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No tiene que ser horrible otra vez

Con Vania Markarian, entre estos mayos.

Foto: Juanjo Castells

«Entonces fue cuando nació el multiculturalismo», afirmó en estos días Daniel Cohn-Bendit, uno de los líderes estudiantiles del movimiento parisino de 1968, hablando de la multitud que en aquel mayo, al rechazar su expulsión de Francia, coreaba: «Todos somos judíos alemanes». «Dani el Rojo», como lo conocían entonces, es un alemán de ascendencia judía.1 Debió ser una boutade. Sería una paradoja eurocentrista que Cohn-Bendit creyera que en la emergencia del respeto a las culturas despreciadas hubiese pesado más la anécdota del Quartier Latin que la multitud de procesos de liberación nacional que entonces cuestionaban la presunta superioridad de los noroccidentales. En esos días el Vietcong dejaba 40 mil muertos en la ofensiva del Tet. «Bueno, en París parten de la idea de que el evento fue ...

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