Periodismo incisivo

Macedonia.

El nuevo programa periodístico de la televisión nacional ha generado numerosas polémicas. Sobre todo a partir de lo que fue su última entrega, con la entrevista en vivo a uno de los ministros del gobierno.

La primera pregunta que recibió el jerarca estuvo a cargo de Nico, el periodista más audaz del ciclo, que con su estilo descontracturado buscó romper el hielo: “¿No preferiría estar muerto antes que ejerciendo ese cargo?”.

“Más allá de las críticas y autocríticas, estoy conforme con mi desempeño”, respondió el funcionario, mientras Nico esgrimía una sonrisa pícara y se agarraba los testículos, sugiriendo así que jamás creería en las palabras de un hombre del poder.

Luego fue el turno de Headley, periodista con acento en lo económico: “Señor ministro, a lo largo de la historia ha quedado demostrado que el Estado no crea riqueza, sino que la destruye, y que, por lo tanto, no es más una máquina de robar y matar, una estructura de parásitos y criminales que usted, con todo respeto, integra”.

El veterano dirigente dijo no haber entendido cuál era la pregunta, a lo que el panelista respondió que había sido “muy claro”. “Esa es su opinión”,retrucó el gobernante, y el periodista afirmó que lo suyo eran “datos”, y el otro contestó que “eso es subjetivo”, tras lo cual Nico irrumpió con “subjetivo, ¡ las pelotas!”.

El clima de tensión fue interrumpido por Pipo, un joven comunicador egresado de una importante institución privada, quien solía hacer lo que él mismo presentaba como “la pregunta graciosa”, cuyo objetivo era distender y divertir al público.

“¿Cuál es su comida favorita?”, soltó mirando a la cámara con una enorme sonrisa.

“Panchos”, contestó el funcionario mientras se acomodaba la corbata.

“Panchos…”, repitió lenta y reflexivamente el conductor del programa, dando a entender con su mirada que esperaba otra contestación, como “guiso de lentejas”, “pastel de carne”, “croquetas de arroz” o “pollo al horno con papas y cebollas”.

“Volviendo al Estado como ladrón y asesino en serie, me gustaría su opinión sobre lo que está pasando en Somalia”, habló Headley.

“Lo condeno”, respondió el jerarca.

“Mmmm… ¿Lo condena mucho o poco?”, preguntó el periodista con acento en lo económico.

“Lo condeno y punto”, dijo el hombre de gobierno.

“O sea, lo condena apenas”, insistió Headley, y, cuando el ministro se disponía a responder, Nico comenzó a gritar que se contradecía, que era una vergüenza y que por qué no se iba a vivir a la Unión Soviética si tanto le gustaba Somalia. A lo que el ministro contestó que la Unión Soviética ya no existe y que, además, Somalia nunca integró dicho bloque.

“¡Detalles de políticos! ¡Ustedes viven en una burbuja!”, exclamó Nico tirando sus hojas con apuntes al aire, mientras Headley lo aplaudía y Pipo, sin éxito, intentaba leer un tuit de un televidente que se quejaba de que “todos hablan a la vez y no se entiende nada”.

Al cierre del programa, y tras secarse las lágrimas, el ministro agradeció el espacio. En tanto, Nico lo felicitó por haberse dejado maltratar abiertamente. “No siempre los dirigentes, que se deben a nosotros, se animan a hacerlo”,sostuvo.

Luego de los aplausos, la producción le acercó un pancho al hombre de gobierno, que comenzó a comerlo en vivo y en directo. Entre risas, fueron a la pausa.

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