Talento y valentía

“La sombra del que venía”, de Charly Ferret.

“La sombra del que venía”, de Charly Ferret
Netuy marzo21

Cada vez que aparece el disco debut de un nuevo cantautor en Uruguay, uno reflexiona con admiración acerca de lo cuesta arriba que será su carrera, a la luz de lo deprimido que está el medio y de la casi desaparición del disco como soporte musical. Se me dirá –y con razón– que, en este tiempo de redes sociales y democratización de la computación, grabar nunca fue tan fácil y difundir lo grabado nunca fue tan sencillo, pero de todas maneras encarar la carrera de autor e intérprete es tarea de titanes. Por suerte, la música uruguaya está llena de titanes; un país pequeño como el nuestro registra un número asombroso de grandísimos cantautores.

Charly Ferret, oriundo de Young, se lanza al ruedo con un disco precioso y sorprendente, que lo coloca en un lugar de privilegio entre los nuevos valores de la canción uruguaya. ¿Cómo describir su forma de componer y cantar? A ver: una exquisita receta en la que hay una buena parte de Eduardo Mateo mezclándose con otra buena parte de Leo Maslíah y ciertos toques mínimos pero perfectamente reconocibles de Fernando Cabrera, y hasta de Mauricio Ubal. Lo de Ferret es una síntesis de esas y otras vertientes en plan candombe, milonga y pop. Pero hay que recordar que también las síntesis pueden ser altamente originales.

Ferret escribe melodías interesantísimas y letras muy buenas. Se apoya en arreglos atrayentes en los que ni sobra ni falta nada. Canta con una voz chiquita, casi desvalida, pero que maneja con enorme musicalidad. Sus melodías son sencillas, utilitarias, pero no por ello carentes de un lenguaje propio; sus textos dicen mucho a partir de una propuesta de elementos simples, casi minimalistas.

La sombra del que venía, su disco debut, tiene un señalado aporte de la vocalista Leticia Vidal y se apoya en el trabajo de producción de Pedro Capote y Diego Azar. Este último es un músico y productor que ha realizado trabajos más que importantes, entre los cuales se destaca su señalado aporte a un enorme disco de Mauricio Ubal, Arenas movedizas, de 2013.

Hay tremendas canciones en este disco. Por ejemplo, “Para que no”, un precioso candombe que abre el cedé. También la mateística “Para pau”. Asimismo, se destacan la balada “No sé”, la milonga “Celos”, donde el admirado fantasma del gran Leo Maslíah brilla con luz propia, la zamba “Amigo”, con gran desempeño de la vocalista Leticia Vidal, la también mateística “Rompí taladro” (uno de los mejores textos del disco) y la cabrerística “Avenidas”, en la que parece ser el propio Cabrera quien canta la voz líder.

A pesar de todo, siempre habrá lugar para los nuevos cantautores de real talento, como es, sin dudas, el caso de Charly Ferret. Invito al lector a acercarse a este disco lleno de sensibilidad, buenas ideas y, en resumen, grandes canciones. Con un arranque de este nivel, cabe esperarse mucho de bueno para el futuro por parte de este joven.

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