Reflexiones

Ciudad, debate programático y “nuevo” realismo político.

En los próximos días el Plenario Departamental de Montevideo del FA debe aprobar su programa único para las próximas elecciones. Vayan estas reflexiones a modo de contribución a una ardua tarea, que estimo esencial.

1.   La segunda acepción que el Diccionario de la Real Academia le asigna al término “programa” es la más adecuada, en mi opinión, para el ejercicio de la política democrática: “Previa declaración de lo que se piensa hacer en alguna materia u ocasión”. Claro que si pensamos que previamente a dicho programa la ciudadanía montevideana aprobó seis programas que alimentaron la gestión de gobierno de seis administraciones departamentales sucesivas durante los últimos 30 años, la cosa cambia.

En este caso, nuestro desafío no se circunscribe a lo que vamos a hacer en el próximo período solamente. Lo que ya hicimos, tal vez, haya que seguir haciéndolo. O necesite una nueva etapa, que, tal vez, ya esté “programada” por el equipo anterior. Lo que ya hicimos, tal vez, deba ser criticado. Para hacerlo de nuevo o para hacerlo mejor. Y lo que no hicimos, sin tal vez, también. Confío en que haya muchos compañeros en la Comisión de Programa que hayan nacido en estos últimos 30 años. Confío también que no harán el ahorro de analizar y evaluar críticamente lo hecho hasta ahora.

El debate programático para las próximas elecciones departamentales en Montevideo tiene varias aristas. Algunas, como el resultado de las últimas elecciones nacionales, generan cierta cuota de incertidumbre política de cara al futuro. Otras, más asociadas a la herencia de la gestión departamental, plantean complejas interrogantes para la propuesta que se está elaborando. Finalmente, un día sí y otro también, múltiples voces promueven la necesidad de procesar una profunda y democrática autocrítica que permita allanar con nuevos bríos las tareas de la próxima etapa.

2.   En la introducción del Plan Estratégico de Montevideo Mvd 2030, aprobado por la IM en 2014, decíamos que “nuestro proyecto de cambio no se inicia ni con esta nueva etapa de trabajo ni con este gobierno”. “Tiene una vieja historia de búsquedas y de realizaciones. Todo el trabajo acumulado a lo largo de más de 20 años es un ingrediente básico y a la vez sustantivo del proceso de reflexión y debate sobre el Montevideo futuro. Es parte del plan porque es parte de su memoria. Y, por ello mismo, también es parte de su futuro.”

                Pongamos un ejemplo. Iniciado hace más de 20 años, a partir de la aprobación del Pot, en 1998, el Plan Especial Arroyo Miguelete logró concretarse en varios de sus tramos, sigue avanzando en otros al día de hoy y tiene aun mucho trabajo por delante.1  El espectro de actuaciones realizadas y a realizar ha sido tan amplio como los ingentes recursos necesarios para su concreción: recuperación de la fauna y la flora, saneamiento, vialidad, realojos, vivienda nueva, equipamientos urbanos diversos, servicios necesarios varios… ¿Cómo integramos en la propuesta programática 2020‑2025 todo lo que falta por hacer? ¿Proponemos invertir más recursos en el Plan Especial para poder acelerar los plazos de su concreción? ¿Priorizamos el sector que se superpone con el Plan de Casavalle, al norte de Aparicio Saravia, donde existe un excelente proyecto ejecutivo para hacer un parque agrícola productivo? Pero para ello sería necesario concretar la urbanización de la Cañada Matilde Pacheco, que, a su vez, permite la vinculación del Parque del Miguelete con la avenida San Martín. Una operación como esta, aunque tendría muy poca “prensa”, permitiría concretar una pieza estructural en dos planes claves para la calidad de vida del norte de nuestra ciudad.

                El programa se despliega en el tiempo y debe manejar con pertinencia su desenvolvimiento. Pasado, presente y futuro necesitan ser leídos en términos integrales, y se debe hacer de la crítica de la herencia la materia prima del futuro. Pero también teniendo muy claro que sin esa herencia, aun modificada, el futuro sería muy distinto.

3.   El programa frenteamplista para Montevideo en las elecciones de 1989 promovía con mucho énfasis la participación ciudadana en los asuntos políticos. Un aspecto no menor de su propuesta refería al problema de la autonomía departamental y anunciaba “el despliegue de acciones dirigidas a defender en forma intransigente los fueros autónomos del gobierno departamental de Montevideo y a profundizar y ampliar esa autonomía”.

