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Pueblo chico, infierno grande

“El viento arrasa”, su primera novela, de prosa tensa y trama mínima, la emparentaba con Onetti y las escritoras del sur de Estados Unidos. Su segunda novela, “Ladrilleros”, se situó en las antípodas de la anterior con una trama donde la tensión se descarga desde la primera página. Selva Almada vino a Montevideo invitada por el Filba, y con ella charlamos sobre el oficio de escribir.

Selva Almada / Foto: Juanjo Castell

—Si hay algo que caracteriza tu obra es el cambio. Pasás de la crónica a una novela donde la tensión es casi la única acción, y luego a otra donde pasa todo lo contrario. ¿Por qué el cambio de registro? ¿Y qué es lo que permanece?

—Es que lo que me gusta de escribir es divertirme y encontrar distintos caminos y maneras. Por eso trato de que un libro no sea igual al anterior, porque eso me quita el entusiasmo. Escribí dos novelas y un libro de crónicas, aunque  también tengo cuentos, que aparecieron compilados el año pasado. Una buena parte de ellos son de una época en la que escribía a partir de anécdotas propias, de situaciones que me habían pasado en la infancia o en la adolescencia, y en un momento sentí que eso se había agotado. Estuve muchos años escribiendo sin publicar, mucho tie...

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