En la wilaya Bojador, donde el sol y el viento se entrelazan en generosas espirales de arena, Fatma Bamba Ahmed Talem Esuelem, la más pequeña de la familia, investiga con curiosidad el interior de mi riñonera. Sus manitos buscan entre libretas, bolígrafos, auriculares, lentes de sol y dulces Halls. Fatma se detiene y, agrandando sus ojos pardos, me transfiere la virtud de su inocencia. Con sigilo abre el bolsillo supuestamente secreto de la riñonera y retira algo que no llego a ver. En silencio y en puntas de pie se aleja, sin dejar de mirarme, con la plena conciencia de que, en su mundo, donde la infancia es un lujo, ese gesto tiene un significado más profundo. Mama Isa, su madre, interrumpe la rutina del desayuno y, con una sonrisa, le pide que le entregue lo que esconde. En un español m...
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