrio no deja de afirmarse en sus pilares: la lucha por la desmanicomialización (experiencias sustitutivas del manicomio), por proyectos autogestionados, cooperativos y de economía solidaria, y por los espacios culturales barriales y locales.4 “La situación actual nos afecta en dos frentes: por un lado, el económico y, por otro, el social. Nuestro proyecto se basa en el encuentro, de nosotres, del equipo ampliado, de estudiantes de la Udelar y del encuentro con vecines, artistas y amigues”, dice Dulcinea Cardozo, integrante de Bibliobarrio. Agrega: “Es difícil reinventarnos cuando nuestro colectivo lucha contra el encierro cultivando espacios donde estar juntes. Unos días después de comenzado todo esto le pregunté a Fede, un compa del colectivo, cómo la estaba llevando y me dice: ‘Bien, ahí, porque de esto sabemos. Las almas repudian todo encierro’.5 Esa frase ya dice mucho. Estamos resistiendo”.

Insistir, no perder el vínculo con la comunidad, apelar a la solidaridad e ingeniar estrategias creativas parecen ser los pasos a seguir para surfear el panorama. “Estamos viendo cómo producir cercanía. Como dice el psicoanalista argentino Marcelo Percia, las distancias que cuidan suspenden contactos y no cercanías”, reflexiona Cardozo. Y comenta que, con dificultad, todavía están probando maneras de concretar las asambleas grupales por medio de la virtualidad y tomando decisiones para reformular el funcionamiento del colectivo. Mientras tanto, el club de lectura coordinado por Patricia Olivera continuará una vez por mes de modo virtual. También se mantiene el proyecto “Territorio vivo: arte, cultura y comunicación alternativa”, en la zona del Municipio C, que consiste en mapear y pensar los barrios Reducto, Arroyo Seco, Bella Vista, Goes, Jacinto Vera y una parte de la Aguada. Historias, saberes y experiencias que nacen en esos barrios y tienen relación con el arte, la cultura y la comunicación social pueden enviarse por redes sociales en forma de texto, audio o video. “En lo económico está bravo. Con las actividades presenciales suspendidas, perdemos una parte importante de los ingresos, porque, si bien todas son gratuitas, siempre tenemos una cantina solidaria y el puesto con los libros de nuestra editorial. Hacemos entre una y tres actividades por mes”, cuenta y deja en evidencia que, en la inmediatez, lo importante es subsistir para que lo impredecible y la inestabilidad se diluyan en el cuidado y la autogestión.

La editorial artesanal funciona desde 2012. En su catálogo pueden encontrarse disponibles los títulos Narrativas barriales, con ensayos y narrativas de ocho vecinos y vecinas del barrio; Marimbondo, libro colectivo con temática afro que surgió a partir de un concurso organizado en 2018; recetarios con comidas típicas uruguayas y recetarios infantiles, y cuadernos, cuadernolas, libretas y agendas. “En la venta se nos complicó, porque creemos en los mercados de cercanía y tratamos de hacer ventas directas, en las que quienes producimos nos encontramos con quienes compran los productos”, cuenta Cardozo. Añade que, luego de cancelar dos talleres y tres ferias y cerrar el espacio, se vuelve fundamental el sistema de entrega, venta y préstamo de libros a domicilio, en las modalidades pensadas para la ocasión.

Para seguir funcionando, Bibliobarrio ideó opciones de colaboración, como hacerse socio de la biblioteca, adquirir un paquete de libros de la editorial y comprar ejemplares artesanales para sumar a las canastas solidarias que sindicatos y organizaciones sociales están haciendo en los barrios. El nombre de la propuesta es “Medio pan y un libro”, tomado del discurso en el que Federico García Lorca exclamó: “¡Libros!, ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir, como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras”.

1. El título de este artículo hace referencia al discurso de Federico García Lorca pronunciado en la inauguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros, en 1931.

2. Enriqueta Compte y Riqué 1275.

3. Equipo: Jorge Barruffa, Vilma Nievas, María Zino, Elba Rodríguez, Luciana Sasso, Federico Bello, Dulcinea Cardozo, Edda Seoane, Natalia Rodríguez, Tatiana Rodríguez, Pablo Pina, Natali Barrios.

4. Extraído de ‹http://bibliobarrio.blogspot.com/p/acerca-de-nosotros.html›.

5. Consigna de la lucha antimanicomial y verso de “Cantata de puentes amarillos”, de Pescado Rabioso.

Artículos relacionados

Cultura Suscriptores
Libros. Segunda novela de la trilogía de Invernizzi

Mi casa está en la frontera

Diez años de la muerte de María Esther Gilio

El arte del vínculo

Críticas Suscriptores
El testamento de Andrea Camilleri

Divina ceguera