Pedro Serrano es mexicano, pero nació en Montreal, escribe poesía, pero no se presenta como poeta y, aunque imparte cursos en universidades sobre poesía y traducción, su estampa no tiene nada de pose académica, de esa afectada rigidez de claustro, sino que se parece más bien a la de un caminante anónimo, uno que gasta las suelas de sus championes por las calles de Londres, Barcelona, Montevideo o por algunos de los puntos perdidos en el mapa mexicano, identificados en el índice de Cráteres, su último libro de poesía, publicado el año pasado, primero por la editorial peruana Manofalsa y luego por la argentina Sigamos Enamoradas. «Empecé a escribir este libro en 2013, cuando regresé a México desde Washington tras vivir allí cinco años», cuenta. «Con mi familia hicimos un viaje por un lugar q...
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