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A pedido del público

Acá fue silbada la voz de oro napolitana, el gran tenor italiano Enrico Caruso, que despeinaba cantando en tiempos en que los hombres se peinaban a la gomina y las mujeres con fijador y peineta. Era más fácil hacerte una lobotomía que desarmarte el peinado.

En 1916 Caruso se presentó en el teatro Solís, se mandó un gallo en medio de un agudo y lo empezaron a silbar quienes después bautizarían con su nombre a la salsa de los capeletis, los predecesores de los que hoy aplauden a Majo y el Lolo, aplauden al asador o aplauden la puesta de sol en la playa.

Otro gran tenor lírico italiano, Luciano Pavarotti, también fue silbado en su primera presentación en Montevideo, en marzo de 1996. La silbatina estaba dirigida a la organización, que vendió 23 mil entradas para la tribuna Olímpica del Esta...

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