Vuela y vuelve - Semanario Brecha
El regreso de Falta y Resto al concurso oficial

Vuela y vuelve

Luego de siete años de ausencia, regresa al Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas la murga Falta y Resto. Lo hace con un espectáculo que habla de antiguos murguistas y del propio hecho de volver.

Ensayo de la murga Falta y Resto, en el predio de la Agrupación de Funcionarios de UTE, en Montevideo. Diego Villa.

Después de que se apagaran las luces de La Misa Murguera en 2018 –último espectáculo de Falta y Resto en el Concurso Oficial–, la murga vuelve a decir presente en el templo de Momo. Aquella participación marcó un punto de inflexión en el género a partir de una decisión tan artística como política: la apuesta por una murga paritaria. Con esa decisión, el conjunto desafió una de las tradiciones más profundamente arraigadas del universo murguero –el timbre del coro históricamente masculinizado– y habilitó la participación activa de mujeres cupleteando a la par de los varones.

Esa fue –y sigue siendo– la esencia de Falta y Resto: un conjunto que hace de la transgresión una poética y que empuja al género hacia nuevos horizontes. Con una crítica punzante, versos irreverentes y un fuerte compromiso político, la murga de las cuatro estaciones se consolidó como uno de los máximos exponentes de la murga uruguaya, trascendiendo largamente el marco del concurso.

Desde su génesis en 1981, Falta y Resto se ha adherido a las causas sociales que atraviesan el país: la búsqueda de los detenidos desaparecidos, la defensa de los derechos humanos y la denuncia permanente de las injusticias sociales. En tiempos de censura y miedo, supo convertir el tablado en trinchera y la risa en una forma de resistencia, construyendo un vínculo profundo con un público que encontró en sus versos una voz colectiva.

Diego Vila

Tal es así que la murga trascendió largamente las fronteras del concurso, llevando sus espectáculos de gira por distintas partes del mundo y construyendo un prestigio acompañado de una hinchada que se multiplica por diversos rincones del planisferio. Este fenómeno murguero consolidó una comunicación profundamente afectiva con el público, capaz de agotar recintos de gran magnitud, como el Luna Park, el Auditorio Nacional del SODRE o el Gran Rex, entre otros. Esa convocatoria y esa comunidad construida con el público hacen que Falta y Resto no necesite del concurso para existir; sin embargo, es precisamente esa instancia la que vuelve a legitimarla dentro del universo carnavalero.

Diferencias artísticas y dificultades familiares de sus directores responsables –Raúl Tintabrava Castro y Hugo Piruja Brocos– llevaron a que el conjunto se tomara un tiempo y no participara en el Concurso Oficial, pero sí en otras manifestaciones alternativas del Carnaval, como Más Carnaval. Paralelamente, Raúl Castro hizo giras por Argentina y Uruguay en formato solista con su espectáculo Tintabrava y el Bandón Murguero, en el que recuperó clásicos de Falta y Resto y otras canciones de la música popular uruguaya de su autoría.

Diego Vila

El retorno

Durante los años de ausencia, el público que sigue a la murga exigió el regreso del título a los tablados montevideanos: la necesidad de volver a escuchar cuartetas punzantes sobre los últimos sucesos políticos del país, de reencontrarse con canciones cargadas de imágenes poéticas precisas y músicas pegadizas que forman parte de la memoria sensible del conjunto. Esto hace que la decisión de volver sea del conjunto, pero muy esperada por su público.

La prueba de admisión tuvo tintes de fecha oficial: tribunas del Teatro de Verano desbordadas de público –algo inusual para esta instancia– y el nerviosismo característico de la hinchada. El jurado dio el sí. Falta y Resto volvió, una vez más, a ocupar su lugar.

Diego Vila

Una de las grandes particularidades de este regreso es el plantel que lo sostiene. Para el Carnaval 2026, el conjunto está integrado por históricos componentes de Falta y Resto, como Alejandro Balbis, Javier Carvalho, Gastón Ratón Angiolini, Bruno Bukoviner, Edú Pitufo Lombardo, Pablo Pinocho Routin, Freddy Zurdo Bessio, Orlando Mono da Costa y Raúl Tintabrava Castro. A ellos se suman voces ya reconocidas del carnaval montevideano, como Mario Jolochin, Diego Mutiuzabal y Manuel Umpiérrez. Completan el coro tres incorporaciones femeninas de altísimo nivel: Julieta Hernández, Lucila Scariato y Federica Pereyra. Cierra esta conformación la continuidad del legado de los fundadores del conjunto, con la participación de Pedro Castro y Marcos da Costa, hijos de Raúl Castro y del Mono da Costa, respectivamente.