Por decir fútbol

                El Plan de Ordenamiento Territorial, cuya elaboración fue promovida por el programa del Frente Amplio (FA) de 1994 y que fue aprobado por la Junta Departamental en 1998, establece que “los objetivos principales perseguidos en el Área de Promoción Bahía de Montevideo son:

                Recuperar su histórico protagonismo urbano potenciando su utilización ciudadana mediante el conjunto de transformaciones previstas.

                Potenciar la función residencial y densificar la ocupación y el uso de sus edificaciones, atendiendo especialmente a las de mayor significación edilicia y patrimonial.

                Mejorar la articulación y las relaciones puerto‑ciudad mejorando la accesibilidad y posibilitando la utilización ciudadana de sectores del ámbito portuario sin menoscabo de su funcionalidad ni riesgos.

                Impulsar la difusión de los efectos positivos que la recuperación de esta significativa parte de la ciudad tendrá sobre los tejidos urbanos adyacentes.

                Impulsar la recuperación y el reciclaje de los edificios de mayor valor simbólico y arquitectónico existentes en un número importante en el sector urbano objeto de este proyecto estratégico”.

                Definiendo la planificación como “un rasgo distintivo de los gobiernos departamentales frenteamplistas”, el programa departamental 2015-2020 dedica cinco de sus 92 páginas a una breve revisión de los hitos más importantes logrados en la materia desde 1990. Se subrayan los esfuerzos dedicados al “fortalecimiento de la capacidad de planificación de las intendencias y a la promoción de la planificación estratégica”. “Se ha hecho especial énfasis en la participación de la población en los procesos de elaboración de los planes y su aplicación. La producción de planes reduce los márgenes de discrecionalidad de los gobernantes, da mayores garantías a vecinos y potenciales inversores, permite atacar a fondo las problemáticas sectoriales y hace más eficiente la gestión de las intendencias. El gobierno frenteamplista de Montevideo ha sido pionero en este tema.”

                Enfrentados a la tarea de elaborar un nuevo programa electoral, ¿qué hacemos con los diversos instrumentos técnicos, jurídicos y normativos que integran el digesto departamental? ¿Qué hacemos con las políticas pensadas, debatidas y aprobadas en programas políticos que contaron con la aprobación del voto ciudadano y han sido ignoradas?

4.   En referencia explícita a “la creciente preocupación de numerosos vecinos y vecinas de Montevideo, el área metropolitana y otras localidades afectadas por el proyecto presentado por el Mtop para el trazado ferroviario y las áreas logísticas asociadas al emprendimiento Upm”, un grupo de frenteamplistas profundamente comprometidos con la gestión político‑técnica del territorio montevideano en los últimos 25 años señalamos que “dicha propuesta no se sustenta en los criterios con que nuestra fuerza política abordó desde siempre los desafíos del ordenamiento territorial nacional, metropolitano y montevideano”. Por ello, “solicitamos que el FA promueva un debate amplio sobre la planificación de la Bahía de Montevideo y su impacto en los ámbitos urbano y metropolitano”.2 Lamentablemente, no lo logramos. No hubo debate en el FA. No hubo debate ciudadano. No hubo debate. Tampoco la Departamental de Montevideo lo quiso debatir.

                La herencia del asunto la sinteticé así: “El Poder Ejecutivo, a través del Mtop, definió que el trazado del tren de carga que quiere construir va a realizarse sobre la antigua traza. La autorización que se autoconcedió implica que dicho tren va a atravesar varios barrios de Montevideo densamente poblados, que el Mtop va a realizar un viaducto de seis pistas de más de un quilómetro de longitud sobre la Rambla Baltasar Brum para permitir el acceso del tren al puerto y que va a permitir a Upm la construcción de una planta logística de más de 10 mil metros cuadrados en el actual recinto portuario con el objeto de preparar la embarcación de la celulosa. Con estas iniciativas el Poder Ejecutivo intenta lograr, entre otras cosas, que durante los próximos 30 años se introduzca un flujo cotidiano de trenes de carga considerablemente rápidos y largos para los entornos urbanos atravesados que trasladarán no menos de 2 millones anuales de celulosa para ser embarcados en un puerto que, aunque está saturado, lo siguen ampliando sobre las aguas de la bahía”.3

                La IM no aprobó la propuesta del gobierno, pero tampoco la desautorizó. Es cierto que la presión del ejecutivo nacional fue lapidaria. Y también es cierto que la fuerza política miró para otro lado. Sin embargo, es indiscutible que los sucesivos programas departamentales en los últimos 25 años son opuestos a las decisiones del ejecutivo nacional y que el marco legal vigente establece la autonomía departamental en la materia. En este sentido, no tengo ninguna duda de que el último gobierno departamental estuvo claramente omiso en términos institucionales.

