Patricio Pron (Rosario, 1975) abre la conversación con Brecha mentando a su coterráneo Roberto Fontanarrosa («era un tipo muy agradable y un muy buen escritor, un parodista, auténtico genio a la hora de tomar un texto como un género y convertirlo en una cosa completamente absurda y descacharrante»). Estamos hablando de su infancia, de sus comienzos como lector. —Me gustaría que cuentes de «la Vigil». —Yo aprendí a leer en un barrio en el sur de la ciudad de Rosario llamado Tablada, y comencé a hacerlo en la biblioteca Vigil. Mis padres vivían a tres calles de la biblioteca, son activistas políticos y para ellos era importante que yo creciera en ese marco. Fui al jardín de infantes de la Vigil, a su escuela primaria, que tenía otro nombre por razones legales. Con excepción de la universidad...
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