La pauta salarial

Todo el peso sobre la clase trabajadora

EL PUNTO DE PARTIDA: LOS RESULTADOS

El resultado del llamado convenio puente es muy claro y no existen dos lecturas sobre él. Son números reconocidos como pérdida salarial por el ministro de Trabajo en el Consejo Superior de Salarios. Un ajuste salarial de 3 por ciento; una inflación de 7,3 en el período de junio de 2021 a julio de 2020, y un correctivo de cero, pues se decidió deducir la caída del PBI de la diferencia por inflación.

Resultado: ajuste de julio de 2021 igual a cero.

Pérdida salarial: 4,3 por ciento.

LAS PAUTAS: EL MUNDO IMAGINARIO

El planteo parte de la base de que la pandemia provocó que algunos sectores se vieran muy afectados, mientras que otros se vieron poco afectados. Pero no tiene en cuenta que hubo sectores que crecieron y aumentaron sus ganancias durante la pandemia.

¿Es verdad que solo hay dos situaciones? Falso.

La verdad es que hay un tercer grupo de ramas y empresas que aumentaron sus ganancias durante la pandemia. Veamos los datos.

Las exportaciones de bienes crecieron 19 por ciento respecto a 2019, año prepandemia, con un aumento del dólar de 29 por ciento en el promedio del primer semestre de 2021 (también respecto a 2019) dado el gran empuje que se le dio a esa moneda entre marzo y mayo de 2020 y hubo un aumento de precios de 18 por ciento y de salarios de 15 por ciento.

El 75 por ciento de las empresas exportadoras, de quienes estuvieron en 2019 y 2021 entre las mayores 100 empresas de exportación de bienes, aumentó sus exportaciones en términos reales. Los datos de PBI del primer trimestre del año en curso nos muestran que el producto cayó 2,8 respecto al primer trimestre de 2020, mientras el sector agropecuario creció 10,3 por ciento y dentro de la industria hubo crecimiento de los sectores agroindustriales exportadores.

En estos sectores con importantes ganancias están, en particular, los trabajadores de las actividades primarias, que son de los peor remunerados en la economía y que en este año puente perdieron salario.

Es una pauta que no se basa en la realidad y con ello perjudica notoriamente a la clase trabajadora. A estas pautas les falta una parte de la foto.

EL PESO SOBRE LOS TRABAJADORES

Es claro que todo el peso recae sobre la clase trabajadora. Veamos los argumentos.

En primer lugar, veamos el tema de los trabajadores más castigados que pertenecen a los sectores más afectados, que son aquellos que fueron exonerados del pago de aportes patronales en la ley 19.942, que, según estima el Instituto Cuesta Duarte, son unos 50 mil. Para estos sectoresse propone otro convenio puente de un año, con ajuste de cero en julio, un ajuste de 3 por ciento en enero y nada más, ya que al final del año no tendrán correctivo por la diferencia con la inflación. Será entonces una nueva pérdida salarial que se suma al 4,3 por ciento perdido en la ronda pasada y puede llegar a un orden de 7,5 por ciento acumulado.

Esta situación agrava lo que les pasa a estos trabajadores, duramente golpeados por el impacto de la pandemia en el sector, a partir de la caída del empleo, las horas trabajadas y la permanencia en el seguro de desempleo por largos períodos. Y se trata, en su mayoría, de remuneraciones mensuales de entre 20 y 25 mil pesos mensuales.

En segundo lugar, para el resto de los sectores, quiero comenzar por un tema conceptual.

Diferenciar pautas según tamaño de empresa no tiene ninguna justificación económica y sienta un peligroso precedente de ruptura de la negociación por sector de actividad. Es claro que en el equipo de gobierno hay una fuerte idea de ir a la negociación por empresa. En el debate histórico sobre negociación colectiva, desde los años noventa y en la propia campaña electoral pasada, esto quedó expresado.

En tercer lugar, en el caso de estos sectores, la recuperación propuesta –tanto para las microempresas como para el resto de las empresas– es muy muy baja.

En el caso de las microempresas, en el mejor de los casos (veremos por qué decimos esto inmediatamente), recuperarán 1 de los 4,3 puntos perdidos, mientras que, para el resto de las empresas, la recuperación alcanzaría al 1,6 de los 4,3 comprometidos, es decir, tan solo un 40 por ciento de lo perdido en dos años.

