«En toda mi vida, nunca había visto que nevara en Teherán y nadie sonriera. La ciudad huele a muerte», escribió este martes la periodista iraní Elaheh Mohammadi. En las últimas semanas, la República Islámica apagó internet en todo el país. En el exterior, incontables fake news y verdades a medias fueron difundidas por el aparato de propaganda de sus enemigos occidentales, prestos a una nueva guerra. Qué estaba ocurriendo realmente en Irán era difícil de dilucidar. Los iraníes que lograban acceder a la web advertían, por goteo, de una carnicería. El sábado, la confirmación vino de parte del jefe de la represión, el ayatolá Alí Jamenei. «Miles han muerto», dijo a la nación, «algunos de manera inhumana y salvaje». Al menos 5 mil muertos, dijo al día siguiente a Reuters una fuente del gob...
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