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Ni a irse ni a quedarse

JUAN GELMAN (1930-2014) Tantas veces charló con la muerte que el primer poema de su primer libro ya era un epitafio. En aquel primer poema se declaraba el más común de los mortales: como a todos, le alegraban la primavera, las manos juntas, lo feliz. Juan Gelman ha muerto –como él diría, “finalmente”–, y quedan sus libros, en el límite exacto en que la luz se vuelve oscuridad de repente. Y viceversa. Es difícil hacer lo que hace Juan Gelman con las palabras. Las pone bajo una nueva luz, sin que pierdan su esencial sencillez. No es que el poeta señale que las palabras son más complejas de lo que aparece a simple vista, sino todo lo contrario. Las palabras son las que son y ya decían lo que dicen. Sólo que, hasta ese momento, uno no se había dado cuenta. Sin embargo, no es esta una virtud ...

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