43.a Feria Internacional del Libro

Volverá la alegría

La pandemia puso freno a los intentos de crecimiento que la Feria del Libro había ensayado en 2019 pero, tras un año de suspensión, ha vuelto a realizarse en la Explanada Municipal, aunque en versión tímida, seguramente debido a las limitaciones que todavía impone la pandemia. Consideremos esta 43.a edición, entonces, el principio del regreso a aquella mejor senda que hace un par de años comenzó a dibujarse.

Feria del Libro de Montevideo 2021, stand de la editorial Sancocho Héctor Piastri

La nota que escribimos en 2019 sobre la feria fue muy celebratoria: la experiencia de gestión, recogida en 2018 en la Feria de Buenos Aires, en la que Montevideo fue la ciudad invitada, había abierto la puerta para jerarquizar e impulsar la propia, y eso se notaba. Se podía decir que había una idea atrás de aquella feria; unas ganas de inventar, una intención de hacer, un deseo de transformar. Todo parecía haber cobrado vida: se inauguraron nuevos espacios, había lecturas de poesía, estaban las editoriales que normalmente quedaban fuera, se hacían homenajes (a Levrero, a Ediciones de Uno), se movían aparadores y exhibidores para exponer materiales de archivo, se realizaban encuentros (literatura y traducción, por ejemplo), las charlas no se circunscribían a las presentaciones de libros, sino que se desbordaban hacia los cuatro costados. En suma, por una vez, «el libro» no limitaba, sino que se expandía.

Todo eso y más fue lo que se perdió en 2020. De hecho, se perdió la Feria misma. En su lugar y como acto de resistencia, se instaló una carpa en la plaza Independencia, que por unos días se transformó en la Plaza del Libro. Pero si 2021 comenzó con nubarrones, para la Semana de Turismo ya teníamos un temporal y los espectáculos públicos o cualquier actividad que juntara a la gente quedaron cancelados hasta julio. Es en ese marco que, tres meses más tarde, se inaugura esta feria.

De modo que, como regreso, hay que destacar el esfuerzo de un sector golpeado por la pandemia para dar lo mejor de sí en unas condiciones que todavía distan de ser las ideales para llevar adelante una feria que se organizó desde la incertidumbre. Hay que celebrar el número de presentaciones de libros de autores uruguayos y extranjeros que llegaron a programarse, entre ellas, la novela Campo de batalla, de Ana Solari, presentada por Laura Canoura y Alicia Torres, o la de las crónicas que conforman Alguien camina sobre tu tumba, de Mariana Enríquez, que estuvo presente vía Zoom (una manera de acercar escritores extranjeros que pudo haberse explorado más extensamente en esta edición).

Respecto de la nueva obra de Solari, Alicia Torres señaló que Campo de batalla es una novela de aprendizaje que en su momento relacionó con Mujercitas pero que, conversando con la autora, se dio cuenta de que, en realidad se relaciona más directamente con otra de las novelas de Solari, El hombre quieto. Más inusual fue, quizás, la revelación de que la novelista nunca asoció a su personaje con Jo March, sino con… Mafalda. Solari explicó esta asociación: los personajes, inicialmente, tenían 10 años, y ante un pedido de mayor verosimilitud por parte del editor –ya que los personajes tenían unas preocupaciones demasiado adultas– la autora concedió «subirlos» a 12, alegando que era la edad de Mafalda, cuyas preocupaciones y sabiduría «adultas» nadie osaría poner en cuestión. Luego Solari declaró haberse sentido reivindicada por una constatación casual ocurrida en los últimos días: habiendo asistido al prestreno del documental Soñar robots, de Pablo Casacuberta, se encontró con niños reales –tan reales que viven en San Jacinto– perfectamente parecidos a los suyos.

Por su parte, la presentación del libro de Mariana Enríquez tuvo un comienzo inusual: las presentadoras Natalia Mardero y Mercedes Estramil le mostraron a la autora –y al público– las fotografías que sacaron la mañana misma de la presentación en el Cementerio Central, en las que el libro de Enríquez «posó» entre las esculturas funerarias. Y es que Alguien camina sobre tu tumba es un libro que recopila crónicas de las visitas de la autora a diversos cementerios del mundo. Enríquez –cuya charla se realizó, intencionalmente o no, en Halloween– intentó explicar su fascinación por los cementerios hablando de la relación entre la muerte y el erotismo, y también sobre las tumbas como lugar de encuentro –contrastándolas con la aberración del cuerpo desaparecido, tan corriente todavía en América Latina– e incluso contando la anécdota de cómo se robó un hueso de las catacumbas de París (hueso al que bautizó François, debido a que se sabe que el cuerpo de Rabelais se encuentra allí).

