Ciclo La Verbena en el Centro Cultural Ciudad de la Costa:Menos quién y más quiénes - Semanario Brecha
Ciclo La Verbena en el Centro Cultural Ciudad de la Costa

Menos quién y más quiénes

Por segunda vez, un colectivo de artistas musicales femeninas y disidencias rioplatenses se entrecruzan para llevar a cabo el ciclo La Verbena1. El año pasado se llevó adelante en el teatro de la Asociación Cristiana de Jóvenes del Centro, esta vez será en el Centro Cultural Ciudad de la Costa. Un radical salir: salir de casa, salir de la ciudad, salir del ruido, salir del circuito de siempre, salir de las mismas formas de vínculos, incluso desde lo musical.

Participantes del ciclo La Verbena. DIFUSIÓN

Hay algo sofocante en ser artista hoy en día. Ante el deseo de compartir el mundo, aparece una individualidad obligada a gritar acá estoy yo, a tornarse en su propia contaduría, departamento de comunicación, coaching de imagen: una pequeña empresa que nunca quiso ser y, aun así, transita un camino bastante solitario. Pero cada tanto esos caminos se cruzan y cobra sentido tomarse de la mano, y no parece ser coincidencia que la mayoría de los nuevos colectivos que se juntan para potenciarse estén integrados por mujeres y disidencias. Alguien podría decir que ahora está todo hecho para ello. No, disculpen: ese todo está hecho por elles.

Es un total de cinco fechas: 14 y 15 de junio, 26 y 27 de julio, 16 de agosto. Dos artistas tocarán cada noche: Luana Méndez y Luján Ricci, Belén Giacussa y La Plapla, Jimena Arruti y Lucía Romero, Eugenia Sasso y Viviana Ruiz, y, por último, Maine Hermo y Maive Sol. Todos nombres que han estado rondando por la vuelta, algunos con mayor presencia, otros empezando a asomarse.

El texto de la invitación dice así: «Con un ramito de verbena en la funda del instrumento, en la solapa o en el pañuelo, el 2024 nos vuelve a encontrar para congregarnos en canciones. Su música crece alrededor de nuestros pies y saluda alegremente aquella misma voz ancestral de muchos pétalos. Una ronda de mujeres se apodera de la tradición para honrarla rompiéndola. Desde los paisajes más agrestes de nuestra identidad nos juntamos en ramillete para decir cantando y para seguir trabajando por mejores épocas de floración, mejores tiempos para el entramado de savia y calor». Si desentramamos la poesía, lo que hay es una invitación a conocer y compartir música popular de cantautoras jóvenes apostando a un vínculo que ponga como centro una determinada sensibilidad, una que, sobre todo en estos tiempos, solo es posible de sostener de forma colectiva.

Participantes del ciclo La Verbena. DIFUSIÓN

Esto se ve reforzado porque, en mayor o menor medida, todas tienen conexiones musicales. La voz es el instrumento estelar: el timón de narrativas personales y, cuando no, una visión/declaración sobre el exterior a través de cada subjetividad. Algunas voces son calmas, el vínculo es una caricia, y otras se atreven a sendas olas sonoras cargadas de dramatismo, en el mejor de los sentidos. Incluso, a veces, la voz es un símbolo de búsqueda: la curiosidad que emana de estas artistas se traduce en sonoridades y giros vocales que salen de lo común. La guitarra es una figurita que se repite: a veces como instrumento central –sobre todo cuando hay un gran despliegue–, a veces como segundo acompañante, a veces como uno más entre varios. Sobre esto último, hay algunos casos en los que nos podremos encontrar con un despliegue instrumental bastante amplio y variado que crea sonoridades que rozan lo onírico y lo fantástico. Lo interesante es cuando estos aspectos cobran centralidad e inundan la sala.

El legado de la canción popular rioplatense y sudamericana funciona como punto de partida, pero cada artista aporta su cuestionamiento, sus interrogantes. Esto no refiere a que las propuestas sean una nueva radicalidad lista para demolerlo todo. Diría que todo lo contrario, porque, en general, se sigue la tradición de la canción de estos pagos, la de romper, animarse, explorar posibilidades. El tema es que, cuando se unen muchos artistas, el sentido de la individualidad se va difuminando, y de la misma manera se difumina cierto sentido del arte que se comparte de manera tan generalizada. ¿Quién toca qué? ¿A quién le corresponde tal o cual descripción y adjetivo? Esas preguntas pierden relevancia cuando la invitación es una planta que echa raíces para atrapar a quien esté con disposición. Así, La Verbena será un ciclo de una sola gran música ejecutada en partes o en hojas, en ramas, en pedacitos.

1. Las entradas se pueden adquirir a través de Tickantel.

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