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Persona y político

“Vive de tal manera que, cuando mueras, hasta los de la funeraria te lloren”, escribió Mark Twain. La muerte de Alejandro Atchugarry, el domingo 20, parece encontrar sólo líneas cercanas a la adoración. Es que “de verdad, el Flaco fue una gran persona y un excelente tipo”, se escucha, como si se estuviera contando algo tan insólito que debe necesariamente ser reafirmado –lo cual parece esbozar un espejo en el que al sistema político le convendría mirarse más.

Alejandro Atchugarry (1952-2017). Dibujo: Ombú.

En otros tiempos –los cercanos a la crisis de 2002– elogiar al ex ministro de Economía parecía políticamente “inconveniente”, cuando menos “se recibían palos” por ello.1 El actual ministro Danilo Astori (entonces senador) fue uno de los que se aventuró a apoyar su gestión, además de hacerse presente en la ceremonia de asunción de Atchugarry, como otros frenteamplistas,2 en horas en que la situación social, económica y financiera era calificada como “dramática”.

Ahora alguien que quisiera y pudiera hacer lo mismo, pero al revés, podría ser acusado de atentar contra la figura de un “héroe de la República” –tal es la exaltación del ex presidente Julio María Sanguinetti–. Su fallecimiento y el paso de los años podrían hacer que su hazaña sea aun más grandilocuente.

En la visión del econo...

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