Ni debate ni palique con el presidente

Vestidos y sin fiesta

En opinión del politólogo Óscar Bottinelli, dos de los candidatos frenteamplistas a la Intendencia de Montevideo se olvidaron de que un presidente no puede participar en contiendas electorales y, al igual que Laura Raffo, pretendieron recoger «la bendición presidencial». Sin embargo, el Frente Amplio dijo nones, y se quedaron sin acceder a la Torre Ejecutiva. El episodio refleja las líneas de tensión que atraviesa la interna frenteamplista y las dificultades para ubicarse en el escenario pos derrota electoral de 2019.

Los candidatos a la Intendencia por el Frente Amplio, Alvaro Villar, Carolina Cosse y Daniel Martínez, en La Huella de Seregni, en febrero. Magdalena Gutiérrez

El martes 11, tras una reunión entre los tres candidatos del Frente Amplio (FA) a la Intendencia de Montevideo; el presidente de la fuerza política, Javier Miranda; el presidente de la departamental, Carlos Varela, y el secretario político, Rafael Michelini, se decidió que no debatirían con la postulante oficialista Laura Raffo y que tampoco se reunirían con el presidente, Luis Lacalle Pou.

Álvaro Villar había solicitado al secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, un encuentro con Lacalle Pou, similar al ocurrido entre Raffo y el presidente días atrás en la Torre Ejecutiva. La respuesta del presidente fue positiva, aunque la condición que estableció fue que concurrieran los tres candidatos frenteamplistas. Ante la circunstancia planteada, Carolina Cosse señaló que la decisión de concurrir o no dependía de la definición del FA.

En cuanto a un debate con Raffo, Villar mostró su disposición en una entrevista que se le hizo en Canal 4, Cosse dijo que no lo tenía en la agenda, pero no rechazó la idea. Quien sí lo hizo fue Daniel Martínez.

El senador y vicepresidente del FA, José Carlos Mahía, señaló a Brecha que «el Frente no tiene necesidad de debatir, porque tiene tres candidatos y del otro lado la derecha tiene uno solo, y eso genera una situación de desigualdad. Y tampoco corresponde involucrar al presidente en la campaña; en todo caso lo que corresponde, una vez electo el candidato frenteamplista, es reunirse con el presidente, porque estaría reuniéndose un intendente que representa casi a la mitad del país, eso sí corresponde. Pero meter al presidente en la campaña es un error, y que lo haga también el FA no corresponde».

Según dijeron a Brecha fuentes de la departamental del FA, no tenía sentido un debate de tres a uno, pues facilitaría que la candidata oficialista buscara contradicciones entre los postulantes de la oposición (ya hubo fricciones por algunas afirmaciones de Villar de que la Ciudad Vieja era un desastre en la cuestión de la limpieza), y que tampoco resultaba correcto que Raffo tuviera tres escenarios al debatir individualmente con cada uno. Además afirmaron que quien va en ventaja (las encuestadoras dan al FA una distancia casi indescontable, salvo un cataclismo) no requiere de un enfrentamiento dialéctico con un contrincante. En general, quien lo necesita es quien va detrás, porque poco tiene para perder y mucho para ganar. Las fuentes también afirmaron que los debates «no mueven la aguja» significativamente y que su impacto en el electorado no suma más que un punto porcentual.

Las reacciones del oficialismo no se hicieron esperar, y Raffo, en una conferencia de prensa en la que  estuvo rodeada de gobernantes y legisladores de la coalición, criticó duramente la actitud del FA por entender que va en la línea de la confrontación, aludiendo otra vez al párrafo del documento programático que habla de enfrentar al «proyecto restaurador» instalado actualmente en el gobierno nacional. También en esos términos se manifestó Lacalle Pou, en ocasión de inaugurar, en Florida, la creación de la Policía rural.

La decisión tomada por el FA mereció la crítica de quienes apoyan la candidatura del exdirector del hospital Maciel. Por ejemplo, el senador Charles Carrera y el exintendente de Canelones Yamandú Orsi se manifestaron a favor del debate. Y el senador Mario Bergara (Fuerza Renovadora) defendió, además, la reunión con Lacalle en la necesidad de «tender puentes» y buscar el diálogo permanente.

