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El testimonio familiar, el avance judicial y el proyectil que mató a un preso en Libertad.

Por la espalda

No hubo cámaras de seguridad que registraran lo que sucedió esa noche, pero la filmación de una Go Pro muestra que el jefe del operativo mandó cortar las grabaciones y que dos policías patearon a Carlos Núñez, preso en el penal de Libertad, después de que ya estaba tirado en el piso, herido. La autopsia estableció que no fue un arma blanca la que le perforó el bazo y generó que se desangrara durante las dos horas en que, inútilmente, pidió a gritos el auxilio médico. Y, sin embargo, al Ministerio del Interior le tomó más de un mes y medio abandonar la teoría de que lo había apuñalado un compañero, para empezar a aceptar que fue un policía el que le disparó y que por eso, y porque no se le brindó asistencia médica a tiempo, murió.

Foto: gentileza La Semana, Sebastián Parentelli

Lla llamaron a las ocho y media de la mañana. Leonor recibió la noticia y sólo atinó a colgar el teléfono. El mismo aviso, a Gustavo lo paralizó; sus compañeros de trabajo lo llevaron de apuro desde el puerto de Montevideo a la ciudad de La Paz, donde vive con su esposa. Sosteniendo el aparato en un temblor, llamó al penal de Libertad y articuló, como pudo, las preguntas necesarias. “Ajuste de cuentas entre reclusos”, fue la explicación que recibió luego de que le dijeran que a su hijo lo había apuñalado otro preso, y que por eso había muerto. Ese mismo día, añadieron del otro lado, trasladarían el cuerpo a la morgue judicial.

En realidad, Carlos Alberto Núñez murió en la madrugada del miércoles 10 de octubre a causa de un tiro que lo alcanzó en la espalda, efectuado a corta distancia p...

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