Pero estas fueron solo dos de las muchas charlas que tuvieron lugar desde que la feria abrió sus puertas, y de las muchas que todavía sucederán. Hoy a las 18.00, por ejemplo, se presentará 1984. El origen de la izquierda actual, de Mario Mazzeo, con la presencia de José Mujica. Una hora más tarde se realizará la entrega del premio Onetti, que este año se vio rodeado de polémica, mientras que a las 20.00 se presentará Cuando los que escuchan hablan, conversaciones con grandes psicoanalistas, de nuestra inolvidable compañera María Esther Gilio. Por otra parte, el sábado a las 19.00 Gustavo Espinosa presentará su última novela, La galaxia Góngora, entrevistado por Fernando Medina. El domingo se termina la feria, pero bien vale darse una vuelta a las 18.00 para escuchar a Jaime Clara, Óscar Larroca, Rodolfo Santullo y Henry Segura hablar sobre la importancia de la crítica cultural en una mesa en torno al libro Después del estreno, de Jorge Abbondanza.

LIBROS GALORE

Como ya es clásico, la Feria del Libro de Montevideo es, a diferencia de otras ferias internacionales, una excelente ocasión para comprar libros excelentes a precios muy bajos. Ese fue el caso de los de Satori, editorial especializada en literatura japonesa. Tal vez fue el pase de esta editorial de Gussi a Océano lo que determinó que se pudieran encontrar en las mesas de saldos títulos como La historia de un ciego, Diario de un viejo loco, Sobre Shunkin y Arenas movedizas, de Jun’ichirō Tanizaki, el clásico 47 Ronin, de Tamenaga Shunsui, Un día de nieve, de Ichiyō Higuchi, Una flor, de Yuriko Miyamoto, El extraño caso de la isla Panorama, de Rampo Edogawa, En una noche de melancolía, de Fuminori Nakamura, En el bosque, bajo los cerezos, de Ango Sakaguchi, y El discípulo del diablo, de Shiro Hamao. También podían encontrarse libros de Literatura Random House, como La princesa Primavera y Un sueño realizado, de César Aira –acompañados por Ideario Aira, de Ariel Magnus–, o Nadie es más de aquí que tú, de Miranda July, El marido de mi madrastra, de Aurora Venturini (seguramente porque ahora ha pasado a ser editada por Tusquets), y varios libros de Javier Cercas –El vientre de la ballena, El punto ciego–. De Peixoto, Galveias. De Alan Pauls, El factor Borges y El pasado. De María Moreno, Oración. Increíblemente, también en esas mesas podían encontrarse, juntas, cuatro de las mejores novelas del siglo XXI: El último samurái, de Helen DeWitt, Asimetría, de Lisa Halliday, Las respuestas, de Catherine Lacey, y NW London, de Zadie Smith. También libros de música: England’s Dreaming. Los Sex Pistols y el punk rock, de Jon Savage, Debut. Cuadernos y canciones, de Christina Rosenvinge, o Después de vivir un siglo. Violeta Parra, una biografía, de Víctor Herrero. O novelas gráficas como Martha y Alan, de Emmanuel Guibert, Diario de una adolescente, de Phoebe Gloeckner, o Andy, una fábula real. La vida y la época de Andy Warhol, de Typex. Todos esos libros podían comprarse a precios que oscilaban entre 190 y 350 pesos cada uno.

Los Bartolomé Hidalgo

Debido a la suspensión de la Feria el año pasado, en esta edición se dieron los premios correspondientes a 2020 y 2021.

  • Poesía: Poemas encontrados lejos de Islandia, de Roberto López Belloso (Civiles iletrados), y Escrituras, de Jorge Arbeleche (Yaugurú).
  • Literatura infantil y juvenil: Nunca digas tu nombre, de Federico Ivanier (Criatura).

Subcategoría libro álbum: Berrinche y Garrapata, de Yohana Sanpietro y Sabrina Pérez (Altea). El invierno es un lobo que viene del norte, de Martín Otheguy (Fin de Siglo). Subcategoría libro álbum: En la noche, de Sebastián Santana (Lumen).

  • Narrativa: Mordida, de Mercedes Estramil (Hum), y Mugre rosa, de Fernanda Trías (Penguin Random House).
  • Historia nacional: Cómo se construyó nuestra democracia, de Daniel Corbo (De la Plaza), y Delito y castigo en Uruguay, de Daniel Fessler (FCU).
  • Testimonios, memorias y biografías: El coleccionista, de Carolina Porley –colaboradora de este semanario– (Estuario), y Ángeles de la muerte, de Emiliano Zecca (Debate).

 

Se dieron, además, los premios a la trayectoria a Hugo Achugar y el premio revelación a Gonzalo Baz.

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Bibliografía básica

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42ª Feria Internacional del Libro.

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