Patrimonio de la memoria - Semanario Brecha
La declaración de la ESMA como sitio de memoria por la Unesco

Patrimonio de la memoria

Fotografías de desaparecidos durante la dictadura argentina en la Escuela de Mecánica de la Armada, en Buenos Aires. AFP, LUIS ROBAYO

El ex centro clandestino de detención de la dictadura argentina conocido como Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, el 19 de setiembre, y así se incorporó a otros 11 sitios naturales y culturales de Argentina catalogados por la institución internacional. Entre 1976 y 1983, durante la última dictadura cívico-militar, pasaron por la ESMA casi 6 mil personas (en su mayoría argentinas, pero también de otros países de la región, incluido Uruguay) que permanecieron allí secuestradas y torturadas, y que, en muchos casos, fueron asesinadas en ese predio.

Originalmente un centro de reclutamiento y adiestramiento de marinos pertenecientes a la Armada, la ESMA fue instalada en 1922 en un amplio predio ubicado sobre Avenida del Libertador, en la capital argentina. Bajo el mando del almirante Emilio Massera, miembro de la primera junta militar que diera el golpe de Estado el 24 de marzo de 1976, se convirtió en un centro de detención regenteado por oficiales que hoy cumplen prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, como Jorge Acosta, Alfredo Astiz, Ricardo Cavallo, entre otros.

Con la llegada al gobierno de Néstor Kirchner, en 2003, el espacio fue convertido por el Estado en el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos. Allí tienen hoy su sede la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el Equipo Argentino de Antropología Forense, el Archivo Nacional de la Memoria, la sede del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur, dependencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la sede de HIJOS (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti –en memoria del escritor secuestrado en 1976 por la misma dictadura–, entre otras instituciones.

La decisión de la Unesco llega en momentos de fuertes controversias suscitadas por los sectores negacionistas de los crímenes de la dictadura, y justo cuando uno de los exponentes de este discurso, Javier Milei, y su compañera de fórmula, Victoria Villarruel, una abogada defensora de los genocidas condenados, lideran varias de las encuestas para acceder al gobierno nacional en las presidenciales de octubre y noviembre. Villarruel lamentó recientemente, en declaraciones a la prensa, que en el predio de la ESMA se conmemore «a personas que no murieron por el Estado» y deslizó la posibilidad de que, en caso de llegar Milei al gobierno, el espacio sea otorgado a privados.

La ESMA comparte ahora espacio como patrimonio de la humanidad con el campo de concentración nazi Auschwitz-Birkenau; la isla Robben, donde estuvo detenido como preso político Nelson Mandela; la Isla de Gorea, en Senegal, símbolo del tráfico de esclavos entre 1750 y 1840; el Memorial de la Paz en Hiroshima; el Puente Viejo de Mostar, en Bosnia Herzegovina, símbolo del conflicto en la ex-Yugoslavia, y el muelle de Valongo, en Brasil, puerta de entrada de esclavos africanos a América. A 40 años de la recuperación democrática argentina, la memoria siempre vuelve para hacer justicia.

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