5.   ¿Qué consecuencias para el debate programático pueden generar tales antecedentes? Algunos connotados jerarcas frenteamplistas se han afirmado en la buena gestión del último intendente. En ningún caso se mencionan los fundamentos concretos de dicha evaluación ni se explican sus características o resultados concretos. Sí se menciona, reiteradamente, lo bien valorado que aparece en las encuestas de opinión.

                Últimamente las cosas parecen haber cambiado mucho. Los candidatos “se venden” y los votantes, emulando al consumidor consciente, los “compran”. Ya no basta con las ideas, que, entre otras contrariedades, profundizan “la grieta”. Los terrenos del marketing tienen sus reglas: el impacto mediático y las encuestas de opinión son esenciales. Buena dicción, buena presencia, algún título y mucha buena onda. La buena onda y el vamo’ arriba son fundamentales. Por el contrario, no se confía más en las heladeras y menos aun en los debates políticos.

                La privatización neoliberal de la vida hace tiempo que impregnó nuestra cotidianidad. Y la política no podía estar ausente. Cunde un “nuevo” realismo. No votamos ni ideas ni propuestas. Menos aun programas de gobierno. Votamos personas. A Fulana y a Mengano, con sus cualidades y defectos. Que además se van a desempeñar en un espacio lleno de otros individuos… La señora Thatcher lo sintetizó adecuadamente en 1987: “La sociedad no existe. Sólo existen hombres y mujeres individuales”.4

                Tal vez una cosa explique la otra. La erosión de lo colectivo y su lenta pero sostenida desarticulación en favor de la esfera individual es uno de los grandes parteaguas de nuestro tiempo. En dicho marco, los programas departamentales del FA desentonan claramente. Son construcciones colectivas apoyadas en una visión ideológica claramente sesgada. Miran a largo plazo y apuestan a una construcción socioterritorial cuyo principal protagonista y beneficiario es el colectivo social. En definitiva, no mueven la aguja de los sondeos de opinión.

6.   Más allá de la integración metropolitana, de la bahía como puerta abierta a la región o de la gestión integral de residuos, más allá de los viejos tópicos generales y recurrentes de los discursos políticos inasibles que están en casi todos los programas y las posturas políticamente correctas, ¿qué preguntas debe responder el programa? A modo de apunte primario, se me ocurren algunas.

                ¿Vamos a elaborar un nuevo proyecto para la bahía? ¿Vamos a elaborar, junto con la Anp, un nuevo proyecto para el puerto? ¿Cómo vamos a tratar los tejidos urbanos divorciados por las nuevas vías del tren? ¿Y el dique Mauá? ¿Esperamos una nueva “iluminación” de algún jerarca de turno? ¿Y el Plan de Movilidad? ¿Y la Central Logística de Cargas? ¿Y el tren que no va a llegar a la Uam?5 ¿Y los barrios de Zonamérica, los vamos a autorizar? ¿Y la urbanización de La Baguala, el “secreto mejor guardado de Montevideo”? ¿Cuántos túneles viales más vamos a hacer? ¿Cuántas plazas de Casavalle?

1. Con el Google Earth se obtiene una visualización excelente de los últimos 20 años transcurridos y de la sucesión de obras hechas hasta hoy. También se puede visualizar parcialmente lo que aún queda por delante.

2.   Mariano Arana, Julio Battistoni, Manuel Chabalgoity, Herbert Ichusti, Juan Pedro Urruzola y Roberto Villarmarzo. Declaración publicada por Brecha y La Diaria en marzo de 2019.

3.   “La política para la bahía que el tren de Upm va a liquidar”, Brecha, 5 de julio de 2019.

4.   “There is no such thing as society. There are individual men and women, and there are families.”

5.  El autor se refiere a la Unidad Agroalimentaria Montevideana, que se construye en la intersección de la ruta 5 y el camino Luis Eduardo Pérez, como relevo y actualización del tradicional Mercado Modelo. Nota de la edición.

Por decir fútbol

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