El 14 de febrero Rubio discurseó durante 30 minutos ante presidentes, jefes de Estado y ministros de Defensa y Relaciones Exteriores de más de una docena de países europeos, y de ellos se ganó una ovación en la 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich. Es posible que el aplauso haya reflejado el alivio de los europeos tras la paliza verbal que en la conferencia de un año antes les asestó el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, cuando, en una afirmación ruda de la geopolítica de Trump, restó importancia a la amenaza de Rusia y argumentó que los peligros reales para la seguridad de Europa eran la inmigración, la exclusión de los grupos de extrema derecha y las restricciones a la libertad de expresión. Rubio, quien repitió una versión aterciopelada de la misma visión de Vance, se extend...
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