Razón de sentir - Semanario Brecha

Razón de sentir

Pablo Vaillant

Perro Andaluz, PA6882-2, 2017. Con apoyo del Fonam.

Por las fotos, Pablo Vaillant no parece tener mucho más de 30. Su disco, sin embargo, tiene mucho para movilizar a alguien que, como yo, vivió la adolescencia en los años setenta y no simpatizó con los cambios estéticos característicos de los ochenta. La contratapa es una foto en detalle de unos zapatos gastados y sucios sobre un suelo cubierto de hojas (recuerda la emblemática tapa del primer disco solista de Lô Borges, de 1972), y pega bien con el título del disco, Calles y tierras.1 La tapa es un dibujo de esos panorámicos, que condensan elementos de Latinoamérica con rasgos surrealistas (a la manera de Para espantar el sueño, de Jaime Roos, 1978). El folleto impreso en papel rústico trae un “Manifiesto animal” que, en una actitud que hoy día no es común, intenta condensar una visión del arte en la que aparecen palabras como “identidad”, “ética” y “comunidad”. Esa significativa línea de palabras sugiere además un orden temporal y jerárquico: “existencia, arte y finalmente evolución”. La creación sería “un sentimiento de amor y anarquía interior”, o “dar y recibir por amor a nuestras libertades”.

Hay vínculos claros entre el manifiesto y la música. La tímbrica es desenchufada (hay unos esporádicos elementos eléctricos muy bajitos en la mezcla). La calidad del sonido alcanza para trasmitir la idea y las emociones de la música, aunque no cumple bien con los estándares (lo más molesto es cierta bola de graves cuando el contrabajo se toca con arco). Pero ese sonido de garaje va de acuerdo con la estética, que es expresamente desprolija, casera, no virtuosa. El énfasis está en otro lado: todo está muy ensayado, hay una clara comunión de grupo, y al mismo tiempo un claro menosprecio por esa pulcritud de que los golpes caigan exactamente juntos (eso se correspondería a otro tipo de foto de contratapa, quizá de unos zapatos lustrados sobre una alfombra).

Lo más desprolijo es el canto. Vaillant es expresivo y no tiene ningún temor de hacer el ridículo (hacerlo es premisa de sinceridad y entrega). A veces hace imitaciones mal hechas de cantor sentimental, con la voz impostada, en una frontera interpelante entre la caricatura grotesco-punk y la libertad de encarnar al personaje en un bolerón que, por las dudas, se llama “Miel para dos”. Cuando viene, lisamente, de festejar, como en “Tierras de nadie”, su canto es pura y contagiosa vitalidad.

Las composiciones son todas suyas. Pablo Vaillant es quien canta, toca las guitarras (muy bien) y varias percusiones. Su concepto de “identidad” es antropofágico: este disco uruguayísimo tiene elementos de blues y dixieland entreverados con un procesamiento personal de candombe, Mateo y quizá el Príncipe. Combina timbres y referentes estilísticos con libertad y creatividad (óiganse la gaita y la flautita en el candombe “Miran pa’ dentro”). En forma algo perversa, el único rocanrol explícito es la canción que se llama “Canto popular”, en la que un bandoneón hace gestos de armónica blusera. Esa canción incluye versos como “extraño tiempos de cambio/ ya va a amanecer” o “el canto popular es revolución”.

Esta música camina a contracorriente en su prescindencia alevosa con respecto a una sonoridad “plena, bonita y convencional”, pero quienes sepan navegar por fuera de esos límites sentirán de inmediato su atractivo. Hay ternura, vuelo, juego, swing. “Calles y sueños”, si hubiera sido grabada hace muchos años, hoy podría ser un pequeño clásico (está buenísima para corear). “Miran pa’ dentro” tiene tremenda melodía.

Los textos hablan de pasarla bien, de amistad, barrio, amor, viajes, ocio, contemplación: la celebración de la gente y de su lucha cotidiana. Me encanta el verso “Ahí pasa el artesano y ‘¿En qué andás, hermano?’”. No busca la confrontación agresiva ni el desafío ni la presión, sino, en forma muy jipi, presenta el ejemplo de su propia actitud libre y cariñosa, proponiendo una atractiva comunión en un universo de creación, frescura, sensibilidad y solidaridad.

  1. Perro Andaluz, PA6882-2, 2017. Con apoyo del Fonam.

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