Afamada por sus finas sedas y suaves muselinas, Surat fue uno de los más prósperos centros industriales del imperio mogol. Tal fue su fortuna que, además de curar humanos, la ciudad contaba con hospitales para vacas y caballos. Incluso las moscas eran atendidas por los médicos locales, para satisfacción de los jainistas y su compasiva doctrina, y para confusión de los viajeros occidentales. Ni las sucesivas epidemias ni las restricciones impuestas por los conquistadores británicos pudieron acabar con las maravillas de Surat. Pero lo que no lograron esas calamidades parece estar ocurriendo gracias al bloqueo del estrecho de Ormuz y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Miles de obreros textiles abandonaron Surat el último mes, camino a las aldeas rurales de sus antepasados. Lo m...
Artículo para suscriptores
Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social
Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.
¿Ya sos suscriptor? Logueate