LAS LECTURAS DETRÁS DE LOS HECHOS

El presidente de Factum, Óscar Bottinelli, recordó a Brecha que tanto la aceptación del debate como el pedido de reunión al presidente fue un planteo de alguno de los candidatos del FA. «Ahora bien, primer punto, el Frente se saltea que lo que estuvo planteado fue una inconstitucionalidad; meter al presidente de la república en campaña electoral está expresamente prohibido en la Constitución. En lugar de decir vamos a igualar lo de Raffo, correspondía decir que el presidente no puede meterse en la campaña electoral. Hay un tema de lógica institucional y es la idea de que el presidente es un jefe de Estado que está por encima de las partes y no se mete en una campaña electoral. Lo segundo, que los candidatos del Frente para igualar a Raffo necesiten que los reciba el presidente es una señal de debilidad; que requieran la bendición del presidente me sorprendió». La decisión del FA, para Bottinelli, vino a restablecer de alguna manera las cosas.

En tercer lugar, el politólogo advirtió que lo acontecido revela que en el FA priman con mucha fuerza los perfiles individuales por encima de la concepción orgánica. «Es decir, lanzan iniciativas para perfilar un candidato y después interviene el Frente, cuando lo lógico es al revés, desde el punto de vista de la concepción orgánica. Así como Martínez, sobre todo al final de la campaña hacia el balotaje, fue un candidato por fuera y por encima del partido político, Villar ha tomado algunas iniciativas que lo ubican en esa línea, también por fuera del partido político, potenciando lo individual. Tal vez es una línea que corresponde a la posmodernidad, pero es un dato a tener en cuenta en el presente», comentó Bottinelli.

En cuanto a los pasos dados por los candidatos en la búsqueda del encuentro con Lacalle Pou y cuánto eso tiene que ver con la necesidad de desprenderse de la famosa afirmación del programa de que se trata de enfrentar al proyecto restaurador, Bottinelli sostuvo que es muy difícil hablar del FA «porque hay muchos más posicionamientos sectoriales e individuales que colectivos. Y ahí hay distintos ejes sobre los cuales se plantea la discusión política. No es lo mismo hablar de clases sociales que de derechos civiles, en los que entra el tema de género, por ejemplo. Son ejes distintos pero no contradictorios. El tema es que a veces se confunde forma con contenido. Tú podés no hacer una confrontación ideológica clara, pero crear una intolerancia en la forma, o lo opuesto, podés hacer una visión ideológica fuerte con una gran tolerancia en la forma. Lo uno y lo otro no se asimilan necesariamente. A veces se confunde el modo con el contenido y cuando se quiere evitar el modo confrontador, se cree que hay que dejar de confrontar en lo ideológico, y ahí está el error».

Para Bottinelli, esto está pasando en los dos lados (oposición y coalición gobernante), y el caso más típico fue el debate sobre la herencia en el MIDES. «Hasta que se callaron la boca con la muerte por frío de un hombre en la calle, al que habían rechazado de un refugio, entonces confrontaban por si había quedado algún pañal sin entregar, si había alguna silla o el café estaba vencido. El tono del ataque al gobierno anterior era tremendamente agresivo, pero sobre lo conceptual las críticas eran nulas o de baja oposición. Y del lado del Frente se está dando un poco lo mismo, tratar en términos muy duros sin confrontar proyectos, y cuando se quiere eliminar la dureza, se elimina también la diferenciación de modelos. Ahí está el problema de ubicación. Quiero aclarar que no es todo el Frente; por ejemplo, en el tema de las empresas públicas las diferencias fueron bien explicitadas. Estuvo ANCAP, donde la línea divisoria también atravesó la coalición multicolor, pero en el tema ANTEL el parteaguas fue entre el FA y todo el oficialismo».

Por otro lado, integrantes de la departamental del FA no negaron la necesidad de dialogar con el gobierno nacional, pero aclararon que eso debe darse de forma institucional, una vez que se hagan cargo de la Intendencia.

Otros sectores de la izquierda fueron más allá en los cuestionamientos a los candidatos que aceptaron reunirse con Lacalle Pou en esta oportunidad e indicaron que parece existir una opinión dentro del FA tendiente a demostrar que «no somos tan distintos», olvidando que el gobierno ha negado toda posibilidad de trabajar un acuerdo común para enfrentar la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales.

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