Entre el 10 y el 11 de noviembre del año pasado, la escultura Cóndor, de Luis Pedro Cantú (1882-1943), situada en el lago artificial Chacón del parque Rodó, amaneció vandalizada: la decapitaron y le cercenaron un ala. Se trató, seguramente, de un robo con el objetivo de fundir el metal constitutivo, bronce, y venderlo por su valor en peso neto; una práctica que no es nueva y que ha afectado a numerosos monumentos y esculturas de la capital, como La carreta y La diligencia, de José Belloni, Hernandarias, de Antonio Pena, Vaimaca Pirú, de Edmundo Prati y Abayubá, de Juan Luis Blanes, entre otros bienes patrimoniales. Como en los casos anteriores, no se ha encontrado a los responsables. Quien ha llevado adelante un pormenorizado abordaje de estos temas, proyecto curatorial incluido, es el art...
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