Desde la apertura de ensayos, a mediados de octubre, el público carnavalero se agolpó en las instalaciones de AUTE, que dio un marco propicio para probar cuplés, ajustar tiempos y adelantar fragmentos de lo que será el espectáculo de 2026. A su vez, la murga participó en escenarios de la costa esteña, como el de Pueblo Narakan, y realizó una breve gira por la vecina orilla en diciembre de 2025.

Diego Vila

El espectáculo se titula Amor de murga y tiene como protagonista a Caraja –interpretado por Pablo Pinocho Routin–, un loco que reaparece luego de muchos años de ausencia para ayudar a la murga. En este sentido, Caraja funciona como una figura liminal: encarna al antiguo murguista que vuelve, pero también a la propia murga que regresa al Carnaval sostenida por sus hinchas. El amor aparece aquí no como sentimentalismo, sino como comunión con el público, como la ayuda de un otro colectivo que hace posible el regreso.

La propuesta gira alrededor de su figura y despliega el infaltable salpicón de actualidad, cuplés de humor ácido y elocuente, una canción sobre la Marcha del Silencio y una retirada que ya comienza a perfilarse como un clásico: La retirada al florista, dedicada a José Mujica, llamada a ser cantada en asados y reuniones familiares.

Los arreglos hechos por Edú Pitufo Lombardo visten a la murga de una notable elegancia y sofisticación, que logran una combinación potente entre músicas pegadizas y reconocibles para muchos y arreglos de gran complejidad, ejecutados con precisión por un coro ampliamente preparado para asumir ese desafío.

Diego Vila

La suerte quiso que Falta y Resto sea la encargada de cerrar la primera etapa del Concurso Oficial 2026. Compartirá esa jornada con la sociedad de negros y lubolos Más que Lonja, la murga Gente Grande y Humoristas Social Club.

El próximo lunes 26, el Teatro de Verano será testigo de una vuelta largamente esperada, tanto por los hinchas de Falta y Resto como por los carnavaleros en general. El regreso de este título trasciende las fronteras del concurso: Falta y Resto es parte indiscutible de la música popular uruguaya, un conjunto que habita la dermis del género. Canciones como Brindis por Pierrot, Adiós, juventud, Que el letrista no se olvide, La bajada, El canto de barrio en barrio, A una mano paloma, A los adolescentes y tantas otras integran ya el cancionero histórico del Carnaval uruguayo y la memoria afectiva de varias generaciones.

En un nuevo carnaval que se avecina, cargado de expectativas, este regreso no se apoya en la nostalgia, sino en la vigencia de una ética murguera. Volver implica actualizar esa tradición, leer el presente con una mirada crítica y sostener el vínculo con un público sediento que reconoce en la murga un espacio de memoria activa y de construcción de lo popular. La vuelta es más que un simple regreso: es volver a escribir la historia, incorporar nuevos hechos, repasar lo ya caminado y pensar en otro futuro posible. Es, también, la confirmación de que la vuelta se da por un verdadero amor de murga.

Diego Vila

El que la capta, la capta

El libreto de Doña Bastarda fue objetado por una calificadora de Espectáculos Públicos del INAU. Se trata de un pasaje del cuplé «Yo juro que es por mi patria», en el que la murga hace una crítica del nacionalismo derivado en fascismo y, de forma irónica, en un in crescendo paroxístico, lista una serie de acciones que concluyen con la posibilidad de convertir a prisioneros en jabón. La calificadora del INAU valoró que «es un peligro traer a un espectáculo el ejemplo de un nazi».

Doña Bastarda presentó rápidamente sus descargos y el INAU emitió un comunicado en el que expresa que la del calificador «es una tarea honoraria que se ejerce como resultado de un llamado público». La decisión inicial que censura el espectáculo será revisada y se podrá «sostener o revertir», añade el comunicado. En la murga hay incertidumbre. «Hasta que no haya un cambio de postura del INAU, que no sabemos cuándo será, la murga no puede actuar y el espectáculo no se puede hacer», dijo a Brecha el letrista de la murga Emiliano Tuala.

Diego Vila

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