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Documentos inéditos confirman la intención de los militares de dar el golpe en febrero.

Planes de verano

Documentos desconocidos hasta ahora revelan entretelones de la crisis institucional de febrero de 1973 y aportan nuevos elementos para confirmar que el verdadero golpe se concretó en Boiso Lanza. El enfrentamiento entre el Ejército insubordinado y la Armada leal a las instituciones fue incruento, entre otras cosas porque los insurrectos estaban preparados para dominar los acontecimientos mediante inteligencia, infiltraciones, interferencias, reclutamientos entre el enemigo y un hábil manejo de lo que se llama acción psicológica.

Militares. Por Ombú.

Si para el presidente Juan María Bordaberry la firma del decreto respectivo fue la confesión adelantada que facilitaría su procesamiento penal 33 años después, para el Ejército la disolución de las cámaras, el 27 de junio de 1973, fue apenas un desfile militar nocturno de un puñado de generales y coroneles que posaron para la posteridad. Los ecos de las botas que resonaron en el Salón de los Pasos Perdidos esa madrugada no fueron registrados por los senadores y diputados que abandonaron precipitadamente el Palacio Legislativo, algunos de ellos para pasar a la clandestinidad; la mayoría ya se había recogido discretamente en sus casas desde que, poco antes de la medianoche del 26, se difundió el rumor de la última puñalada a las instituciones.

Se ha dicho que el golpe se consumó en varias...

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