El gráfico es contundente: muestra la pérdida en la octava ronda de negociación y cómo se recupera en la novena apenas una parte de esta.

En cuarto lugar, se define un correctivo recién al final del convenio y no en cada año, y, además, para algunas empresas solo será el 60 por ciento de la diferencia entre la inflación proyectada y la real. Por ello decimos más arriba que la recuperación es «en el mejor de los casos». ¿Por qué otra vez esta diferencia en contra de los trabajadores? Y, además, al final de los dos años solo recuperarán la diferencia (y, como dije, no todos), pero el dinero perdido nunca más vuelve. Esa renta inflacionaria (los llamados triangulitos) quedará en las arcas de las empresas y no volverá a los trabajadores. La mayoría de las consultoras económicas prevé que en los próximos dos años la inflación acumulará un crecimiento de 13,8 por ciento, mientras que el gobierno la estima en 10,8 por ciento, con lo cual es probable que haya correctivo por diferencia de inflación, con el problema de la tardía recuperación y, además, no para todos.

Un agregado a este tema. El indicador para dar o no correctivo es el número de trabajadores registrados en la seguridad social. Basta una baja de 2 por ciento para no tenerlo. Y si en algunas actividades se están procesando cambios técnicos que reducen el empleo sectorial, aun siendo ramas de actividad con rentabilidad importante estarían pagando menos del 100 por ciento de los correctivos sin justificación en la realidad económica de esas empresas. ¿Por qué no usar un indicador duro de la rama? Por ejemplo, su nivel de producción, de ventas o la rentabilidad media de las empresas de esa rama de actividad.

EL RESULTADO FINAL: CONCENTRACIÓN DEL INGRESO

Es una pauta claramente concentradora del ingreso. Veamos las estimaciones.

La pauta culmina en julio de 2023, es decir, después de tres años y medio de gobierno. El crecimiento del PBI, asumiendo en 2023 la mitad del año, será de 1,7, según lo proyectado por el gobierno, y más de 3 por ciento si tomamos todo el 2023. Con ese crecimiento, los salarios reales privados caerán hasta ese momento. Por eso habrá concentración del ingreso. Lo que crezca el PBI irá solo para las ganancias.

Pero, ojo, no a todas las ganancias. Seguramente no alcanzará a las empresas más chicas porque el consumo interno no podrá crecer por esta caída de salarios y por el impacto en las jubilaciones, que también caerán. Por eso es concentradora.

TRES CONCLUSIONES

Primera:el gobierno había comprometido una recuperación del salario real perdido al final del período. Más allá de lo dicho, de que lo que se pierde en el medio no se recupera más y que es un factor concentrador que la economía crezca y el salario no, hay un tercer tema que quiero resaltar. Es difícil sostener, desde el punto de vista real (y no imaginario), que si los trabajadores de algunas empresas de algunos sectores recuperan en dos años 1,6 por ciento de lo perdido (el 40 por ciento, como ya dije), en el año y medio restante ellos mismos y, más aún, el resto de los trabajadores pueda recuperar los 4,3 puntos perdidos.

Segunda: el argumento de la cautela en el salario para proteger el empleo no tiene evidencia teórica, ni empírica, ni nacional, ni internacional. Nada nos asegura que por solo recuperar 40 por ciento de lo perdido se recupere el empleo. Peor aún, no hay propuesta, como no la hubo en 2020, para las empresas que garanticen el empleo.

Es claro que empleo y salarios no tienen un círculo vicioso; por el contrario, presentan en la macroeconomía, especialmente en las salidas de las crisis (1985 y 2005 son dos ejemplos notables), un círculo virtuoso, pues mejores salarios (y, por ende, mejores jubilaciones) reactivan el mercado interno donde trabaja más del 80 por ciento de los ocupados y, por tanto, mejoran el nivel de empleo.

Tercera:es claro que esta pauta salarial vuelve a cargar el peso sobre la clase trabajadora. Una vez más, nos dice que los trabajadores deben esperar el derrame para luego, en el mejor de los casos, igualar el punto de partida. Y las consecuencias serán claras: la reactivación será más tardía y será más desigual.

Es claro el resultado: socialización de pérdidas, privatización de ganancias.

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